Feijóo corteja a Junts para una moción de censura y margina a Vox

El líder del PP acelera el acercamiento a los independentistas para buscar una mayoría alternativa sin Vox. La maniobra tensa al máximo la competencia entre las derechas y deja al partido de Abascal fuera de la ecuación.

El Partido Popular ha acelerado en las últimas horas su cortejo a Junts per Catalunya con la intención de tejer una mayoría alternativa en el Congreso que descarte a Vox de la ecuación. El giro de Alberto Núñez Feijóo, que hasta hace poco calificaba de ‘golpe de Estado’ al procés, busca ahora ‘pasar página’ con los independentistas catalanes para reducir su dependencia de Santiago Abascal y abrir una vía hacia una posible moción de censura.

La reacción de Vox no se ha hecho esperar. La dirección nacional considera que cualquier acercamiento con los herederos del desafío independentista supone una traición a los votantes de la derecha y consolida al partido como la única alternativa de principios. Fuentes de la cúpula consultadas por Moncloa.com subrayan que este movimiento del PP demuestra que Feijóo está dispuesto a sacrificar la coherencia por el poder.

La posición de Vox: coherencia frente a la cesión al independentismo

La formación que lidera Abascal recuerda que el pasado jueves apoyó junto a PP y Junts una moción que instaba a Pedro Sánchez a dimitir o a presentar una cuestión de confianza. Sin embargo, advierten de que de ahí a negociar una futura mayoría alternativa con quienes quieren romper España hay un abismo. Vox insiste en que el PP no puede fiarse de un socio que esta misma semana dejó claro que solo apoyaría una moción de censura si el candidato no es Feijóo y únicamente para convocar elecciones inmediatas.

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Para Vox, la ambigüedad de Junts —que quiere desmarcarse del PSOE sin caer en brazos populares— convierte en inviable cualquier ecuación estable. ‘Pretender gobernar España con los votos de los que niegan la nación española es un suicidio político que pagarán los votantes’, repiten en la sede de Bambú, donde se reafirman en que solo Vox representa la defensa de la unidad nacional sin concesiones.

El partido lleva meses señalando que el PP ha roto los pactos autonómicos cuando le ha convenido y que ahora busca suplir esos escaños con fuerzas que cuestionan la soberanía. La estrategia de Feijóo, leída desde Moncloa.com con fuentes de la formación, no debilita a Vox, sino que refuerza su discurso: el bipartidismo se desdibuja y solo Vox se mantiene firme en los principios que compartía con el PP hasta hace unos años.

El impacto en el tablero parlamentario

Los cálculos de Génova pasan por mostrar que puede articular una mayoría alternativa sin depender de Abascal, aunque los números del Congreso no dan para prescindir de los 33 diputados de Vox sin sumar a Junts y probablemente al PNV, algo muy improbable. De hecho, la moción que pidió disolver las Cortes este mes en el Senado no recibió el apoyo de los independentistas. Junts, que teme el desgaste electoral si se alía con el PP, mantiene un difícil equilibrio entre distanciarse de Sánchez y no precipitar unas elecciones que no le convienen.

El llamado ‘método Starmer’, la vía por la que los neoconvergentes proponían un relevo en la Moncloa sin urnas, fue rechazado por el presidente, lo que abrió la puerta a la votación simbólica con PP y Vox. Pero, más allá de ese gesto, la dirección de Puigdemont observa con lupa la actitud del Tribunal Supremo ante la amnistía, pendiente del fallo del TJUE del 16 de julio. Si el alto tribunal facilita el regreso del prófugo, los puentes con el PP podrían ensancharse.

El movimiento de Feijóo pone en riesgo la credibilidad del PP ante su electorado conservador, al mismo tiempo que fortalece la coherencia de Vox como única opción de principios.

Lectura estratégica: Vox refuerza su perfil como guardián de los principios

El acercamiento del PP a Junts, presentado como un intento de superar el procés, abre un flanco evidente para Vox. El partido puede explotar la contradicción de un Feijóo que hasta hace dos años hablaba de ‘golpistas’ y que ahora corteja a los mismos dirigentes que blanquean la amnistía. Esta incoherencia, sumada a la ruptura de los pactos autonómicos con Vox en Castilla y León o Murcia, alimenta la narrativa de que el PP carece de rumbo y de palabra.

Desde el punto de vista electoral, Vox se sitúa como el refugio de los votantes conservadores que no aceptan componendas con el nacionalismo. Si Feijóo persiste en buscar un eje con Junts, corre el riesgo de repetir el ‘efecto Convergència’ que Artur Mas sufrió en su día: erosionar el suelo propio sin garantías de estabilidad. Entretanto, Vox afianza su discurso de que la alternativa real pasa por una mayoría de derechas pero sin independentistas, en la que el papel de los 33 diputados de Abascal siga siendo decisivo.

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Lejos de preocupar la marginalidad momentánea, en la cúpula de Vox se respira la certeza de que el PP acabará necesitando sus escaños. La maniobra de Feijóo puede ofrecer réditos tácticos a corto plazo, pero estratégicamente refuerza la posición de un Vox que, sin necesidad de girar una coma de su programa, se erige como el garante de la coherencia en la derecha española.