EN 30 SEGUNDOS
- ¿A quién afecta? Usuarios de las líneas R15 y R16 y viajeros que regresaban del eclipse en el corredor sur.
- ¿Cuándo ocurre? El colapso se produjo en la noche del 12 de agosto, tras la observación del eclipse.
- ¿Qué cambia hoy? El Govern admite que la previsión no fue correcta y Renfe defiende el dispositivo pese a las críticas.
Renfe programó un único tren de refuerzo en la R16 para canalizar la vuelta del eclipse del 12 de agosto. La estación de Tarragona se cerró por la aglomeración y miles de viajeros quedaron atrapados en el corredor sur durante horas.
Un solo tren de refuerzo para el corredor sur
La cola para acceder a los andenes llegó casi hasta la plataforma del Miracle, según testimonios recogidos en la zona. El Ayuntamiento de Tarragona tenía preparados puntos oficiales para más de 53.000 personas solo en la ciudad. Sin embargo, el regreso se concentró en un margen muy corto de tiempo y la estación no pudo absorber la demanda.
El alcalde, Rubén Viñuales, calificó las imágenes de inadmisibles y criticó la falta de previsión. El edil contrapuso la buena organización del evento, con más de 20.000 personas viendo el eclipse en Tarragona, a los problemas ferroviarios posteriores.
El gerente de operaciones de Renfe, David Andrés, aseguró que el despliegue fue el máximo posible con la disponibilidad de material. Añadió que la operadora evitó sacar trenes de otras líneas para no desproteger el la resto de Catalunya.
La explicación no convence a la Generalitat. El secretario de Movilidad e Infraestructuras, Manel Nadal, admitió que si la gente se queja, el refuerzo no fue suficiente. Aun así, defendió que la vuelta funcionó de forma ordenada y que hacia las doce y media todos los viajeros habían salido.
Los datos aportados por Renfe muestran las carencias. La R16 hasta Tortosa dobló sus plazas de 1.800 a 3.600, y la R15 hacia Reus pasó de 1.000 a 1.600. A última hora se añadió un tren procedente de Portbou que, cerca de la una de la madrugada, recogió a unos 150 usuarios que aún esperaban en Tarragona y Altafulla.
El refuerzo fue insuficiente, pero el problema de fondo es el déficit estructural de convoyes en el corredor sur.
La ubicación que Renfe desconocía y la reacción del Govern
El error más revelador llegó cuando el responsable de Renfe situó el punto principal de observación en Campclar, a más de una hora caminando de la estación. La ubicación real era Marina Port Tarraco, con capacidad para 20.000 personas y a menos de diez minutos a pie. Esa diferencia fue clave para la llegada masiva y simultánea de viajeros a los andenes.
La AP-7, en cambio, aguantó sin accidentes graves. Cerca de 80.000 vehículos accedieron al área metropolitana de Barcelona desde el sur. El subdirector de Trànsit, Guillermo Villuendas, valoró que los vehículos circularon lentos pero no quedaron parados, y recordó que en situaciones similares en Estados Unidos la accidentalidad creció hasta un 30%.
Las entidades de usuarios no se conforman. La plataforma Dignitat a les Vies ha pedido acceso a la información pública sobre la planificación del operativo. También reclama responsabilidades y no descarta la vía de las dimisiones si no se garantiza una gestión adecuada ante eventos de estas características.
Por qué la comparación con Montmeló agrava el error de previsión
La comparación con otros grandes eventos agrava la lectura. Para el último Gran Premio de Fórmula 1 en Montmeló, Renfe reforzó con 200.000 plazas adicionales las líneas R2 Nord y R11 durante todo el fin de semana. Solo en el Carnaval de Sitges se sumaron unas 50.000 plazas entre el 14 y el 18 de febrero. Frente a esas cifras, pasar de 2.800 a 5.200 plazas en el corredor sur no parece un dispositivo bien dimensionado.
El enojo sureño no es nuevo. Las Terres de l’Ebre y el Camp de Tarragona soportan a diario la falta de inversión en la red convencional. El eclipse simplemente proyectó esa realidad ante toda Catalunya, con una estación que cerró puertas y una R16 sin margen para absorber la demanda.
El Govern admite ahora que la previsión no era la correcta. La comisión interdepartamental del eclipse llevaba meses preparando el evento, y aun así el tren no se planteó como una alternativa real para una parte de los visitantes. Queda por delante la respuesta a la petición de información pública y, sobre todo, la pregunta de qué ocurrirá en el próximo gran evento que ponga a prueba la red.

