Hipra ha cerrado 2025 con la facturación más alta de su historia: 516 millones de euros, un 17% más que el año anterior. Las cuentas, hechas públicas este mes, reflejan un beneficio neto de 53,6 millones y confirman la solidez de un modelo que exporta el 90% de sus ventas de salud animal. La farmacéutica gerundense, que logró desarrollar la única vacuna española contra la Covid, mantiene el pulso en un área de negocio que aún no termina de explotar: la salud humana.
Un récord en salud animal con vocación global
El motor de Hipra sigue siendo la sanidad animal, una división que generó la mayor parte de los ingresos y creció un 14% interanual. Europa se mantiene como principal mercado, pero la diversificación geográfica ha ganado peso: Asia/Pacífico ya supone el 22% de las ventas y América, el 18%.
Fuentes de la compañía destacan que nueve de cada diez euros facturados en este segmento proceden del exterior. La red de distribución y los acuerdos con socios locales han permitido a Hipra consolidarse como uno de los líderes mundiales en productos biológicos para animales.
La salud humana, el eterno proyecto que espera a 2027
La división de salud humana, dirigida por Carles Fàbregas, apenas araña el 4% de la facturación total. Su actividad está centrada en la vacuna contra la Covid, que necesita actualizaciones anuales y compite en un mercado aún muy controlado por las condiciones de emergencia fijadas en 2021.
“Es un mercado muy cerrado”, reconoció Fàbregas. La compañía espera que a partir de 2027 las reglas se liberalicen y los países puedan adquirir las vacunas de manera autónoma. Hipra ya ha colocado su suero en nueve estados miembros de la Unión Europea, tras el acuerdo marco alcanzado con Bruselas.
La salud humana sigue siendo un horizonte lleno de potencial pero lastrado por un marco regulatorio que no termina de abrirse.
Mientras tanto, la farmacéutica ha decidido no quedarse quieta: ha puesto en marcha un servicio de prestación de capacidades a terceros, ofreciendo sus instalaciones y conocimiento a otras biotecnológicas. Por ahora, ha cerrado dos acuerdos y negocia un tercero, una estrategia que podría generar ingresos complementarios y amortizar la inversión en infraestructuras.
Hipra y el ecosistema biotech catalán: un pilar con asignaturas pendientes
La trayectoria de Hipra no es un hecho aislado en Cataluña, sino que refleja la madurez de un polo biotecnológico que combina investigación universitaria, centros tecnológicos y un tejido de pymes altamente especializadas. El crecimiento constante de las exportaciones en salud animal demuestra la competitividad del sector, pero el desequilibrio con la salud humana también evidencia una dependencia excesiva de un único segmento.
Diversas iniciativas de la Generalitat y del Gobierno central han apoyado a empresas como Hipra, especialmente tras la pandemia, pero la empresa gerundense ha tirado sobre todo de recursos propios. La mayoría de los acuerdos alcanzados tiene como objetivo reforzar la soberanía sanitaria europea.
Un dato revelador: el 22% de las ventas totales se dirige ya a Asia/Pacífico, una región donde la competencia china en biotecnología es feroz. Mantener ese equilibrio será crucial para que la compañía no dependa en exceso de los mercados europeos, que podrían estancarse.
La gran incógnita reside en si la liberalización del mercado vacunal prevista para 2027 realmente se materializa y permite a Hipra escalar su negocio humano. En cualquier caso, la compañía ha demostrado capacidad de adaptación: los servicios a terceros nacen como un plan B que, si funciona, podría convertir un coste fijo en una fuente de ingresos recurrente.
Hipra demuestra que la biotecnología catalana puede competir en mercados globales, pero la asignatura de la salud humana sigue sin aprobarse. Los próximos dos años serán claves para ver si el sector pasa de promesa a pilar económico real.
