La comunicación centro familias se digitaliza: plataformas escolares y protección de datos de menores

Los centros sustituyen la agenda de papel por entornos digitales que centralizan avisos y calificaciones. El RGPD y la Ley Orgánica 3/2018 fijan cómo deben tratarse los datos de los menores.

La comunicación centro familias se digitaliza en los colegios y obliga a reforzar la protección de datos de los menores.

De la agenda de papel a la plataforma escolar

Cada vez más centros trasladan sus avisos, sus calendarios y el seguimiento diario del alumnado a plataformas digitales educativas que centralizan el contacto entre docentes y familias. La Scuola Materna Italiana de Madrid, un colegio bilingüe dependiente del Gobierno italiano y fundado en 1940, es un ejemplo de ese cambio.

Con 200 alumnos y nueve docentes, este centro sustituyó una aplicación que no permitía la comunicación directa con el colegio por un entorno digital educativo. Su directora, Silvia Guarnieri, asegura que el cambio ha permitido que las familias estén “en cualquier momento del día” al corriente de lo que ocurre en el aula.

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Estos entornos suelen dividirse por etapas: una plataforma para Primaria y otra para Secundaria y Bachillerato. Ambas incorporan aplicaciones móviles con las que las familias reciben notificaciones de las informaciones más importantes y el alumnado accede a lo que ocurre en su clase.

La docente Gilda Sicialiano destaca que la herramienta está “adaptada al entorno escolar real” y que los blogs internos permiten registrar las actividades del aula.

Los responsables de la plataforma cifran su alcance en más de cuatro millones de alumnos, repartidos en más de 16.000 escuelas de una veintena de países. Son datos aportados por la propia empresa y no verificados de forma independiente.

La comunicación escolar digital traslada datos de menores como la asistencia o las calificaciones al ámbito del Reglamento General de Protección de Datos.

Qué exige la normativa sobre los datos de los menores

La digitalización de la comunicación centro familias no es solo una decisión tecnológica: implica el tratamiento de datos personales de menores, una categoría especialmente protegida. El Reglamento (UE) 2016/679, el Reglamento General de Protección de Datos (RGPD), y la Ley Orgánica 3/2018, de 5 de diciembre, de Protección de Datos Personales y garantía de los derechos digitales, fijan las reglas que aplican centros y plataformas.

Estas normas obligan a los centros, como responsables del tratamiento, a informar a las familias sobre qué datos recogen, con qué finalidad y durante cuánto tiempo. Los más habituales son la asistencia, las calificaciones, las comunicaciones con el profesorado y, en ocasiones, información sobre la salud del alumnado.

La Agencia Española de Protección de Datos (AEPD) es la autoridad de control en España y vela por que ese tratamiento se ajuste a la ley. La propia norma europea impone principios de minimización: solo puede recogerse la información estrictamente necesaria.

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Por ese motivo, numerosos centros han dejado de usar grupos de mensajería personales y optan por herramientas con contratos de encargado de tratamiento, un documento que fija cómo trata los datos el proveedor tecnológico.

El Marco Educativo

En el plano normativo, la LOMLOE (Ley Orgánica 3/2020, de 29 de diciembre) incorpora la competencia digital como uno de los ejes del currículo. No obstante, la protección de datos de los menores se rige por el marco europeo y estatal: el RGPD y la LOPDGDD, con la AEPD como autoridad de control.

El reparto competencial es clave. Las comunidades autónomas tienen transferidas las competencias educativas y regulan cómo se comunica cada centro con las familias. La protección de datos, en cambio, cuenta con una autoridad estatal y un marco europeo común que ninguna administración puede rebajar.

En el debate intervienen el Ministerio de Educación, Formación Profesional y Deporte, las consejerías autonómicas, los equipos directivos, el profesorado y las asociaciones de familias. El foco se sitúa en la formación docente y en garantizar que ninguna herramienta trate datos de menores sin las cautelas legales.

La tendencia apunta a que la comunicación digital entre el centro y las familias siga creciendo en los próximos cursos. La clave no está en renunciar a la tecnología, sino en elegir plataformas que cumplan el RGPD.

Claves de la Noticia

  • Qué importa: La comunicación centro familias se traslada a plataformas digitales que centralizan avisos, calificaciones y seguimiento del alumnado.
  • Por qué importa: Esos entornos tratan datos personales de menores, protegidos de forma reforzada por el RGPD y la LOPDGDD.
  • A quién le importa: A las familias, a los docentes y a los equipos directivos de los centros educativos.