EN 30 SEGUNDOS
- ¿Qué ha pasado? El PAM gana las legislativas marroquíes con 97 de los 395 escaños y desbanca al RNI de Aziz Akhannouch, que cae a 66.
- ¿Quién está detrás? El resultado lo certifica el Ministerio del Interior; el rey Mohamed VI nombra al primer ministro y conserva Defensa y Exteriores.
- ¿Qué impacto tiene? Rabat entra en un ciclo de negociación de coalición con una participación del 38,02%, la más baja desde 2007, mientras España vigila migración, seguridad y frontera sur.
El PAM se impone en las elecciones de Marruecos con 97 escaños y deja al partido de Akhannouch en 66.
El hundimiento del RNI y el precio de la abstención
El ministro del Interior, Abdelouafi Laftit, presentó el jueves los resultados preliminares del escrutinio celebrado el miércoles. El Partido Autenticidad y Modernidad, fundado en 2008 por un asesor de Mohamed VI y de perfil liberal-centrista, sube de 87 a 97 escaños en una Cámara de Representantes que reparte 395 actas. El Reagrupamiento Nacional de Independientes (RNI) se desploma desde los 102 que le dieron la victoria en 2021 hasta los 66, apenas una acta por encima de Istiqlal. El islamista PJD, que gobernó entre 2011 y 2021, recupera hasta los 54 escaños desde los 13 que conservó hace cinco años.
La cifra que explica todo lo demás no es la de los escaños, sino la de la participación: 38,02% sobre un censo de casi 15,8 millones de electores. En 2021 votó el 50,35%. Es el nivel más bajo desde 2007 y confirma un desapego que ya venía avisando en las municipales y en la calle. Un Parlamento fragmentado con casi dos tercios del censo en casa produce mayorías frágiles. La aritmética manda.
La jornada no fue limpia. En Tánger, la Alianza de Izquierda —ocho escaños en todo el país— denunció relleno de urnas y exigió repetir la votación en varios colegios. La Fiscalía abrió diligencias después de que un hombre fuera detenido con papeletas dentro de un centro electoral. El PAM negó cualquier vínculo con los hechos, calificó las acusaciones de ‘conspiración política’ y respaldó la investigación. A eso se suma el desgaste de las protestas juveniles del año pasado, con al menos tres manifestantes muertos y más de 400 detenidos según Amnistía Internacional, que acusó a las fuerzas de seguridad de uso excesivo de la fuerza.
Por qué a España le importa un gobierno marroquí en construcción

Marruecos es el primer socio comercial de España en África y el principal dique de contención de la migración irregular hacia Canarias y el Estrecho. Nada de eso se decide en el hemiciclo de Rabat. Defensa, Exteriores y la posición sobre el Sáhara Occidental son prerrogativa del palacio, y ningún primer ministro ha movido un milímetro esa línea desde la alternancia de 1998. Lo que sí cambia con cada Gobierno es la gestión: cooperación policial, readmisiones, inversión y el ritmo de los fondos comprometidos en la última Reunión de Alto Nivel.
El PAM necesita socios. Con 97 actas se queda a más de noventa de la mayoría absoluta, y sus dirigentes ya han descartado reeditar la coalición con un RNI que fue su socio en el Gabinete saliente. Aziz Akhannouch, el primer ministro saliente, no concurrió a los comicios: anunció su retirada en enero alegando el límite de dos mandatos internos. En la quiniela del palacio suenan la líder del PAM, Fatima Ezzahra El Mansouri, que sería la primera mujer en presidir un Gobierno marroquí, y el ministro de Presupuesto, Fouzi Lekjaa.
Rabat no cambiará de rumbo en el Sáhara, la migración o el Sahel: el palacio conserva la brújula y el nuevo Gobierno solo hereda la gestión.
Equilibrio de Poder
Washington lee el resultado con tranquilidad. Marruecos es aliado principal no miembro de la OTAN desde 2004 y socio de los Acuerdos de Abraham desde 2020, y la Casa Blanca ha convertido el reconocimiento de la soberanía marroquí sobre el Sáhara en un activo de su política africana. Moscú juega otra partida: su presencia en el Sahel, heredera del entramado Wagner hoy reconvertido en el África Corps, y su relación militar con Argelia le dan interés en que Rabat no gane autonomía regional. Bruselas, entretanto, sigue atada a Marruecos por la migración y por unos acuerdos agrícolas y pesqueros que la justicia europea ha cuestionado a cuenta del Sáhara.
Para España el interés es doble. En seguridad, Rabat es el socio indispensable frente al yihadismo y el principal tapón de las salidas irregulares hacia Canarias; en lo económico, el Mundial de 2030 que España, Portugal y Marruecos organizan en común obliga a coordinar infraestructuras, aduanas y dispositivos policiales durante los próximos cuatro años. Sobre la mesa quedan además Ceuta y Melilla, las licencias de pesca en aguas marroquíes, la cooperación judicial, y la estabilidad del Estrecho. Todas esas piezas se negocian con el palacio, pero se ejecutan a través del Gobierno.
El precedente más cercano es la reforma constitucional de 2011, cuando las protestas del Movimiento 20 de Febrero impulsaron el texto que Mohamed VI sometió a referéndum. Aquello no alteró el reparto real del poder, pero sí cambió las formas: cuatro elecciones después, el sistema sigue produciendo ganadores que gobiernan con permiso del palacio. Los análisis del Real Instituto Elcano sobre el Magreb llevan años insistiendo en esa clave. La lectura a cinco años es la de un Marruecos más previsible en el exterior y más frágil en el interior. Gestionar la frustración de una población joven con el Mundial como escaparate es un equilibrio difícil, y el PAM lo ha convertido en su bandera con la promesa de un millón de empleos.
Lo que observamos es un cambio de rostro, no de rumbo. Rabat mantendrá su posición sobre el Sáhara, seguirá vendiéndose a Bruselas como socio migratorio fiable y preservará su equidistancia entre Washington, Moscú y Pekín. Para España, la buena noticia es la continuidad; la mala, que un Gobierno en minoría nacido de un 38% de participación tiene menos margen para ejecutar acuerdos impopulares. El próximo hito es la designación del primer ministro por parte de Mohamed VI: ahí se sabrá si El Mansouri hace historia o si el palacio prefiere un perfil técnico. Nada nuevo bajo el sol.
