El Gobierno prorroga la central nuclear de Almaraz hasta junio de 2030 y aplaza el cierre previsto para 2027 y 2028

El Consejo de Seguridad Nuclear avaló la renovación el pasado 16 de julio con condiciones estrictas. La decisión sostiene 4.000 empleos y abre la puerta a prórrogas en Ascó, Cofrentes, Vandellós y Trillo.

EN 30 SEGUNDOS

  • ¿Qué ha pasado? El Ministerio para la Transición Ecológica renueva la autorización de explotación de la central nuclear de Almaraz hasta el 8 de junio de 2030, según publica el BOE.
  • ¿Quién está detrás? El Gobierno, con el aval del Consejo de Seguridad Nuclear desde el 16 de julio. Las propietarias son Iberdrola, Endesa y Naturgy.
  • ¿Qué impacto tiene? Aplaza el cierre previsto para 2027 y 2028, mantiene unos 4.000 empleos y abre la puerta a prorrogar el resto del parque nuclear español.

El Gobierno ha prorrogado la central nuclear de Almaraz hasta el 8 de junio de 2030, según recoge este viernes el Boletín Oficial del Estado. La resolución del Ministerio para la Transición Ecológica renueva la autorización de explotación de las Unidades I y II de la planta cacereña y aplaza el cierre escalonado previsto para 2027 y 2028.

La decisión pone fin a un trámite que comenzó formalmente en octubre de 2025, cuando Iberdrola, Endesa y Naturgy —propietarias de la instalación— solicitaron de forma conjunta la prórroga. El protocolo firmado en su día con Enresa fijaba el cierre de la Unidad I para el 1 de noviembre de 2027 y el de la Unidad II para el 31 de octubre de 2028. Ahora, ambos reactores tendrán al menos dos años adicionales de operación.

El aval técnico llegó el pasado 16 de julio, cuando el Consejo de Seguridad Nuclear emitió un informe favorable condicionado al cumplimiento estricto de las exigencias de seguridad nuclear y protección radiológica. La orden ministerial publicada hoy subordina la prórroga a esas mismas condiciones, según consta en el texto consultado por Merca2.es.

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Tras el pronunciamiento del regulador, el expediente quedó en manos del Ejecutivo, que debía decidir si renovaba la autorización o mantenía el calendario de desmantelamiento. El Gobierno ha optado por la continuidad. Según los cálculos que incluye la resolución, el aplazamiento tendrá un efecto ‘acotado y poco significativo’ sobre el despliegue renovable, a la vez que contribuye a mitigar la dependencia energética exterior.

La lectura estratégica es más amplia. Esta primera luz verde abre la veda para que las propietarias reclamen la extensión de la vida útil del resto del parque nuclear español, compuesto por cinco centrales activas con siete reactores. En conjunto suman 7.400 MW de potencia instalada y generan alrededor del 20% de la electricidad que consume el país de forma estable.

La prórroga de Almaraz no es un gesto aislado: es la primera grieta en el calendario de cierre nuclear pactado hace años.

El resto del parque activo incluye las centrales de Ascó I y II en Tarragona, Cofrentes en Valencia, Vandellós II en Tarragona y Trillo en Guadalajara. Cada una tiene estructuras de propiedad distintas, pero comparten el mismo argumentario técnico que ahora respalda la decisión sobre Almaraz: la volatilidad del precio del gas natural derivada del conflicto en Oriente Medio.

La justificación energética y el factor Oriente Medio

El argumento de fondo de la prórroga no es solo técnico. La inestabilidad del contexto energético internacional, agravada por la crisis en Oriente Medio, ha devuelto a la energía nuclear un papel de respaldo de la seguridad de suministro que parecía superado. La orden ministerial lo deja por escrito: mantener Almaraz operativa reduce la exposición a las oscilaciones del gas importado.

La decisión sostiene además unos 4.000 empleos en torno a la planta cacereña, un peso económico nada menor para una comarca que lleva meses esperando una señal. La prórroga hasta 2030 no elimina el debate de fondo, pero lo aplaza y lo cambia de escala: ya no se discute cuándo cerrar, sino cuánto ampliar.

El aval del CSN y el efecto sobre las renovables

El Consejo de Seguridad Nuclear evaluó la solicitud de renovación y concluyó que la central nuclear de Almaraz reúne las condiciones para operar de manera segura durante el periodo solicitado. Eso sí, la autorización queda subordinada al cumplimiento de los límites y condiciones dictados por el regulador, tal y como recoge la orden del Ministerio para la Transición Ecológica.

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En el plano renovable, la resolución admite que el aplazamiento tiene un impacto acotado sobre el despliegue de fuentes limpias. Es un reconocimiento relevante porque rebate, con datos técnicos, el relato de que una prórroga nuclear paraliza la transición energética. La planta seguirá produciendo electricidad de base mientras la eólica y la fotovoltaica amplían su presencia en el mix.

prórroga nuclear 2030

El Eje del Poder Europeo

La prórroga de Almaraz se produce en un momento en que la Unión Europea revisa su doctrina energética. Francia ha conseguido que la nuclear recupere protagonismo en las discusiones del Consejo, mientras Alemania mantiene su rechazo tras el apagón de 2023. España ha sido tradicionalmente un puente entre ambos bloques, y esta decisión la acerca más al eje de París que al de Berlín.

En la UE, la tensión entre los países nucleares y los que apuestan solo por renovables no ha desaparecido. Varsovia, Budapest y Praga refuerzan sus programas nucleares, mientras Viena y Luxemburgo se oponen incluso a los proyectos vecinos. Bruselas ha optado por una neutralidad pragmática: la taxonomía verde ya incluye el gas y la nuclear como tecnologías de transición.

Para España, la lectura es delicada. El Gobierno mantiene oficialmente el objetivo de cierre nuclear en 2035, pero acaba de prolongar Almaraz más allá de lo previsto. La contradicción no pasa desapercibida para los socios europeos ni para el sector. La próxima ventana decisiva será la renovación de las autorizaciones de Ascó, Cofrentes, Vandellós y Trillo en los próximos dos años.

El pulso real no es solo energético. Es político. La prórroga de Almaraz refuerza el el posicionamiento de España como país dispuesto a revisar su calendario si la seguridad de suministro está en juego. Y eso, en el tablero comunitario, vale tanto como uno de los argumentos técnicos del CSN.