Seis exempleadas logran que el juzgado admita la quiebra de San Remo en Barcelona

La solicitud de quiebra necesaria, admitida por el juzgado mercantil 6, pone contra las cuerdas al brazo principal del grupo. Las empleadas, despedidas sin indemnización, reclaman casi 110.000 euros.

EN 30 SEGUNDOS

  • ¿A quién afecta? A las seis exempleadas de Iasa que piden la quiebra, a los demás acreedores del holding y, de fondo, a las 120 trabajadoras que perdieron su empleo con el cierre de las 22 tiendas.
  • ¿Cuándo ocurre? Ahora: el juzgado mercantil ha admitido la demanda y da cinco días a Iasa para comparecer. Si la empresa no se opone, se declarará el concurso necesario.
  • ¿Qué cambia hoy? La vía judicial se acelera. La quiebra forzosa abre la puerta a una investigación más profunda sobre la gestión y la posible reintegración de activos.

El Juzgado Mercantil número 6 de Barcelona ha admitido a trámite la solicitud de concurso de acreedores necesario contra Ignacio Almendro SA (Iasa), el holding que canalizaba dos tercios del negocio de Perfumerías San Remo. La demanda, interpuesta por seis exempleadas, coloca a la matriz al borde de una quiebra forzosa que podría arrastrar al resto del entramado.

La asfixia económica de Iasa: deuda, embargo e impagos

Las trabajadoras fueron despedidas en febrero y marzo de este año y, según consta en la demanda, la empresa les adeuda 109.000 euros en indemnizaciones. La carta de despido ya advertía de una “falta de liquidez” y de una capacidad financiera “asfixiada”, agravada por un embargo preventivo de 8 millones de euros trabado por el mismo juzgado en el concurso voluntario de San Remo.

La insolvencia no es coyuntural. “Deriva de un bloqueo judicial de sus activos”, subraya la solicitud de quiebra, que añade que Iasa figura en ficheros de impagados con saldos que suman casi medio millón de euros. Mientras, la propia San Remo bajó la persiana de sus 22 establecimientos y dejó en la calle a 120 empleadas.

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La tesorería del holding estaba tan comprometida que las despidos no pudieron abonar las compensaciones legales. El juzgado ha decidido ahora dar curso a la petición y ha emplazado a la deudora a comparecer en un plazo de cinco días hábiles, lapso en el que Iasa puede oponerse o allanarse a la quiebra.

El laberinto corporativo y la fuga de dinero

Las pesquisas realizadas hasta la fecha han detectado numerosas transferencias de fondos de San Remo a otras sociedades del grupo sin una contraprestación contractual clara. En concreto, Iasa recibía cobros sistemáticos y anticipados que, sumados a una “confusión de tesorería permanente”, vaciaron las arcas de San Remo antes de presentar el concurso voluntario.

Este flujo de dinero, que según la demanda ha supuesto una succión patrimonial, es uno de los ejes del procedimiento. Aunque se conoce el recorrido de los fondos y las cuantías implicadas, el paradero final del numerario aún se desconoce. “Se ha evaporado”, indican fuentes conocedoras del caso.

El Tribunal Supremo ya ha definido figuras similares como grupo empresarial patológico. Son conglomerados donde dos o más compañías actúan bajo una misma dirección económica, comparten tesorería y aparentan una única empresa, pero utilizan la maraña societaria para eludir responsabilidades. En la cúspide de este entramado figura E-Commerce & Marketing Solutions, con sede en Griñón (Madrid) y controlada por Raúl Retuerto Ramos, quien adquirió San Remo en 2023.

La insolvencia de Iasa no es un bache puntual: la propia demanda la califica de estructural, alimentada por el bloqueo judicial de sus activos y una gestión opaca de los fondos.

Una radiografía del comercio barcelonés: precariedad y liquidaciones

El desplome de Perfumerías San Remo es un síntoma de un mal que arrecia en las calles de Barcelona. Cadenas históricas y pequeños locales están viendo cómo la subida de alquileres, la competencia digital y las operaciones de adquisición apalancadas vacían su capacidad de maniobra. En este caso, la entrada en 2023 de Nutritienda Healthcare & Beauty —con la promesa de revitalizar la marca— ha terminado con un cierre patronal y un rosario de impagos.

El auto de admisión de la quiebra necesaria es solo un primer capítulo. Si Iasa no se opone o el juzgado la declara insolvente, se abrirá la liquidación y, con ella, la posibilidad de que la administración concursal rastree los fondos desviados. La doctrina laboral del grupo patológico podría, además, extender la responsabilidad a todo el conglomerado y mejorar las opciones de cobro de las afectadas.

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Lo que está en juego no son solo los 109.000 euros que reclaman las seis exempleadas. Es la salud de un modelo empresarial que, cuando se rompe, deja a decenas de trabajadoras con una indemnización impagada y tiendas cerradas de la noche a la mañana. Nadie en la antigua cúpula ha dado explicaciones públicas, mientras el juzgado sigue tirando del hilo.