Miguel Ángel Flores Díaz, acusado de violar de forma continuada a su hija menor, continúa en paradero desconocido un mes después de no comparecer al juicio que estaba señalado para el pasado 30 de junio en la Audiencia de Barcelona. Según ha confirmado la policía autonómica, los Mossos d’Esquadra mantienen activa una orden de búsqueda y captura contra él, aunque por un procedimiento distinto al de los abusos sexuales: un juzgado especializado en violencia de género investiga al hombre por otra denuncia de malos tratos.
La incomparecencia en la Audiencia de Barcelona
El día del juicio, en lugar de presentarse ante el tribunal de la sección 20, Flores cogió su coche en Abrera (Baix Llobregat) y se dirigió hacia la costa. Según las fuentes del caso, durante el trayecto ingirió una cantidad elevada de pastillas y alcohol y fue localizado esa misma tarde en Mataró, semiinconsciente en el interior del vehículo. Los servicios de emergencia lo trasladaron a la UCI del hospital de la capital del Maresme, donde permaneció tres días hasta pedir el alta voluntaria el 2 de julio.
Aunque el tribunal había sido plantado en plena mañana, los magistrados aceptaron la excusa documental del ingreso hospitalario y se limitaron a buscar una nueva fecha para la vista oral. Ninguna orden de búsqueda por incomparecencia fue dictada en aquel momento, y el acusado quedó en libertad a la espera del nuevo señalamiento.
Flores cuenta con dos condenas previas por abusos a menores y se enfrenta ahora a un tercer proceso penal, mientras una orden de búsqueda por violencia de género continúa activa.
Una orden de búsqueda por violencia de género
El paradero del acusado sigue siendo una incógnita. Poco después de su fuga del hospital, un juzgado especializado en violencia de género emitió una orden de búsqueda y captura contra Flores a raíz de otra denuncia por malos tratos. Según ha precisado un portavoz de los Mossos d’Esquadra, los agentes catalanes están realizando gestiones para localizarlo, pero hasta la fecha no han logrado dar con él. El hombre tiene prohibido salir de España por una medida cautelar vigente desde la investigación de los abusos a su hija.
El historial delictivo del acusado
Miguel Ángel Flores, de origen peruano y residente en España desde hace décadas, ya fue juzgado y condenado en dos ocasiones anteriores por delitos contra menores. En 1997 y en 2011 se enfrentó a sendos procesos por abusos sexuales a niñas y en ambos casos las sentencias fueron condenatorias. Durante años regentó una tienda de golosinas junto a un colegio de Sant Boi de Llobregat, negocio que, según la investigación de uno de los casos anteriores, le facilitó el contacto con una de las víctimas.
Las graves acusaciones de la Fiscalía
En el procedimiento actual, la Fiscalía acusa a Flores de haber violado a su propia hija desde que la menor cumplió los seis años. El escrito del ministerio público detalla que, al haber fallecido la madre en el parto, el acusado ejercía una ascendencia absoluta sobre la niña y la sometía presuntamente a agresiones sexuales entre tres y cuatro veces por semana. Los abusos cesaban solo cuando la víctima alcanzó los 13 años, momento en el que, según la acusación, Flores adoptó precauciones para evitar un embarazo.
Además de las violaciones, el fiscal describe un patrón continuo de maltrato físico: golpes con cinturón, azotes en piernas, brazos y espalda, puñetazos en la cabeza y el tórax, y lanzamiento de objetos. En al menos una ocasión, la menor fue arrastrada por el suelo y llegó a faltar una semana al instituto por las marcas visibles en el rostro. Las humillaciones e insultos completaban, según el relato fiscal, el día a día de la víctima durante años.
La investigación sigue abierta y los Mossos d’Esquadra continúan con el dispositivo de búsqueda. Mientras, la Audiencia de Barcelona deberá fijar una nueva fecha para el juicio por los presuntos abusos, en el que la víctima —que lleva cuatro años esperando— confía en que se haga justicia.

