La consellera de Educación y FP, Esther Niubó, ve ‘difícil’ reabrir los acuerdos ya cerrados con Ustec y CGT. Su esperanza está puesta en la mesa sectorial del 2 de octubre. Mientras, el Govern y los grupos parlamentarios han escenificado un acuerdo para poner en pie dos mesas que reescriban el modelo educativo catalán.
Dos mesas para reescribir el modelo educativo catalán
El viernes 25 de septiembre, la Generalitat sentó a los grupos parlamentarios con un objetivo: acercar posiciones y garantizar que la educación reciba el 6% del PIB. La cifra lleva desde 2009 escrita en el articulado de la LEC sin cumplirse jamás. A la misma tarea ha sido encomendado el Consell d’Educació de Catalunya, al que el Ejecutivo ha pedido abrir un proceso de diálogo sobre los cambios estructurales que necesita el sistema. La escuela inclusiva y la autoridad de los docentes serán los ejes, según avanzó su presidente, Joan Manuel del Pozo.
La consellera mantiene el pulso con los sindicatos. Niubó considera ‘difícil’ reabrir los acuerdos que ya están cerrados con Ustec y CGT, y traslada la pelota a la mesa sectorial del 2 de octubre. Su mensaje, repetido en los pasillos del Parlament, es que no se negocia lo que ya se firmó. La central mayoritaria en la enseñanza pública no comparte el punto de partida.
El president ha ordenado un back to basics que resume su apuesta: eliminar por completo las pantallas en la educación obligatoria, desterrar la inteligencia artificial hasta los 14 años, recuperar las lecturas obligatorias y devolver la repetición de curso cuando el alumno no alcance el nivel mínimo. La comprensión lectora es, en su marco, la puerta de entrada al resto de competencias.
El ruido político no baja. Junts, primera oposición, y ERC, socio de legislatura del PSC, han vuelto a reclamar la cabeza de la consellera esta semana. Le reprochan haber convertido el departamento en un polvorín y no haber evitado el ‘grave error’ que, en palabras del propio president, invalidó los resultados de las pruebas PISA.
Sostener a la consellera cuesta votos; cederla costaría el relato de un Govern que se deja marcar el calendario por los sindicatos.
Por qué Illa mantiene a Niubó pese al ruido
En el pleno, Illa rechazó de plano la destitución. La consellera pilota la reforma educativa y el president no quiere que su primer mandato quede marcado por una crisis de gobierno a cuenta de una consejería que, históricamente, se ha cobrado cabezas. La diputada de Junts Mònica Sales lo resumió el miércoles con dureza: Niubó, dijo, ‘ha superado a Cambray como peor conseller’.
La lectura política es otra. ERC sostiene los presupuestos y buena parte de la agenda legislativa, pero su base sindical y educativa presiona en sentido contrario. Cada comparecencia de Niubó en el Parlament es una factura que el socio de investidura paga en su propio electorado. Y Junts, que no tiene nada que perder, ha encontrado en la educación un terreno donde golpear al Govern sin desgastarse.

Veinte años de consejeros y una factura que nadie ha pagado
El capítulo actual no se entiende sin la serie completa. Ernest Maragall (PSC) impulsó en 2009 la Llei d’Educació de Catalunya, el marco normativo propio publicado en el DOGC que blindó la autonomía de los centros y dejó escrito el 6% del PIB como horizonte. Diecisiete años después, la cifra sigue siendo un horizonte.
Irene Rigau (CiU) aplicó la austeridad: el presupuesto del departamento cayó más de un 23% entre 2010 y 2014, de 6.308 a 4.850 millones de euros, con 770 interinos fuera del sistema, y las sustituciones restringidas. Sí dejó la FP dual. Clara Ponsatí aprobó en octubre de 2017 el Decreto 150/2017 de escuela inclusiva, sin memoria económica que garantizase su despliegue, y salió del cargo por la aplicación del artículo 155. Josep Bargalló (ERC) intentó ordenar la admisión de alumnado y no erradicó la segregación; su etapa quedó pegada al Covid.
Josep Gonzàlez-Cambray firmó la etapa de mayor conflictividad sindical reciente: currículos de la LOMLOE, adelanto del curso, protestas sostenidas y un informe PISA de 2022 que precipitó su salida. Sus decretos curriculares redujeron las repeticiones a casos excepcionales y sustituyeron las recuperaciones por medidas de refuerzo. Anna Simó (ERC) ejerció de puente desde junio de 2023 hasta la llegada del PSC a la Generalitat.
Lo que observamos es un patrón: cada Govern llega prometiendo ordenar el sistema y sale dejando una norma a medio desplegar y una factura sin firmar. Niubó tiene ahora dos mesas, un órgano consultivo en marcha y una oposición que le reclama la cabeza cada semana. El riesgo es conocido: si la mesa sectorial del 2 de octubre se cierra sin acuerdo con Ustec y CGT, el consenso parlamentario sobre el 6% quedará en un gesto sin músculo. Y si el Ejecutivo opta por la vía del decreto, repetirá el guion que se llevó por delante a Cambray.
El calendario marca los próximos hitos: la mesa del 2 de octubre, el proceso de diálogo del Consell d’Educació de Catalunya y la negociación presupuestaria, donde ERC tiene la llave. El 6% del PIB y la autoridad docente son la prueba. Hasta entonces, Niubó sigue en el cargo. Illa ya ha dicho que no piensa moverla.

