Getafe inicia las obras de peatonalización de la calle Madrid el 29 de junio: cortes de tráfico y desvíos

La inversión supera los 5,5 millones de euros y busca crear un entorno más fresco con vegetación y toldos. Desde el próximo lunes, los conductores deberán adaptarse a nuevos desvíos en la zona centro.

EN 30 SEGUNDOS

  • ¿A quién afecta? A vecinos del centro, comerciantes y conductores que circulan por la calle Madrid y sus aledañas en Getafe.
  • ¿Cuándo ocurre? La nueva fase con corte en Ricardo de la Vega arranca el lunes 29 de junio de 2026. Se extenderá durante el verano.
  • ¿Qué cambia hoy? Se elimina el tráfico de paso en Ricardo de la Vega. Los parkings tendrán acceso por Mariano Ron y la calle Lártiga cambia de sentido para carga y descarga.

Getafe arranca el lunes 29 de junio la mayor transformación urbana de su calle Madrid en décadas, con un presupuesto de 5,5 millones de euros y un objetivo ambicioso: convertir el centro en un espacio peatonal, verde y con sombra. La nueva fase, detallada en el comunicado del Ayuntamiento, comienza con el corte de la calle Ricardo de la Vega y un abanico de desvíos que marcarán el verano de los vecinos.

Cómo afecta el nuevo corte a los residentes y al comercio local

Desde el lunes, la calle Ricardo de la Vega quedará cerrada al tráfico general. Los vecinos y usuarios del parking público de esta vía podrán acceder inicialmente desde la calle Mariano Ron. Más adelante, cuando las obras avancen ya en pleno verano, se sumarán otros cortes. La calle Lártiga, por su parte, se habilitará en dirección opuesta a la actual para permitir la carga y descarga de los vehículos comerciales. La medida busca mantener el suministro a los negocios mientras el asfalto va dejando paso a las aceras ampliadas.

La alcaldesa, Sara Hernández, ha defendido la intervención con un argumento climático: “No podemos permitir que en Getafe ocurra lo que pasa en la Puerta del Sol, donde no hay ni un espacio verde. La calle Madrid será ejemplo de cómo combatir el calor urbano con naturaleza y sombra”. La referencia a la céntrica plaza madrileña, cuya reciente reforma ha sido criticada por su ausencia de vegetación, es un guiño a la ambición del proyecto getafense.

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Un proyecto de 5,5 millones para devolver la vida peatonal al centro de Getafe

La actuación abarca desde la Plaza de la Constitución hasta la calle Pizarro, y desde la calle Magdalena hasta Lártiga. No se trata solo de renovar pavimentos y canalizaciones subterráneas: se están plantando zonas verdes, toldos para generar sombra, nuevo mobiliario urbano, iluminación y cámaras de seguridad. El rediseño de la movilidad garantiza el carácter peatonal de la calle, pensado para que los vecinos recuperen un espacio que el tráfico les había arrebatado.

Los trabajos ya han avanzado en varios tramos. El tramo entre la Plaza General Palacio y el nuevo Teatro Madrid está prácticamente terminado y los vecinos ya disfrutan de esa zona renovada. Ahora se solapan hasta cinco tramos simultáneos para cumplir los plazos, una estrategia que acelera la transformación pero multiplica las molestias temporales. El reto es que el centro no se vacíe mientras duren las obras, algo que los comerciantes siguen con lupa.

De hecho, desde el consistorio insisten en que la calle Madrid no perderá su pulso comercial; los toldos y la vegetación, según los planos, crearán un microclima más agradable que invitará a pasear incluso en los días más tórridos. Los 5,5 millones de inversión se reparten entre la renaturalización, las infraestructuras subterráneas y la nueva piel de la calle, una apuesta que no se veía en Getafe desde hace al menos dos décadas.

Getafe se ha propuesto que su calle principal no sea una Puerta del Sol más, sino un laboratorio de urbanismo fresco y habitable.

El espejo de la Puerta del Sol y otras peatonalizaciones regionales

La comparación con la madrileña Puerta del Sol no es casual. La alcaldesa ha usado ese ejemplo como contrapunto para subrayar lo que Getafe quiere evitar: una plaza icónica sin sombra ni vegetación, donde el calor rebota contra el granito. En la Comunidad de Madrid, otras peatonalizaciones —como la de la calle Mayor de Móstoles o los ejes comerciales de Alcorcón— han tenido resultados desiguales: ganaron espacio peatonal pero a costa de una estética dura y sin apenas árboles. El proyecto de Getafe, con toldos y arbolado desde el primer día, pretende sortear ese error.

El precedente más cercano es el propio centro de Getafe: la Plaza de la Constitución ya funciona como antesala peatonal. Ahora la calle Madrid aspira a convertirse en la columna vertebral de un distrito centro por el que se camine sin prisa. Los retos no son pequeños: mantener el acceso a garajes, la carga y descarga, y que el comercio no sufra una sangría de clientes. Pero las primeras reacciones vecinales, recogidas en redes municipales, apuntan a una mayoría que prefiere las molestias temporales a perpetuarse entre tubos de escape.

En los próximos meses, el Ayuntamiento irá informando de cada nuevo desvío. La recomendación para quien se mueva en coche es simple: usar la M-406 como alternativa y consultar los avisos en la web municipal. Mientras, los peatones ya sueñan con una calle Madrid que huela a jardín en lugar de a gasolina.

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