Madrid tendrá lista la normativa tuk-tuk Madrid antes de fin de año tras 3.000 multas

El alcalde Almeida anuncia que la normativa estará lista en el segundo semestre, aunque reconoce la complejidad jurídica por las competencias turísticas y de transporte. La Policía Municipal, agentes de movilidad y controladores del SER acumulan ya más de 3.000 sanciones.

Más de 3.000 multas y una regulación que aún no ha llegado. El Ayuntamiento de Madrid se ha fijado el segundo semestre de 2026 como el momento de tener lista la primera normativa sobre los tuk-tuk, esos vehículos de tres ruedas que se han convertido en un quebradero de cabeza en el centro. Así lo ha anunciado el alcalde, José Luis Martínez-Almeida, en declaraciones a la prensa, donde reconoció la dificultad jurídica de una norma que debe encajar competencias turísticas –que son de la Comunidad– con la legislación estatal de transporte. Mientras, la Policía Municipal, los agentes de movilidad y los controladores del SER acumulan sanciones a un ritmo que supera las decenas al día.

El rompecabezas competencial que frena la norma

La regulación de los tuk-tuk no es sencilla. «Estamos trabajando en una normativa que es francamente compleja», admitió Almeida. La clave está en que el Ayuntamiento no tiene competencias en materia de turismo –solo de promoción– y las normas de transporte terrestre son de carácter estatal. De ahí que el alcalde haya pedido «un encaje jurídico» que permita actuar sin invadir ámbitos ajenos. La opción de una prohibición directa, como planteó el PSOE, choca con esa realidad: modificar el reglamento de circulación corresponde al Gobierno central, replicó el delegado de Movilidad, Borja Carabante, al portavoz socialista Ignacio Benito. Si Madrid veta los tuk-tuk, ¿por qué no puede hacerlo Getafe, Sevilla o Barcelona sin una norma homogénea nacional? La respuesta, según Cibeles, está en un marco municipal que, sin ser una prohibición, consiga ordenarlos.

La geografía del ‘safari urbano’: del Mercado de San Miguel al Paseo del Arte

Las zonas más conflictivas no son un misterio. Carabante ya las detalló en la comisión de Urbanismo: los alrededores del Mercado de San Miguel, Vergara y Bailén, la Cava de San Miguel, Cuchilleros, la iglesia de San Jerónimo junto al Museo del Prado y la Puerta de Alcalá. Allí, los tuk-tuk aparcan en doble fila, circulan con la música a tope y, en ocasiones, incluso hacen las veces de servicio de traslado al aeropuerto, según fuentes municipales.

Publicidad

Las quejas de vecinos, comerciantes, taxistas y guías turísticos han sido la chispa de los dispositivos especiales de vigilancia. Solo en una campaña en abril de 2025, 16 agentes impusieron 148 sanciones en siete días, una media de 21 diarias. En total, las cifras oficiales suman: 1.546 multas de agentes de movilidad, 1.181 de Policía Municipal y 400 de controladores del SER, superando las 3.000.

Según el consistorio, al menos seis empresas operan con estos vehículos en la ciudad. Por ahora, no cuentan con autorización licencia ni ninguna otra disposición municipal, lo que los sitúa en una suerte de alegalidad que el futuro reglamento deberá despejar.

Con 3.000 multas acumuladas y un vacío legal evidente, el Ayuntamiento se da unos meses para encajar una regulación que lleva más de un año en el aire.

Una norma en el último año de mandato: precedentes y carencias

No es la primera vez que Madrid se enfrenta a un vehículo que irrumpe sin control. Almeida recordaba que su gobierno ya prohibió en 2024 los patinetes de alquiler, otra actividad que generó alarma y que, una vez regulada, «no pasó nada». Aquella medida entró en vigor con relativa rapidez, pero con los tuk-tuk el calendario se ha dilatado. La promesa de ordenar el sector se remonta a septiembre de 2024, y la normativa definitiva no llegará hasta los últimos compases del actual mandato.

En esta redacción observamos que el retraso tiene un coste visible: mientras se cocina la norma, los operadores ilegales o alegales siguen captando turistas y generando fricciones con el taxi y los autobuses turísticos regulados. La oposición denuncia una competencia desleal y un incumplimiento sistemático de los estándares de seguridad e higiene. El gobierno municipal, por su parte, defiende que está actuando con multas, pero reconoce que la solución de fondo solo llegará con un texto legal que, por ahora, no tiene fecha cerrada más allá del «segundo semestre».

El tiempo dirá si el anuncio de junio de 2026 se traduce en un borrador antes de las uvas. De momento, los madrileños y los visitantes del centro seguirán esquivando tuk-tuk que escapan a cualquier control, mientras el Ayuntamiento completa el puzle jurídico que despeje la primera normativa municipal para estos vehículos.