Vox allana el camino a los presupuestos de Illa en Cataluña

La formación no recurrirá al Consell de Garanties, un paso que acelera la convalidación de las cuentas. La decisión se enmarca en una estrategia de no dilatar trámites meramente consultivos.

Vox ha decidido no recurrir los presupuestos de la Generalitat ante el Consell de Garanties Estatutàries, allanando así el camino para su convalidación la próxima semana. El movimiento, conocido según avanzó La Vanguardia, deja vía libre a las cuentas de Salvador Illa sin que la formación deba dar un sí político.

La postura de Vox: pragmatismo sin aval a las cuentas

La dirección catalana de Vox, que encabeza Ignacio Garriga con once escaños en el Parlament, rebaja el alcance del recurso. Consideran que el dictamen del Consell es «meramente consultivo y no vinculante», por lo que dilatar la tramitacion resultaría ineficaz. Vox insiste en que la abstención procedimental no supone ningún aval a unas cuentas que, a su juicio, consolidan el despilfarro del tripartito.

Desde el partido se enmarca la decisión en el criterio de librar las batallas allí donde la acción parlamentaria puede ser determinante. Recurrir antes del martes habría retrasado el trámite sin posibilidad de tumbar las partidas pactadas entre el Govern, ERC y los Comuns, por lo que la dirección territorial prefiere reservar munición para otras votaciones.

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Impacto en la tramitación: los presupuestos, más cerca del Pleno

Con Vox, el PP y Junts descartando el recurso, el plazo para presentarlo expirará sin obstáculos. La convalidación de las cuentas queda así prevista para el próximo jueves 2 de julio, después de que mañana se voten en comisión las enmiendas conjuntas de los socios del Govern. Las cuentas manejan un gasto total de 49.162 millones de euros, 4.600 millones más que el ejercicio anterior.

La definición de gran tenedor —cinco viviendas en territorio catalán— y la creación de la Autoritat Aeroportuària de Catalunya figuran entre los puntos que verán luz verde. La derecha no apoya el texto, pero su inhibición en el trámite de revisión estatutaria evidencia que antepone la agilidad institucional a un eventual desgaste.

La nueva autoridad aeroportuaria, pensada para cogobernar infraestructuras como El Prat, es rechazada de plano por Vox, que la califica de nuevo paso hacia la «inmersión en el independentismo blando». Sin embargo, la formación concentra ya sus esfuerzos en la tramitación exprés de la ley que prohibirá las compras especulativas de vivienda, donde sí ve margen para marcar perfil mediante enmiendas.

La renuncia al recurso convierte una posible traba procedimental en un gesto de pragmatismo que evita regalar a Illa el relato del bloqueo institucional.

Análisis: un movimiento con cálculo político de fondo

Más allá de la coyuntura catalana, la decisión de Vox se inserta en un patrón que el partido ya exhibió durante la pasada legislatura estatal. Cuando los Presupuestos Generales del Estado salieron adelante, Vox tampoco recurrió ante el Tribunal Constitucional porque entendió que la maniobra solo habría regalado un balón de oxígeno al Gobierno. Ahora, con Illa, aplica el mismo principio: evitar movimientos que, por meramente simbólicos, distraigan de los combates legislativos reales.

La maniobra permite, además, una lectura diferenciada frente al PP. Aunque los populares también han renunciado al recurso, lo hacen argumentando que no hay base jurídica; Vox, en cambio, subraya la inutilidad fáctica del trámite, lo que le permite proyectar una imagen de eficacia sin ceder un milímetro en el discurso antiindependentista. El partido sabe que, de haber recurrido, Illa habría capitalizado el bloqueo para reforzar la idea de una oposición destructiva. Al abstenerse, le niega ese rédito y se centra en batallas tangibles como la vivienda.

La próxima semana se sabrá si el cálculo renta. Con los presupuestos encaminados, Vox quiere aparecer como la única fuerza que dosifica los instrumentos parlamentarios con sentido estratégico, sin regalar gestos a un Govern con el que mantiene una oposición frontal. El pulso real, advierte la dirección, se librará en las leyes que acompañan las cuentas y en las urnas.

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