La investigación sobre el Ceuta 23-S reconstruye una trama digital activa desde comienzos de agosto en grupos privados de WhatsApp y Facebook. La convocatoria para intentar un nuevo cruce masivo hacia la ciudad autónoma se gestó en chats cerrados, donde se discutieron durante semanas fechas, rutas y puntos de entrada. La reconstrucción publicada por Maldita ha monitorizado unos treinta grupos de mensajería.
De los grupos de Facebook a los chats cerrados: así se gestó la convocatoria
El rastro arranca antes del 30 de julio. Antes de la entrada masiva de finales de aquel mes, la investigación había localizado 21 grupos de Facebook que promovían cruces hacia Ceuta; el mayor superaba los 190.000 miembros. El 27 de julio, uno de esos espacios difundió un enlace a un grupo de WhatsApp con un mensaje explícito: ‘Grupo de WhatsApp para intentar entrar/cruzar hacia Ceuta’.
Entre finales de julio y comienzos de agosto se compartieron al menos 19 enlaces a grupos de mensajería. La organización migró desde las grandes comunidades públicas hacia canales cerrados, más útiles para pactar rutas y fechas. En algunos chats una persona fijaba el plan y los participantes votaban por bosque o por mar, e incluso si convenía orientar el intento hacia Melilla.
La mecánica no se quedó en la conversación. Durante la preparación del intento del 15 de agosto se viralizó un mensaje falso que aseguraba que España abriría la frontera temporalmente. El Gobierno tuvo que desmentir que fuese a autorizarse un acceso incontrolado.
Los participantes relataban cómo las fuerzas de seguridad los interceptaban antes de acercarse a la frontera y los trasladaban lejos del norte del país. La frustración por el despliegue marroquí terminó de inclinar la balanza y consolidó la idea de esperar hasta septiembre.
La elección del día no fue casual. En varios chats se planteó aprovechar las legislativas marroquíes ante la idea de que las fuerzas de seguridad del país vecino tendrían que concentrarse en otros puntos. Un participante escribió que el 15 de agosto ya no servía y señaló el día 23; otros reprodujeron la propuesta y pidieron no difundirla públicamente.
La fecha del 23-S no nació de un llamamiento espontáneo: llevaba semanas circulando en chats privados que ya habían intentado un cruce anterior.
El 23-S: qué se sabe de la convocatoria y quién la sostiene

El 18 de agosto apareció en un grupo de Facebook un llamamiento a preparar un nuevo intento durante septiembre, con la exigencia de que el día concreto permaneciera oculto. Para entonces ya existían grupos de WhatsApp vinculados al 23-S, y uno de sus administradores participaba también en los chats del intento de mediados de agosto.
La convocatoria circuló después por un grupo privado de Facebook bajo el nombre Gen.Z.212, con decenas de miles de miembros. El propio movimiento juvenil GenZ212 había advertido de que se usaba su nombre sin autorización, por lo que la autoría de esos llamamientos sigue sin estar acreditada.
Entre los hallazgos figuran decenas de perfiles de Instagram y ofertas de empleo falsas que redirigían a un mismo grupo de mensajería, con unos 700 miembros y cuatro administradores con prefijo telefónico marroquí.
La incógnita de fondo es quién dirige la red. La Audiencia Nacional investiga ya la estructura digital previa a la entrada de julio y trata de identificar a administradores, dinamizadores y difusores. Determinar si esos perfiles reaparecen detrás de los grupos de agosto y septiembre permitiría saber si hay comunidades independientes o una red estable capaz de reactivar movilizaciones.
El despliegue ya está en marcha. El Ministerio del Interior ha movilizado unidades adicionales en Ceuta y las autoridades marroquíes mantienen un amplio dispositivo en los alrededores de Castillejos. Ambos países han reforzado sus efectivos ante la cita del 23 de septiembre.
Qué significa para Vox: frontera, seguridad y pulso con el PP
Vox vuelve a situar en primer plano el eje sobre el que ha construido buena parte de su discurso: el control de las fronteras y la seguridad en las dos ciudades autónomas. La formación sostiene que la presión migratoria exige medios permanentes para las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad y una coordinación con Marruecos que no dependa de cada convocatoria.
La reconstrucción de los chats refuerza ese argumentario: no son impulsos aislados, sino redes que se reactivan, fijan fechas y se adaptan cuando el dispositivo policial las desborda. Esa continuidad es el dato que sostiene la petición de respuestas estructurales.
El pulso con el Partido Popular es el otro plano. Vox ha condicionado sus acuerdos con los populares a políticas migratorias más estrictas, y las rupturas de los gobiernos de coalición autonómicos siguen siendo el precedente que ambas direcciones manejan. Cada convocatoria como la del 23-S tensa ese debate en el espacio de la derecha: obliga al PP a pronunciarse sobre medios, fronteras y cooperación con Marruecos.
Por el momento no consta una valoración oficial de Vox sobre esta investigación concreta, más allá del marco general de su discurso sobre fronteras. La incertidumbre alcanza también a la propia red: la Audiencia Nacional aún no ha identificado a quienes dirigen los grupos ni ha establecido si existe una estructura estable detrás de las sucesivas convocatorias.
El calendario aprieta. El 23-S es mañana y los dispositivos ya están desplegados a ambos lados de la frontera. Lo que ocurra ese día marcará el siguiente capítulo de un debate que Vox tiene interés en mantener abierto, porque cada convocatoria reactivada recuerda que el control de la frontera sigue siendo materia pendiente.

