Cataluña acelera la fuga de empresas: 143 sedes se trasladan hasta junio, más que en todo 2025

El saldo neto negativo entre enero y junio supera el de todo 2025, con 506 salidas frente a 363 llegadas. Madrid recupera terreno con 60 empresas ganadas mientras el pulso político por la fiscalidad y la seguridad jurídica se recrudece.

La fuga de empresas de Cataluña se ha convertido en un goteo estructural que el Govern de Illa no logra tapar. Entre enero y junio de este año, 143 compañías trasladaron su sede fuera de la comunidad, más que en todo 2025, según los datos de Informa D&B actualizados esta semana.

El saldo es el peor de España. Cataluña registró 506 salidas frente a 363 llegadas en seis meses, mientras Madrid sumaba 60 empresas netas en el mismo periodo. El resultado es un balance negativo de 143 sociedades, el más alto de todas las comunidades autónomas.

La cifra no es un accidente puntual. Al ritmo actual, Cataluña pierde alrededor de 24 empresas netas cada mes. Y el contraste con el año anterior es brutal: en el primer semestre de 2025, la comunidad perdió solo 14 compañías.

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El reverso está en Madrid. La comunidad de Isabel Díaz Ayuso sumó 60 empresas netas entre enero y junio, 33 en el primer trimestre y 27 en el segundo, tras cerrar 2025 con un saldo negativo de 70 sociedades. Un tropiezo que, por ahora, se ha quedado en anécdota.

El trasvase es nacional. En el primer semestre, 2.816 compañías cambiaron de domicilio social dentro de España, prácticamente la misma cifra que en el mismo periodo del año anterior (2.817). El fenómeno no es solo catalán, pero Cataluña se lleva la peor parte. El registro oficial de estas operaciones se publica cada día en el Boletín Oficial del Registro Mercantil.

Desde 2017 Cataluña ha perdido más de 10.300 sedes y solo ha recuperado 821. El goteo no se ha frenado: se ha convertido en una forma silenciosa de desinversión.

El goteo de sedes que no se frena desde 2017

La tendencia es constante, con mayor o menor intensidad, desde octubre de 2017. Lo que era una reacción política al procés se ha convertido en un patrón estructural. Y a pesar del esfuerzo de la Generalitat por proyectar normalización institucional, las cifras siguen apuntando en la misma dirección: Cataluña pierde músculo empresarial.

La mayoría de las empresas que dieron el paso no lo ha revertido. De las más de 10.300 sociedades que han huido desde 2017, tan solo 821 han vuelto, menos del 8% del total. El desembarco de CriteriaCaixa, la Fundación La Caixa, Banco Sabadell, Soler y Palau o Cementos Molins en los últimos meses no ha tenido, de momento, un efecto tractor sobre el resto.

Por qué Madrid gana y Cataluña sigue perdiendo

La comparación entre las dos grandes economías regionales es reveladora. En Madrid, casi siempre llegan más empresas de las que se van. En Cataluña ocurre lo contrario. Los factores que explican la diferencia combinan la desconfianza institucional heredada del proceso independentista, una fiscalidad más elevada que la media y la sensación de que la seguridad jurídica no está asegurada.

Eso sí, nadie debería dar por zanjada la ventaja madrileña. La región había perdido 70 empresas en 2025 después de que el Gobierno central creara el impuesto a las grandes fortunas y Madrid recuperara el Impuesto de Patrimonio para no perder esos ingresos. Una imposición gubernamental que dejó a la comunidad sin uno de sus diferenciales fiscales más visibles. Aun así, el tejido madrileño ha recuperado el pulso en 2026.

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El pulso fiscal y la incógnita del retorno

El debate de fondo es fiscal. El concierto económico vasco, reforzado por el pacto entre PNV y PSE para blindar el arraigo de las sedes, muestra que otras comunidades llevan años moviendo ficha. El Govern catalán, en cambio, sigue sin articular un mecanismo equivalente que compense la presión fiscal sobre las empresas.

La lectura política está servida. El PP y Vox usan los datos de Informa D&B para atacar al ejecutivo de Illa; ERC y Junts, en cambio, ponen el foco en la infrafinanciación y el déficit fiscal. Nadie discute la tendencia: la comunidad pierde sedes de forma sostenida. Otra cosa es cómo se traduce en votos y en relato.

Lo que observamos es una dinámica que se retroalimenta. Las compañías que se fueron en 2017 no vuelven porque su clientela, su fiscalidad, y sus equipos están reorganizados en otro territorio. Y las que se plantean aterrizar en Cataluña consultan los datos de los últimos ocho años antes de firmar cualquier contrato de alquiler. El daño reputacional pesa más que un tipo impositivo concreto.

El próximo hito llegará en octubre, cuando Informa D&B publique el cierre del tercer trimestre. Si el ritmo se mantiene, 2026 terminará con un saldo muy superior a los 115 negativos de 2025. Una previsión que, en el Palau de la Generalitat, nadie quiere confirmar en voz alta.