EN 30 SEGUNDOS
- ¿Qué ha pasado? El Govern balear ha abierto la puerta a estudiar una limitación de la compra de vivienda a no residentes si la Unión Europea habilita esa vía, durante la sesión de control de este martes.
- ¿Quién está detrás? La presidenta, Marga Prohens (PP), que ha escuchado las críticas coincidentes de Vox, MÉS per Mallorca y Podemos a su política de vivienda.
- ¿Qué impacto tiene? La restricción, sin texto normativo ni calendario, afectaría a la compraventa en un mercado que la oposición sitúa entre los más caros del país.
La vivienda ha unido a toda la oposición del Parlament balear contra el Govern de Marga Prohens, aunque cada grupo llega a esa crítica desde una trinchera distinta. Y el retrato que deja la sesión de control es incómodo para el Ejecutivo: las quejas ya no llegan solo desde la izquierda.
Tres trincheras para un mismo diagnóstico
La sesión arrancó con una cifra sobre la mesa: 1.214 días de legislatura. La puso ahí la diputada de Vox Patricia de las Heras, que preguntó al Ejecutivo dónde están las viviendas prometidas. Su balance fue el más duro de la mañana: «Esta legislatura termina con miles de baleares sin casa y un Govern que confunde gestionar la escasez con solucionarla».
Desde el otro flanco, MÉS per Mallorca atacó el modelo. Su portavoz, Lluís Apesteguia, rechazó que la solución sea seguir construyendo y puso dos cifras sobre la mesa: 100.000 viviendas vacías y 200.000 segundas residencias. «¿Hace falta construir más casas?», preguntó. Su propuesta pasa por que los ayuntamientos reserven durante diez años la vivienda a residentes en municipios donde más del 50% de las casas estén vacías. Cerró con una disyuntiva: «O vida o especulación. Y usted tiene que elegir».
Podemos completó el frente por la izquierda. El diputado José María García sostuvo que el Govern ha fiado toda su política al aumento de la oferta y que las ayudas, deducciones y avales han acabado en el precio final. «Todas las ayudas, deducciones y avales han ido directamente a los bolsillos de los especuladores», afirmó, en un argumento que extiende a inmobiliarias y bancos. Su balance del Ejecutivo fue «lamentable».
La presidenta respondió en dos tiempos. Primero, la defensa de su gestión y el rechazo a que los precios puedan rebajarse por decreto. «No permitiré que los ocho años de no política de vivienda de la izquierda y su desidia recaigan ahora sobre los ciudadanos», dijo. Y recuperó la expropiación temporal de 14 pisos a grandes tenedores de la legislatura anterior como ejemplo de lo que rechaza.
El Govern acepta estudiar lo que la izquierda lleva años reclamando: que quien no vive en las islas no pueda comprar vivienda en ellas.
El Govern estudiará la restricción si Bruselas habilita la vía. Prohens se comprometió a aplicarla solo si se demuestra «real y efectiva», y puso una condición: que no perjudique a los propietarios de las islas. Preguntó, además, si lo que pretende la izquierda es expropiar «las casas a los residentes de Mallorca que las tengan vacías en su pueblo».
El conseller de Vivienda, José Luis Mateo, había respondido poco antes con un balance «positivo, pero prudente». No negó las dificultades y pidió tiempo para que las políticas ya aprobadas den resultados. «Necesitamos tiempo», ha señalado.
Qué cambia para quien vive en las islas
El diagnóstico compartido tiene una base que nadie discute: Baleares, entre los territorios con la vivienda más cara del país. La compra por parte de no residentes añade presión al mercado residencial, y hasta ahora el Govern la había dejado fuera de sus planes. La puerta abierta este martes no tiene texto normativo, ni calendario, ni forma jurídica.
La clave está en Bruselas. Sin un marco europeo que habilite expresamente este tipo de restricciones, cualquier limitación autonómica a la compraventa quedaría expuesta a un recurso. Es el argumento que el Ejecutivo esgrime cada vez que la oposición le reclama intervenir: primero la oferta, después la regulación.
El Pulso Territorial
Lo ocurrido en el Parlament balear no es un episodio aislado. El Govern afronta el último tramo de de la legislatura con Vox fuera del Ejecutivo y marcando perfil propio desde la derecha, con MÉS y Podemos empujando desde la izquierda. Tres presiones distintas sobre el mismo despacho.
La comparación con otras comunidades invita a la prudencia. Baleares no es la única autonomía con un mercado tensionado por la segunda residencia, pero sí una de las pocas donde la vivienda ha sentado en la misma crítica a la derecha y a la izquierda. Su posición en el ranking nacional de precios explica por qué.
El calendario aprieta. La legislatura encara su recta final antes de las elecciones autonómicas previstas para 2027, y el Govern tendrá que decidir si convierte el estudio anunciado en una norma o lo deja en un titular de sesión de control. Si Bruselas mueve ficha antes, la decisión llegará sola. Si no, la pelota seguirá en el tejado balear.
Ficha Autonómica
- El caso: La sesión de control del Govern de les Illes Balears ha convertido la vivienda en el asunto político de la semana. Tres grupos han coincidido en el diagnóstico y han discrepado en las soluciones.
- Datos importantes: 1.214 días de legislatura, 100.000 viviendas vacías y 200.000 segundas residencias según MÉS, y 14 pisos expropiados a grandes tenedores en la legislatura anterior.
- Resumen: Prohens mantiene su política de vivienda y abre una puerta que tenía cerrada. No hay texto normativo ni fecha: todo depende del marco europeo.

