EN 30 SEGUNDOS
- ¿Qué ha pasado? El Ejército de Estados Unidos ha destituido al teniente general Charles Costanza, máximo responsable del V Cuerpo desplegado en Europa, sin ofrecer una razón oficial.
- ¿Quién está detrás? La decisión, comunicada este 10 de agosto, fue remitida a la autoridad competente, y el Pentágono asegura que no responde a motivaciones políticas.
- ¿Qué impacto tiene? El mando interino recae en el general de brigada John B. Mountford, mientras se espera la llegada del mayor general Thomas M. Feltey. La inestabilidad en la cúpula militar de EE.UU. coincide con una cascada de relevos impulsada por la administración Hegseth y plantea interrogantes sobre la cohesión del flanco oriental de la OTAN.
El Ejército estadounidense confirmó ayer, 10 de agosto, la destitución sin previo aviso del teniente general Charles Costanza, quien lideraba el V Cuerpo en Europa, la fuerza terrestre encargada de la disuasión en el flanco oriental de la OTAN. La salida se produce sin que el Pentágono haya precisado las razones, limitándose a señalar que «el asunto ha sido remitido a la autoridad competente conforme a la normativa del Ejército».
El mando interino del V Cuerpo recae ahora de de forma interina en el general de brigada John B. Mountford, subcomandante al mando de preparación, mientras que el mayor general Thomas M. Feltey, recientemente seleccionado para ascender a teniente general, ha sido designado para asumir el cargo en Fort Knox, Kentucky.
El V Cuerpo, reactivado en octubre de 2020 para reforzar la presencia estadounidense en el Viejo Continente, coordina las fuerzas terrestres de EE.UU. en Europa, incluyendo las desplegadas a lo largo del flanco este de la OTAN. Su misión integra defensa, sistemas antidron y fuegos de largo alcance con las fuerzas aliadas, lo que convierte el puesto de su comandante en una pieza clave de la arquitectura de seguridad europea.
Costanza asumió el mando en abril de 2024, tras haber servido como subcomandante general del Mando de Europa-África del Ejército de EE.UU. y comandante de la 3.ª División de Infantería. Es el segundo comandante del Cuerpo desde su reactivación. Antes de su fulminante cese, el teniente general acumulaba más de tres décadas de servicio, tras graduarse en West Point en 1991 como oficial de blindados.
La destitución de Costanza se inscribe en una oleada de relevos en la cúpula del Pentágono desde que Pete Hegseth asumió la Secretaría de Defensa. A principios de julio, el general Christopher Donahue —quien lideró el XVIII Cuerpo Aerotransportado y la 82.ª División Aerotransportada— dejó inesperadamente el mando del Ejército de EE.UU. en Europa y África, también sin explicaciones. Según fuentes militares consultadas por Military Times, la remoción de Costanza no tuvo motivaciones políticas ni guarda relación con Hegseth.
La destitución de Costanza sin motivo oficial alimenta las dudas sobre la estabilidad del mando en el teatro europeo justo cuando la OTAN refuerza su flanco oriental.
Un mando clave en el flanco oriental, ahora en el aire
La ausencia de explicaciones convierte el relevo en un foco de incertidumbre para los aliados. El V Cuerpo no es una estructura administrativa: supervisa las fuerzas terrestres estadounidenses desplegadas permanentemente en Europa y coordina ejercicios y operaciones con los batallones multinacionales de la OTAN en países como Polonia, Rumanía o los Estados bálticos. Una interrupción repentina en su cadena de mando puede ralentizar la toma de decisiones en un escenario de crisis, justo en un momento en que la disuasión frente a Rusia exige reflejos rápidos.
Mountford asume el cargo en funciones sin que se haya detallado el calendario para la llegada de Feltey. Aunque el general de brigada cuenta con experiencia en preparación de fuerzas, su nombramiento provisional inevitablemente genera preguntas sobre la continuidad de los planes operativos vigentes. Desde esta redacción, consultamos con analistas de defensa que prefieren el anonimato: todos coinciden en que la falta de transparencia erosiona la confianza de los socios europeos, acostumbrados a estabilidad y previsibilidad en los mandos militares de la Alianza.
La sacudida del Pentágono bajo Hegseth: una docena de líderes fuera
El caso Costanza no es aislado. Desde que Hegseth tomó posesión, al menos una docena de altos mandos han sido relevados o sustituidos en el Pentágono. La mayoría de estos movimientos se han producido sin explicaciones detalladas, lo que alimenta las especulaciones sobre una purga de perfiles considerados insuficientemente alineados con la nueva administración o, simplemente, una reestructuración radical de la cúpula militar. La salida de Donahue en julio ya encendió las alarmas; ahora, la de Costanza reaviva el debate sobre la politización de los mandos en un momento de alta tensión geopolítica.
No obstante, fuentes del Ejército han querido desmarcar esta última decisión de cualquier tinte político. Un oficial consultado por Military Times fue tajante: la remoción no tiene nada que ver con Hegseth. Aun así, la acumulación de ceses —y la opacidad que los rodea— hace difícil no leer patrones. En Bruselas, la incertidumbre sobre la fiabilidad del liderazgo militar estadounidense podría acelerar los debates sobre la autonomía estratégica europea, un debate que ya estaba en la mesa pero que ahora cobra nuevo impulso.
Equilibrio de Poder
Eje USA-Rusia-UE. Moscú observa con atención cada señal de debilidad en el flanco de la OTAN. Un vacío de mando, aunque sea temporal, es una ventana de oportunidad que el Kremlin podría explotar mediante operaciones de desinformación o incluso con una sutil prueba de la respuesta aliada en la frontera báltica. Al mismo tiempo, la ausencia de transparencia refuerza la percepción de que Washington ya no opera como un socio previsible, lo que daría munición a los sectores europeístas que abogan por una defensa común más autónoma.
Impacto para España. Las Fuerzas Armadas españolas participan en la presencia avanzada de la OTAN en Letonia con un contingente rotatorio y colaboran en misiones de policía aérea en el Báltico. Aunque el V Cuerpo no coordina directamente esos despliegues, cualquier turbulencia en el mando general de las fuerzas terrestres en Europa afecta a la arquitectura de seguridad de la que depende el planeamiento militar español. Además, Madrid ha sido un actor comprometido con la disuasión en el flanco oriental, y un deterioro en la cadena de mando estadounidense podría reforzar la postura de quienes, en Moncloa y en Exteriores, defienden acelerar la creación de capacidades europeas autónomas, como la Brigada de Intervención Rápida de la UE o un cuartel general operativo permanente.
Riesgo inmediato y lectura a 5-10 años. En el corto plazo, el principal peligro es la tentación rusa de testar los límites de la Alianza durante el hiato de mando. A más largo plazo, la repetición de estas purgas en el Pentágono puede minar la cohesión transatlántica, ya de por sí castigada tras los vaivenes de los últimos años. La próxima cumbre de la OTAN, prevista para la primavera de 2027, se presenta como un momento clave para que los aliados evalúen si la apuesta por el paraguas de seguridad estadounidense sigue siendo sólida o si Europa debe asumir una mayor responsabilidad en su propia defensa.

