La Guardia Civil ha desmantelado en Iznalloz, en el norte de la provincia granadina, una plantación de marihuana oculta en cinco contenedores marítimos soterrados. La operación Garnata Silo se ha saldado con cuatro detenidos y 1.357 plantas intervenidas. La investigación sigue abierta y no se descartan nuevos arrestos.
EN 30 SEGUNDOS
- ¿Qué ha pasado? Los agentes han localizado un complejo de cinco contenedores marítimos enterrados e interconectados, habilitados para el cultivo y el secado de la marihuana, con 997 plantas en su interior.
- ¿Dónde y quién? En una finca del término municipal de Iznalloz, tras cinco entradas y registros judiciales, con cuatro detenidos de entre 31 y 51 años ya a disposición del Juzgado de Instrucción de Guardia de Granada.
- ¿Qué supone para los ciudadanos? Se desarticula un grupo criminal que operaba con armas de fuego, más de 26.600 euros en efectivo y enganches ilegales a la red eléctrica en una zona rural del norte de la provincia.
Los cuatro detenidos están acusados de delitos de tráfico de drogas y pertenencia a grupo criminal, y a uno de ellos se le atribuye además un delito de tenencia ilícita de armas. Las cinco entradas y registros judiciales practicados se han saldado con las detenciones y con la localización de una infraestructura concebida para no ser detectada en el término municipal de Iznalloz.
Un silo subterráneo invisible desde el exterior
En una de las ubicaciones registradas, los agentes han hallado cinco contenedores marítimos soterrados e interconectados, habilitados para el cultivo y el secado de la marihuana. La instalación había sido concebida para dificultar al máximo su detección: los contenedores estaban completamente enterrados y apenas resultaban perceptibles desde la superficie, lo que hacía especialmente compleja su localización incluso mediante una inspección visual de la finca.
El interior albergaba una infraestuctura de iluminación, climatización, ventilación y filtrado de aire propia del cultivo indoor. En ese silo subterráneo se intervinieron 997 plantas, parte de ellas en proceso de secado y el resto todavía en macetas. A esas plantas se suman las localizadas en otro domicilio y en una segunda finca: el balance final asciende a 1.357 plantas de marihuana en distintas fases de crecimiento y 600 gramos de picadura.
Armas cortas, 26.600 euros en efectivo y tres vehículos
Los registros dejaron algo más que plantas. Los agentes se han incautado de dos armas cortas —una pistola semiautomática y un revólver—, 167 cartuchos de distintos calibres, dos armas largas no reglamentarias (una escopeta simulada y una réplica de arma larga de aire comprimido), tres armas blancas de gran tamaño y un arco de precisión con flechas. A eso se suma más de 26.600 euros en efectivo, un chaleco antibalas, tres dispositivos de geolocalización y tres vehículos vinculados a la actividad delictiva.
El dispositivo ha contado con el apoyo del Grupo de Acción Rápida (GAR) y de la Unidad de Seguridad Ciudadana de la Comandancia de Granada (USECIC), además del equipo PEGASO, de dos perros detectores de droga y un perro detector de dinero del Servicio Cinológico y del respaldo aéreo de la Unidad Aérea. El SEPRONA se activó para comprobar la posible existencia de delitos urbanísticos en las fincas y la situación de los animales presentes en ellas, donde se formularon denuncias. Técnicos de Endesa colaboraron en la inspección y desconexión de las acometidas ilegales detectadas en tres de los cinco inmuebles.
Cinco contenedores marítimos enterrados bajo una finca de Iznalloz: ni desde el aire ni a pie se percibía que ahí abajo funcionaba una fábrica de marihuana.
Tras la instrucción de diligencias, los cuatro detenidos han sido puestos a disposición del Juzgado de Instrucción de Guardia de Granada. La operación continúa abierta y no se descartan nuevas detenciones.

La Lectura Andaluza
El hallazgo de Iznalloz no es un caso menor de horticultura clandestina. Es la constatación de que el cultivo bajo techo se ha profesionalizado en la provincia de Granada, donde la dispersión de fincas y caseríos facilita pasar desapercibido. La clave está en la logística: enterrar cinco contenedores marítimos exige maquinaria, tiempo y una inversión que solo se amortiza con una producción estable y de volumen. Los 1.357 ejemplares intervenidos y los 600 gramos de picadura apuntan a una estructura pensada para el suministro continuo, no para el autoconsumo.
Para el vecindario, el impacto tiene dos caras. La primera es la tranquilidad de saber desarticulado un grupo que acumulaba armas cortas, 167 cartuchos y más de 26.600 euros en efectivo en un entorno rural. La segunda es el rastro del daño: los enganches ilegales a la red eléctrica detectados en tres de los cinco inmuebles registrados suponen un riesgo añadido de incendio y de sobrecarga para las instalaciones de la zona, y las denuncias del SEPRONA por posibles delitos urbanísticos obligarán a revisar el estado del suelo y de los animales que allí vivían.
Lo que viene ahora es judicial. Los cuatro detenidos comparecerán ante el Juzgado de Instrucción de Guardia de Granada, que decidirá su situación personal en las próximas horas, y la investigación sigue abierta con la posibilidad de nuevas detenciones. En una tierra donde el campo sostiene el empleo de buena parte de los municipios del interior, operaciones como esta recuerdan que el negocio ilegal también ocupa suelo, consume electricidad y genera riesgo en los pueblos. El silo de Iznalloz ya no produce nada, pero el negocio que lo hizo posible sigue buscando rincones tranquilos de Andalucía donde esconderse.
