El abrigo de Lidl por menos de 25 euros que humilla al ‘top ventas’ de Zara y que desaparecerá esta misma semana

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El abrigo de Lidl por menos de 25 euros frente al superventas de Zara: qué se paga en cada caso

Foto en primer plano mostrando a una persona sosteniendo un billete de 100 euros contra un fondo difuminado.

En el lado de Lidl la etiqueta dice 24,99 euros y la ficha del producto, Esmara: abrigo de imitación de piel de cordero de corte relajado, hombros ligeramente caídos, cuello de solapa y dos bolsillos laterales, disponible en beige y negro y en tallas de la S a la L. El tejido es poliéster reciclado al 100%, con certificaciones OEKO-TEX Standard 100 y Global Recycled Standard. Es decir, se paga sobre todo el efecto visual —ese acabado mullido que domina las calles esta temporada— y un aval sobre el material, no una piel ni una lana. El precio lleva aparejadas sus condiciones: lavado a 30 grados como máximo y nada de secadora, plancha ni limpieza en seco, y un tallaje que deja fuera a quien no encaje entre la S y la L. A eso se suma el formato: es una oferta de bazar semanal, con unidades limitadas y sin reposición garantizada, de modo que cuando cambia el folleto la prenda desaparece de la tienda física y toca buscarla en la web, donde varias tallas se agotan en días.

Enfrente, el modelo que ha funcionado como superventas en Zara no baja de 69,95 euros: el abrigo reversible que combina efecto piel y efecto borreguito, con cuello subido, cierre abotonado y bolsillos, que se ha agotado y repuesto varias veces desde el otoño. La versión larga de efecto pelo se vende a 79,95 euros. Ahí se paga otra cosa: patrón de doble faz, una horquilla de tallas que en esos modelos llega de la XS a la XL, capacidad de reposición y el respaldo de la marca y de su logística, además del sobreprecio que arrastra el escaparate. Dicho de otro modo, Lidl ofrece la silueta de la temporada por cerca de un tercio del precio y renuncia a amplitud de tallaje y a un acabado más resistente; Zara cobra casi el triple por el diseño que marcó tendencia, el reverso y la posibilidad de volver a encontrarlo si se duda. Para una prenda que, en ambos casos, está pensada para dos o tres inviernos, la decisión depende de cuál de esas dos cosas se va a usar de verdad.

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