Descubre la alternativa al salmón: el bonito del norte, el pescado español con más proteínas y más barato

El bonito del norte, en plena temporada estival, aporta 30 gramos de proteína por cada 100 frente a los 18 del salmón y cuesta menos. Aprende a elegirlo y a cocinarlo para aprovechar al máximo su sabor.

La verdad es que el salmón nos tiene a todos un poco mal acostumbrados. Es cómodo, rápido y casi nunca falla en la sartén. Pero ¿cuántas veces nos hemos preguntado si hay vida más allá del lomo anaranjado? Yo mismo caí en esa rutina durante años, hasta que una pescadera de confianza me dijo: «Prueba el bonito del norte ahora en agosto. Es como un salmón, pero con más chispa y menos grasa». Y no exageraba. Hoy te cuento por qué este pescado español se ha convertido en mi alternativa favorita al salmón, y cómo sacarle el máximo partido en la cocina.

El salmón es un todoterreno, lo admito. Pero llega un momento en que uno se cansa de ese sabor oleoso y de pagar más por un pescado que, en la mayoría de los casos, no ha visto el mar. La buena noticia es que el Atlántico nos regala cada verano un tesoro: el bonito del norte, un túnido salvaje de carne tersa, jugosa y con un precio que, en temporada, es un auténtico regalo.

El secreto del éxito para sustituir el salmón

  • Proteínas de verdad y menos grasa mastodóntica: El bonito del norte aporta 30 gramos de proteína por cada 100 gramos, frente a los 18 gramos del salmón, y apenas 5 gramos de grasa. Es un perfil mucho más magro y saciante, ideal si buscas músculo sin pesadez.
  • Sabor salvaje y de temporada, sin acuicultura: A diferencia del salmón, que en su mayoría procede de piscifactorías, el bonito es un pez de captura salvaje que llega fresco a las pescaderías en los meses de verano. Eso se nota: sabor más intenso, más marino, más auténtico.
  • Precio imbatible en plena costera: Durante su temporada alta, en julio y agosto, el bonito del norte se vende a precios que dejan en ridículo al salmón. Por menos de lo que pagas por un lomo escocés, tienes un lomo español de primera.

Estos tres pilares convierten al bonito en el candidato perfecto para destronar al salmón de nuestras neveras. Y lo mejor es que no necesitas ser un chef para disfrutarlo: con un par de técnicas sencillas, el resultado es de diez.

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Lo que debes saber antes de comprar bonito

  • Perfil nutricional: 30 g de proteína, 5 g de grasa, rico en omega-3 de cadena larga y en vitaminas del grupo B. Una bomba limpia de energía.
  • Espinas mínimas: Al ser un túnido, solo tiene una espina central en forma de cruz que se retira con facilidad. Perfecto para quienes odian las espinas.
  • Temporada: Desde junio hasta septiembre, con el pico de calidad y precio en julio y agosto. Fuera de esos meses, se puede encontrar congelado o en conserva de buena calidad.
  • Color y frescura: La carne debe ser de un rojo intenso y brillante, sin manchas ni tonos marrones. Que huela a mar, no a pescado viejo.

Con estos datos en la mano, uno se da cuenta de que el bonito no es solo un sustituto, sino una mejora. Por eso, ahora mismo no hay mejor momento para dar el salto y probarlo en casa.

El bonito del norte te da más proteína, menos grasa y un sabor salvaje que el salmón de piscifactoría sencillamente no puede igualar.

Cómo disfrutarlo en casa: tres preparaciones infalibles

No hace falta complicarse la vida. La clave está en no pasarse de cocción. Con un interior ligeramente sonrosado, el bonito despliega todo su potencial.

1. A la plancha con sal en escamas. Marca los lomos en una sartén muy caliente con un hilo de aceite de oliva virgen extra. Un minuto por cada lado, un golpe de pimienta y listo. La costra exterior crujiente y el centro jugoso hacen magia.

2. En escabeche tradicional. El bonito en escabeche es un clásico que no falla. Solo necesitas aceite, vinagre, ajos, laurel y zanahoria. Se hace en frío, dejando reposar el pescado ya marcado en la mezcla durante al menos 24 horas. Así aguanta varios días en la nevera y se convierte en un entrante de lujo.

3. Tartar para valientes. Para los que se atreven con el crudo, pica el bonito muy fresco a cuchillo, añade un poco de soja, aguacate, cebolleta y un toque de sésamo. Servido sobre una tostada fina, es el bocado perfecto para una cena improvisada. Eso sí, congela el lomo al menos 48 horas antes si quieres garantizar la seguridad.

Variaciones y maridaje

Si el bonito a la plancha te sabe a poco, conviértelo en un rollo al estilo asturiano relleno de jamón y pimiento. La versión exprés para la airfryer funciona de maravilla: 8 minutos a 180 ºC con un golpe de aceite y el mismo punto jugoso.

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Para maridar, huye de los tintos potentes. Un albariño fresco o un verdejo joven realzan la suavidad del bonito sin enmascarar su sabor. Si prefieres algo distinto, una sidra natural asturiana hace un contraste muy divertido.

En cuanto a la conservación, los lomos frescos aguantan dos días en la nevera envueltos en papel de cocina. También puedes congelarlos en porciones y descongelarlos lentamente en el frigorífico: mantienen la textura casi intacta.

El bonito del norte es una de esas joyas que la gastronomía española pone a nuestro alcance cada verano. Más proteico, más barato y más versátil que el salmón, solo necesita la oportunidad de desbancar al rey naranja de nuestras cocinas.