El doble decreto de vivienda se cierra in extremis y expone las tensiones internas entre PSOE y Sumar

El acuerdo no se cerró hasta la mañana del martes, con el Consejo de Ministros retrasado una hora. Sumar coloca tres medidas en el paquete y se queda fuera del texto del alquiler indefinido.

PSOE y Sumar cerraron in extremis el doble decreto de vivienda tras seis días de tensión y un Consejo de Ministros retrasado una hora. El acuerdo no llegó hasta la mañana del martes.

La letra pequeña explica el retraso. El Ministerio de Vivienda envió una propuesta a las 15.30 del lunes a Pablo Bustinduy (Derechos Sociales), y Ernest Urtasun (Cultura), los dos ministros que llevaban la voz de Sumar en la mesa. Ese borrador ya recogía la prórroga de dos años para los contratos que venzan antes de 2029, pero solo prohibía los desahucios hasta 2028 y no regulaba el alquiler por habitaciones.

El doble decreto de vivienda: seis días, siete ministros y dos textos

El paquete aprobado tiene tres patas: la prohibición de los desahucios hasta 2030, la regulación del alquiler de temporada y de habitaciones, y un texto separado que recoge únicamente los alquileres indefinidos, la bandera que Sumar no soltó en toda la negociación.

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La negociación no fue un mano a mano cualquiera. Siete ministros estuvieron implicados, y las últimas horas se resolvieron en la ‘sala de presidentes’ de la Moncloa, con Carlos Cuerpo e Isabel Rodríguez encerrados junto al resto de los ministros de Sumar. De fondo, la presión de la calle: el desahucio de Maricarmen, una mujer de 87 años, en la calle Sáenz de Baranda, y la ola de protestas que desembocó en un 15M por la vivienda en la Puerta del Sol.

Las líneas rojas de Sumar y la vía de escape del PSOE

gobierno de coalición

El ala minoritaria de la coalición mantuvo dos exigencias hasta el final. La primera, el contrato indefinido de alquiler. La segunda, que el arrendamiento por habitaciones quedara sujeto a las mismas restricciones para los caseros y los mismos derechos para los inquilinos que el alquiler ordinario. Fuentes de la formación sostenían que esa vía es hoy una de las principales puertas de entrada de la especulación.

El doble decreto no resolvió el desacuerdo: lo aparcó en un segundo texto que nace sin mayoría posible en el Congreso.

Los socialistas aceptaron la regulación de las habitaciones y ampliaron el escudo antidesahucios hasta 2030. Con el alquiler indefinido no hubo manera. Junts y PNV lo rechazaban en bloque, y el PSOE recurrió al argumento ya conocido: ese ‘no’ ponía en peligro el conjunto del paquete. La salida fue la vía de escape de siempre, un texto con el grueso de las medidas apalabrado con los grupos y otro con la demanda de Sumar, sin visos de superar el trámite del Congreso.

Eso sí, esta vez el ala minoritaria no se negó a entrar en la reunión del gabinete, como sí ocurrió en marzo, cuando su plante obligó a aprobar por primera vez la prórroga de los alquileres que unas semanas después tumbarían PP, Vox y Junts. Las discrepancias eran patentes, pero nadie se levantó de la mesa.

El texto íntegro, publicado en el Boletín Oficial del Estado, dejó una última incógnita: si los socialistas rebajaron alguna de las restricciones del escudo antidesahucios, como pedía Sumar.

La puesta en escena del martes dejó una imagen poco habitual. La ministra de Vivienda compareció en rueda de prensa sin toda la documentación sobre las medidas, porque parte del articulado no estaba redactado por completo. Sumar contraprogramó con una rueda de prensa propia de sus cinco ministros para reivindicar «un paso decisivo», y Bustinduy dejó la idea fuerza que la coalición piensa repetir: «Auguro a quien se ponga frente a ese clamor social un destino político muy delicado».

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La Dinámica de Coalición

Sumar salió del Consejo de Ministros con tres medidas dentro del paquete y una bandera fuera de él. Los cinco ministros de Sumar comparecieron juntos, una imagen que en la formación se cuida porque el espacio de confluentes no siempre habla con una sola voz. La negociación la llevaron Bustinduy y Urtasun, y sobre ellos recayó el equilibrio más incómodo: apretar hasta el último minuto sin quedarse fuera del acuerdo. El método ha cambiado más que el resultado.

Con el PSOE, el patrón queda fijado. Los socialistas aceptaron dos cesiones —el escudo hasta 2030 y la regulación de las habitaciones— y blindaron la tercera con el argumento de siempre: Junts y PNV bloquean, luego el texto se parte en dos. La operación no les costó un solo voto y les ahorró el desgaste de aparecer enfrente del clamor social. Para Sumar, el balance es agridulce: sus medidas entran, su bandera se queda fuera.

Lo que viene no será distinto. El segundo texto, el del alquiler indefinido, nació sin mayoría y seguirá sin ella mientras Junts y PNV mantengan su rechazo. Y el doble decreto deja un método instalado para lo que resta de legislatura: negociación hasta la madrugada, Consejo de Ministros retrasado y dos textos cuando haga falta para no romper la coalición. El tiempo lo dirá.

Ficha del Caso

  • El caso: El Gobierno aprobó un doble decreto de vivienda tras seis días de negociación entre PSOE y Sumar que retrasaron una hora el Consejo de Ministros y dejaron el alquiler indefinido en un texto aparte.
  • Datos importantes: Siete ministros implicados, Consejo de Ministros retrasado una hora, prohibición de desahucios hasta 2030, prórroga de dos años para los contratos que venzan antes de 2029 y un segundo texto, el del alquiler indefinido, sin el apoyo de Junts ni del PNV.
  • Resumen: Sumar coloca tres medidas en el paquete y se queda sin su bandera; el PSOE evita el choque con los grupos y la coalición aparca el desacuerdo en un texto sin mayoría.