EN 30 SEGUNDOS
- ¿A quién afecta? A vecinos de toda la región, colectivos vecinales y ecologistas, y a quienes se muevan por el centro de Madrid el domingo.
- ¿Cuándo ocurre? Domingo 27 de septiembre, a las 12:00, en la Puerta del Sol.
- ¿Qué cambia hoy? La protesta presiona a los grupos parlamentarios en plena tramitación de la LIDER y lleva la movilización al corazón de la capital.
La ley del suelo de Ayuso, en plena tramitación en la Asamblea de Madrid, saca a la calle este domingo a más de medio centenar de organizaciones. La cita es a las 12:00 en la Puerta del Sol.
Detrás de la convocatoria está la Coordinadora Madrid contra la LIDER, un paraguas en el que caben colectivos vecinales, ecologistas, de defensa del patrimonio cultural, sindicales, colegios profesionales, y formaciones políticas. Su lema lo resume todo: una región para vivir, no para especular.
Por qué medio centenar de colectivos salen a la calle contra la ley del suelo de Ayuso
El texto que ha encendido la mecha es la Ley de Impulso y Desarrollo Equilibrado de la región, la LIDER, que promueve el Gobierno de la Comunidad de Madrid y que ahora mismo se discute en la Asamblea de Madrid. No es una ley urbanística más, sostienen los convocantes: en su opinión, condicionará el modelo de región de la próxima década.
La plataforma no se limita a pedir cambios puntuales. Rechaza el texto de raíz y advierte de que, tal y como está redactado, Madrid seguirá expulsando a sus residentes hacia la periferia mientras los centros urbanos se reservan para eventos y negocios.
Qué temen los convocantes que cambie en los barrios y en el territorio
El rechazo se articula en varios frentes. Los firmantes sostienen que la norma facilita operaciones especulativas a costa de las dotaciones públicas, reduce las garantías medioambientales y sociales y privatiza funciones de control que hasta ahora asumía la Administración. A eso suman que recupera el criterio del todo urbanizable, el mismo que marcó el período de la burbuja inmobiliaria. Suena conocido.
En patrimonio y participación, las organizaciones advierten de una desprotección del legado cultural de la región y de menos cauces para que la ciudadanía conozca, opine y decida antes de que se aprueben los proyectos. En vivienda, el argumento es directo: la ley fomenta construir, pero no garantiza que las casas resultantes sean asequibles ni que lleguen con los servicios públicos necesarios.
La LIDER no se discute solo en clave urbanística: decide qué región heredamos y quién puede seguir viviendo en ella.
Un pulso que llega a la Asamblea con el fantasma del ‘todo urbanizable’
El debate no es nuevo en Madrid. La región ya vivió una oleada parecida en los años de la burbuja, cuando el suelo se recalificaba a un ritmo que costó años reconducir. Entonces, igual que ahora, se prometían viviendas y llegaban, en demasiados casos, urbanizaciones sin transporte ni equipamientos.
Hay un precedente que ayuda a medir el clima. Madrid Nuevo Norte, la antigua Operación Chamartín, acumuló casi tres décadas de tiras y aflojas entre administraciones, promotores y vecinos antes de arrancar. Cada gran operación urbanística de la capital ha terminado en un pulso largo, y la LIDER aspira justamente a acortar esos trámites. Lo que los convocantes discuten no es la agilidad, sino a qué precio se compra.
Ese es el dato que conviene retener. El rechazo no viene de un único grupo, sino de una amalgama que va del movimiento vecinal a los colegios profesionales, y que en anteriores ciclos urbanísticos no había logrado coordinarse con esta amplitud. Una plataforma así no tumba una ley por sí sola. Obliga, en cambio, a los grupos parlamentarios a retratarse en cada votación y traslada el coste político de cada enmienda. El pulso ya está servido.
Queda por ver cuánta gente responde. Con el texto todavía en tramitación y el calendario de la Asamblea aún abierto, la marcha del domingo funciona como termómetro: una asistencia masiva daría a los convocantes argumentos para exigir cambios en el debate parlamentario; un respaldo tibio lo leería la Comunidad como que el rechazo es minoritario. En esta redacción seguimos de cerca el trámite de la ley del suelo de Ayuso, porque de él depende el suelo que se construirá en los próximos años y el precio al que se venderá.
