Récord en el aeropuerto de El Prat: 5,86 millones de pasajeros en julio y los delitos caen un 73%

El aeropuerto barcelonés movió casi un millón de viajeros más que en julio de 2023. Las 69 órdenes de alejamiento dictadas desde 2024 y los filtros de acceso explican el desplome de los hurtos.

EN 30 SEGUNDOS

  • ¿A quién afecta? A los pasajeros, acompañantes y trabajadores del aeropuerto de Barcelona-El Prat, sobre todo durante la temporada alta.
  • ¿Cuándo ocurre? Los datos corresponden a julio de 2026 y al primer semestre del año, con una mejora progresiva desde 2025.
  • ¿Qué cambia hoy? La presión policial y los filtros de acceso reducen la delincuencia en las terminales, mientras la actividad turística marca récord.

El aeropuerto de Barcelona-El Prat cerró julio con 5,86 millones de pasajeros, la cifra más alta de los últimos años para el mes estival. El dato cobra más fuerza al compararlo con los 4.936.852 viajeros de julio de 2023: casi un millón más en plena temporada alta.

Mientras el tránsito crecía, los delitos se desplomaron. Los Mossos d’Esquadra contabilizaron 132 hechos delictivos en el recinto aeroportuario durante julio, frente a los 491 del mismo mes de 2023, los 776 de 2024 o los 363 de 2025. La caída interanual, a partir de los datos de Aena y de la policía catalana, ronda el 73%.

Un julio con casi un millón de viajeros más que en 2023

La fotografía de este verano invierte la lógica de cualquier aeropuerto turístico: más pasajeros, más equipajes, más terminales abarrotadas, y menos hurtos. La Terminal 1 y la Terminal 2 operan al límite de su capacidad, pero el número de robos sigue bajando.

Publicidad

Los datos del primer semestre confirman la tendencia. Entre enero y junio se registraron 760 hechos delictivos en El Prat, según el último Comité Nacional de Seguridad y Justicia de Cataluña. En el mismo periodo de 2025 fueron 2.457. Si miramos a 2024, la comparación es aún más dura: 3.353 delitos.

En términos de viajeros, julio refuerza un verano de récord. Son 923.148 pasajeros más que hace tres años en un solo mes. No es un pico aislado, sino la consolidación de una senda que ya se intuía en el primer semestre.

El Prat ha pasado de superar los mil delitos al mes a coquetear con los cien en pleno récord de pasajeros.

Por qué caen los delitos pese al aluvión de equipajes

La medida estrella, según el director general de la Policía, Josep Lluís Trapero, son las órdenes judiciales de alejamiento. Desde 2024 se han dictado 69, que prohíben a los multirreincidentes acercarse a menos de 500 metros de las instalaciones aeroportuarias. Alrededor de la mitad siguen vigentes.

El sistema permite a los Mossos detectar con las cámaras a un delincuente vetado y detenerlo por quebrantamiento antes de que cometa otro hurto. No es la única barrera: los filtros instalados en los accesos, avalados por el Gobierno y la Abogacía del Estado, actúan como un derecho de admisión que expulsa a quien no tiene actividad real en las terminales.

El subinspector Joan Alfred Vives, jefe del Área Regional de Seguridad Aeroportuaria, explicó a Crónica Global que el dispositivo de videovigilancia se ha ampliado con más de un centenar de cámaras, algunas situadas en antiguos puntos negros como el aparcamiento de la Terminal 2.

El precedente del octubre negro de 2024

El contraste con el pico de criminalidad de octubre de 2024 da la medida del cambio. Entonces El Prat superó los 1.000 delitos en un solo mes: 1.075 hechos conocidos. Hoy los peores registros de 2026 se quedan muy lejos de aquel abismo.

Publicidad

En julio se practicaron 37 detenciones, el segundo registro más elevado de todo 2026, solo por detrás de las 38 de enero. Para las fuentes policiales consultadas, esto confirma que la actividad policial no se relaja aunque caigan los delitos.

Las primeras señales del giro aparecieron en febrero, cuando El Prat cerró con 98 hechos delictivos y rompió la barrera de los tres dígitos por primera vez en meses. Desde entonces, los datos fluctúan, pero siempre lejos de los máximos de 2024. El aeropuerto ha dejado de ser un punto negro para convertirse en un caso de éxito estadístico.

Queda por ver si la tendencia se mantiene en agosto y septiembre. El reto sigue siendo el mismo: absorber un tráfico récord sin que los despistes de los pasajeros vuelvan a traducirse en hurtos.