Muertes por calor en Andalucía: casi 400 desde que empezó el verano

La comunidad acumula 391 decesos atribuibles a las altas temperaturas, solo superada por Cataluña. El 56% de las víctimas se ha producido en julio, con las provincias de Sevilla y Almería concentrando los golpes de calor directos.

El calor no da tregua en Sevilla. Las altas temperaturas han provocado 391 muertes en Andalucía desde el inicio del verano, según el Sistema de Monitorización de la Mortalidad Diaria MoMo, dependiente del Instituto de Salud Carlos III. La región se sitúa como la segunda comunidad con más fallecimientos atribuibles al calor, solo por detrás de Cataluña, que acumula 819.

Los datos: 391 muertes y un agosto aún por cerrar

El MoMo contabiliza los excesos de mortalidad por todas las causas y los relaciona con factores como el calor extremo. Hasta el pasado viernes, en lo que va de agosto se han registrado 56 decesos atribuibles directamente a las altas temperaturas, de un total de 130 excesos de mortalidad observados en el mismo periodo. Las cifras cobran más relevancia si se tiene en cuenta que el mes aún no ha finalizado y que las previsiones apuntan a otra semana con termómetros por encima de los 40 grados en amplias zonas de la comunidad.

El verano de 2026 ya es el más letal desde 2022. El desglose mensual muestra que 262 de las 391 muertes se produjeron en julio, 73 en junio y las 56 restantes en los primeros diez días de agosto. La agresividad de la cuarta ola de calor ha dejado su huella, aunque las autoridades sanitarias insisten en que la mayoría de estas muertes no son golpes de calor directos sino el agravamiento de patologías cardiovasculares y respiratorias en personas de edad avanzada.

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En contraste, los fallecimientos confirmados por golpe de calor —cuando el cuerpo supera los 40 grados y pierde la capacidad de regular su temperatura— ascienden a seis en lo que va de año. Cinco de ellos se han concentrado en la provincia de Sevilla (cuatro en la capital y uno en Sanlúcar la Mayor), y el sexto tuvo lugar en Almería, donde falleció un hombre de 68 años. La campaña de 2025 registró 25 golpes de calor mortales en toda España, diez de ellos en Andalucía.

En el contexto nacional, los 391 fallecimientos andaluces solo se ven superados por los 819 de Cataluña. Con más de 300 muertos aparecen también la Comunidad Valenciana y, sorprendentemente, el País Vasco. Castilla y León (250), Galicia (230) y la Comunidad de Madrid (229) completan un mapa que refleja cómo las temperaturas extremas han golpeado con fuerza tanto al sur como al norte peninsular.

El calor extremo se ha convertido en el enemigo silencioso de la Andalucía más vulnerable, agravando dolencias crónicas en una población cada vez más envejecida.

El año 2022 sigue siendo el peor de la serie histórica reciente, con más de 500 muertes estimadas. Desglosado por provincias, Sevilla encabezó la lista con 153 fallecidos, seguida de Jaén (135), Córdoba (64), Almería (44), Granada (27) y Málaga y Huelva (24 cada una). Solo Cádiz se libró del impacto mortal de unas temperaturas que se mantuvieron por encima de los 40 grados durante buena parte de aquel verano.

El impacto geográfico y la memoria de 2003

La distribución provincial de las muertes revela un patrón que se repite cada verano: las ciudades del interior, con menos ventilación y mayor densidad de población mayor, concentran la mayor mortalidad. Sevilla, Jaén y Córdoba son las más castigadas, mientras que las zonas costeras como Málaga o Huelva registran cifras más bajas, aunque no despreciables. En 2025, agosto fue especialmente trágico con 169 muertes por calor en Andalucía, a las que se sumaron 83 de julio y medio centenar de junio.

El hito más dramático sigue siendo la ola de calor de 2003, cuando el Servicio Andaluz de Salud confirmó 16 muertes directas por golpe de calor, pero los estudios epidemiológicos estimaron que el exceso de mortalidad superó los 1.000 casos en la comunidad. Entonces, ciudades como Sevilla y Córdoba vieron dispararse sus tasas de fallecimientos durante semanas. Desde entonces, la Administración activa cada verano el Plan de Prevención contra el Calor de la Junta de Andalucía, que incluye avisos por niveles de riesgo y protocolos de actuación en centros de salud y residencias.

ola de calor agosto 2026

La Lectura Andaluza

La acumulación de datos de este verano demuestra que el cambio climático ya no es un escenario de futuro sino una realidad que modifica el perfil sanitario de la comunidad. Con un envejecimiento poblacional que supera al de la media europea —Andalucía tiene más de 1,2 millones de personas mayores de 65 años—, cada ola de calor prolongada dispara las emergencias por descompensación cardíaca, insuficiencia renal y deshidratación. Los centros de atención primaria, gestionados por el Servicio Andaluz de Salud, registran un incremento medio del 18% en las urgencias durante los días de alerta roja por altas temperaturas.

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La proximidad a los ciudadanos es total. Los temporeros del campo en Almería, los trabajadores de la construcción en la Costa del Sol o los ancianos que viven solos en los barrios históricos de Sevilla y Granada son los rostros reales de una estadística que, cada verano, deja cientos de vidas truncadas. Las recomendaciones sanitarias —beber agua aunque no se tenga sed, evitar las horas centrales del día y permanecer en lugares frescos— se repiten todos los estíos, pero su efectividad depende de la concienciación ciudadana y de la rapidez con la que se active el tejido social: vecinos, familiares y servicios municipales de teleasistencia.

La proyección inmediata es preocupante. El pronóstico para la segunda quincena de agosto adelanta temperaturas que podrían superar los 42 grados en el valle del Guadalquivir, lo que pondrá a prueba los recursos sanitarios y la capacidad de respuesta del Plan Andaluz de Prevención. Con la vuelta al cole aún lejana, las próximas semanas son críticas. Andalucía necesita que la ola de calor no se convierta en una epidemia silenciosa, y la única vacuna es la prevención.