Sumar afronta su tercera asamblea general en tres años con más preguntas que certezas. La portavoz parlamentaria, Verónica Martínez Barbero, ha dejado este jueves una frase que suena menos a desmentido que a precandidatura: “Hay decisiones y cargos que uno no pide, pero a los que uno no puede decir que no”. La cita, recogida por TVE y difundida por Europa Press, agita unas aguas internas ya revueltas por dimisiones, acusaciones y una dirección cuestionada.
Una asamblea para apagar un incendio
Movimiento Sumar tiene marcado en rojo el 11 de julio. La fecha corresponde a su cita congresual, cuyo objetivo oficial es renovar la dirección y fijar un nuevo rumbo político. El objetivo real, mucho más urgente, es contener una crisis que ha dejado al partido sin norte. La salida de Yolanda Díaz de la primera línea orgánica vació un liderazgo que la actual ejecutiva no ha logrado llenar. El último episodio, la dimisión de Laura Moreno como secretaria de Organización, no fue un paso al lado discreto: fue un portazo con denuncias de falta de respeto y la revelación de que sobre la coordinadora general, Lara Hernández, pesaba una investigación interna por presunto trato vejatorio a trabajadores.
El episodio ha terminado de abrir en canal a un partido que nació con la promesa de nueva política y que, apenas dos años después de su fundación, se ve atrapado en las mismas luchas de poder que decía combatir. Los bloques enfrentados, las dimisiones y una dirección sin respaldo orgánico dibujan una imagen de descomposición difícil de maquillar. Sumar llega a su asamblea más por necesidad de supervivencia que por convicción refundadora.
Las quinielas y el lenguaje de los equilibrios
Hasta ahora no hay ninguna candidatura oficial registrada. El plazo para presentarlas termina el 30 de junio y las candidaturas definitivas deberán publicarse el 5 de julio, tras el periodo de subsanaciones. En ese vacío, el nombre de Verónica Martínez Barbero gana peso dentro de la organización. También aparece en las quinielas el de Rosa Martínez, secretaria de Estado de Derechos Sociales. Dos perfiles que podrían disputar o encabezar una nueva etapa.
La portavoz parlamentaria no confirma ni desmiente. Su discurso apela a lo colectivo —“Lo que hay que adoptar es la mejor decisión, la que la colectividad piense que es la mejor decisión para marcar ese rumbo cara al futuro”—, un recurso típico de quien mide los tiempos. “Si tú estás comprometido con una organización, estás comprometido”, añadió, en una respuesta que alimenta las quinielas internas sobre el liderazgo de Movimiento Sumar. El verdadero problema no es quién sino para qué: el partido necesita decidir si quiere seguir siendo una herramienta útil para la izquierda o diluirse en otro experimento fallido.
En Sumar ya no se discute de programa: lo que está en juego es si el partido sobrevive a su propia refundación.
La Dinámica de Coalición
El equilibrio interno de Sumar es hoy un castillo de naipes. Las confluentes —Izquierda Unida, Más País, Compromís y el resto de fuerzas territoriales— observan el proceso con la lógica de quien ve una oportunidad para reequilibrar el peso perdido desde la salida de Díaz. Mientras, Podemos, con cinco diputadas ajenas al grupo, mantiene una presión externa que debilita cualquier intento de cierre de filas. La coordinación entre los socios es ahora mismo una incógnita, y el riesgo de fragmentación crece a medida que se acorta el plazo hasta el 11 de julio.
La dimensión de coalición con el PSOE no es menor. Un Sumar débil o ingobernable complica la estabilidad del Gobierno de coalición. Los socialistas necesitan un interlocutor fiable y cohesionado para sacar adelante las medidas legislativas pendientes, y una dirección en disputa diluye la capacidad de negociación del socio minoritario. La legislatura, que arrancó con un pacto de investidura ajustado, no se puede permitir un agujero negro en el flanco izquierdo del Ejecutivo.
La proyección inmediata es clara: la asamblea del 11 de julio decidirá no solo un nombre, sino la viabilidad del proyecto. Si no emerge una dirección con respaldo suficiente, el espacio se abocará a una reconfiguración que puede ir desde la absorción por parte de las confluentes hasta la ruptura definitiva. Todas las miradas están puestas en si Martínez Barbero termina de dar el paso o si la «colectividad» vuelve a enredarse en el camino.
Ficha del Caso
- El caso: Sumar se dirige a su tercera asamblea general con una crisis de liderazgo abierta. Verónica Martínez Barbero, portavoz parlamentaria, ha insinuado su disposición a encabezar el partido si la organización así lo decide.
- Datos importantes: La asamblea se celebra el 11 de julio de 2026. El plazo de candidaturas vence el 30 de junio; las definitivas se publican el 5 de julio. En las quinielas también figura Rosa Martínez. La dimisión de Laura Moreno como secretaria de Organización y las acusaciones contra Lara Hernández agravan la crisis interna.
- Resumen: La capacidad de Sumar para mantenerse como socio de gobierno cohesionado depende de que la asamblea alumbre un liderazgo claro. De lo contrario, la coalición con el PSOE podría resentirse y el espacio multipartidista quedar expuesto a nuevos reequilibrios.
