EN 30 SEGUNDOS
- ¿Qué ha pasado? El presidente de Aragón, Jorge Azcón, ha presentado este miércoles el PIGA que ampara el campus de centros de datos de Blackstone en Calatorao, con 3.400 empleos previstos.
- ¿Quién está detrás? El fondo estadounidense Blackstone, a través de su filial QTS, con el Gobierno de Aragón como tramitador y el Ayuntamiento de Calatorao como pieza imprescindible para alojar a los trabajadores.
- ¿Qué impacto tiene? El municipio ingresará un millón de euros más al año por IBI e IAE, un 40% más de ingresos, mientras la vivienda sigue sin resolverse.
El campus de centros de datos de Blackstone en Calatorao ya no es un anuncio: es una obra. El proyecto arranca con 3.400 empleos previstos en sus distintas fases y con una pregunta que sobrevuela la comarca: dónde va a vivir toda esa gente.
Qué es el PIGA y qué cambia en Calatorao
El presidente de Aragón, Jorge Azcón, ha presentado este miércoles el PIGA, el Proyecto de Interés General de Aragón, la figura con la que el Ejecutivo autonómico declara estratégica una inversión para acelerar trámites y habilitar ventajas fiscales. Detrás de esa fórmula administrativa está QTS, la filial de centros de datos del fondo estadounidense Blackstone, que desplegará el campus por fases en suelo industrial de este municipio de la comarca de Valdejalón, a unos 40 kilómetros de Zaragoza.
Calatorao no llega a los 3.000 habitantes y, de golpe, se convierte en la puerta de entrada de una inversión que multiplica su peso económico. Ahí empieza el pulso. El alcalde, David Felipe Lallana, ha trasladado que se sintió desamparado al negociar con una multinacional de ese tamaño, y el Ejecutivo autonómico ha respondido tendiendo la mano para abordar la construcción de vivienda para los cientos de trabajadores que prevé atraer el proyecto.
Un millón más al año: el 40% extra que entra en las arcas municipales
El Ayuntamiento de Calatorao ingresará un millón de euros más cada año gracias al impuesto de bienes inmuebles y al de actividades económicas, lo que equivale a un 40% más de ingresos. Azcón lo puso encima de la mesa al presentar el PIGA y devolvió la pelota al consistorio: la pregunta, señaló, es qué recursos va a poner el ayuntamiento para levantar esas viviendas.
El presidente aragonés recordó que la exención de determinados tributos municipales a las empresas que reciben el PIGA no es una invención de su gobierno: la norma que la regula se aprobó durante la etapa del PSOE al frente de la comunidad. La lectura es otra. Aragón no puede destinar todo el dinero a los municipios que más inversión reciben, porque la administración autonómica necesita hacer un cierto papel de redistribución de los recursos entre territorios.
Calatorao recibirá un 40% más de ingresos por un proyecto que aún no sabe dónde va a meter a los 3.400 trabajadores que promete.
El alcalde ha mostrado su extrañeza ante la respuesta del Ejecutivo: subrayó que ya había negociado todo lo que consideró oportuno con la compañía antes de plantear sus quejas. Azcón, por su parte, se mostró convencido de que un acuerdo es posible si el consistorio traslada sus necesidades al Gobierno de Aragón. Y añadió una reflexión incómoda: los problemas aparecen cuando la inversión ya está decidida y a punto de arrancar, no cuando se elige qué municipio la va a acoger. El presidente aragonés no recuerda a ningún alcalde que levantara la mano para rechazar un proyecto así.
El Pulso Territorial
El PIGA es la palanca con la que Azcón quiere convertir Aragón en un polo logístico y energético del noreste peninsular. El PP gobierna desde 2023 en coalición con Vox y ha hecho de la captación de inversiones su bandera más visible, con un problema que crece al mismo ritmo que los anuncios: la letra pequeña la escriben los municipios, que deben resolver vivienda, agua y servicios con presupuestos que se multiplican de golpe y no siempre a tiempo.
El guion recuerda a otro episodio. Cuando General Motors instaló su fábrica en Figueruelas en 1982, el entorno rural de Zaragoza se transformó en dos décadas y los ayuntamientos tuvieron que construir a marchas forzadas. Aragón no juega solo: Extremadura, Castilla-La Mancha y Castilla y León compiten con planes de suelo industrial y bonificaciones por la misma inversión tecnológica, y la comunidad aragonesa parte con ventaja en suelo y logística, pero con menos músculo demográfico en su entorno rural.
Lo que viene ahora se decide en dos mesas. La primera, la del Ayuntamiento de Calatorao y el Gobierno de Aragón, que debe concretar cuánta vivienda se construye y con qué financiación. La segunda, la del presupuesto autonómico de 2027, que se negociará en las Cortes de Aragón a lo largo de los próximos meses y en el que la oposición exigirá cuentas sobre el coste real de los servicios en los municipios que acogen grandes proyectos. La cita electoral, prevista para mayo de 2027, marcará el ritmo del resto.
Ficha Autonómica
- El caso: Blackstone, a través de QTS, construye un campus de centros de datos en Calatorao amparado por el PIGA. El Gobierno de Aragón ofrece colaboración al ayuntamiento para la vivienda de los futuros trabajadores.
- Datos importantes: 3.400 empleos previstos; un millón de euros anuales más para el municipio por IBI e IAE, un 40% más de ingresos; Calatorao no llega a los 3.000 habitantes.
- Resumen: El proyecto arranca por fases. Consistorio y comunidad negocian vivienda, reparto de recursos y exenciones fiscales del PIGA. Próxima parada: el presupuesto autonómico de 2027.

