Sumar juega su aritmética parlamentaria en el Congreso: los decretos de vivienda dependen de Junts y PNV

El Gobierno salvó el decreto tras retrasar una hora el Consejo y partió el paquete en dos normas: la renovación automática de alquileres queda en el texto más frágil. ERC ya apoya ambas, pero Junts y el PNV no han decidido su voto.

La aritmética parlamentaria de Sumar se juega el viernes: los dos decretos de vivienda dependen de Junts y el PNV.

EN 30 SEGUNDOS

  • ¿Qué ha pasado? El Consejo de Ministros aprobó ayer dos decretos de vivienda tras una negociación que retrasó una hora el cónclave entre el PSOE y Sumar.
  • ¿Quién interviene? Los cinco ministros de Sumar por un lado y el ala socialista por otro; ERC ya apoya las normas y Junts y el PNV no han decidido su voto.
  • ¿Qué importa? La convalidación del paquete depende de una aritmética que Sumar no controla, y su medida estrella viaja en el decreto más frágil.

El Gobierno de coalición logró salvar ayer el decreto de vivienda en el Consejo de Ministros, pero no cerró las diferencias que arrastra desde el inicio de la legislatura. PSOE y Sumar llegaron al cónclave con el acuerdo todavía abierto, hasta el punto de retrasar una hora su arranque, fijado inicialmente a las 9.30. La escena repite la de marzo, cuando las conversaciones entre socialistas y plurinacionales atascaron las agendas durante más de dos horas.

El desacuerdo dejó un paquete partido en dos. Sumar quería concentrar todas las medidas en un único decreto: la renovación automática de los contratos de alquiler, la regulación de los arrendamientos de habitaciones y el blindaje frente a los desahucios. Las reticencias del PSOE, que veía riesgos en llevar al Congreso una norma sin apoyos suficientes, forzaron a separar la renovación automática y trasladarla a un segundo real decreto ley.

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El propio Ministerio de Vivienda admitió tras el Consejo que ese segundo texto no se ha podido trabajar con los grupos parlamentarios al mismo nivel que el principal. Es el reconocimiento implícito de la fragilidad con la que nace la medida.

Del pulso entre los dos socios quedó, eso sí, un paquete que incorpora buena parte de las reivindicaciones de Sumar: la prórroga de los contratos de alquiler hasta 2029, la regulación de los alquileres de temporada y de habitaciones, nuevas sanciones contra los pisos turísticos ilegales, un IVA del 10%, el límite del 2% a la actualización de las rentas, y restricciones a las compras especulativas de los fondos hasta 2028.

La mañana dejó dos fotografías distintas de la coalición. En Moncloa, la comparecencia posterior al Consejo la protagonizaron solo ministros del PSOE. A la misma hora, como contraprogramación, los cinco ministros de Sumar escenificaron su lectura en el Ministerio de Trabajo, ante un fondo azul con el encabezado del artículo 47 de la Constitución: «Por el derecho a la vivienda».

Dentro de Sumar la lectura es otra: la división en dos decretos no es un detalle técnico, sino el precio de arrancar cada medida al socio mayoritario.

Dos estrategias para un mismo pleno

La división del paquete no responde a un criterio técnico. Refleja dos formas opuestas de entender la votación. El PSOE ha buscado que las medidas salieran del Consejo con garantías suficientes para superar después la prueba parlamentaria. Sumar, tras el fracaso de los intentos previos, defiende otra lógica: aprobar lo más ambicioso posible y que sean los grupos quienes tengan que retratarse en el hemiciclo.

Ahí está el origen del pulso. Sumar peleó con ahínco la renovación automática de alquileres porque el Sindicato de Inquilinas la consideró el corazón del decreto. El PSOE, en cambio, la veía como el punto que podía tumbar el conjunto. La solución fue sacarla del texto principal. La medida estrella viaja ahora sola y sin red.

El calendario del viernes y los apoyos que faltan

El Ejecutivo quiere llevar los dos decretos al Congreso de los Diputados este viernes, 2 de octubre, en un pleno extraordinario. Los apoyos siguen en el aire. ERC ya ha comprometido su voto a favor de ambas normas, pero Junts y el PNV no. Los posconvergentes no conocieron los textos tras el Consejo de Ministros; cuando los tengan, los estudiarán y decidirán su voto.

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Congreso de los Diputados

Sumar confirma que habla con todos los grupos, Junts incluido, aunque nadie ha garantizado sus votos por ahora. Varios grupos seguían a la espera del texto definitivo de ambos decretos al cierre de esta edición. La convalidación se decide, por tanto, con las cartas boca abajo.

La Dinámica de Coalición

El equilibrio interno de Sumar en este pulso es revelador. Los cinco ministros de la formación escenificaron su propia lectura del acuerdo, en paralelo a la comparecencia exclusiva del PSOE en Moncloa. No es un gesto menor: la coalición gobernante no firmó un relato común y cada socio reivindicó por separado el resultado. La tensión real no está entre los dos partidos, sino en la relación de Sumar con las confluentes que le dieron sus escaños y que ahora miden si el paquete responde a sus demandas.

Con el PSOE, el punto de fricción es la renovación automática de contratos, la medida que el socio mayoritario aceptó con la condición de aislarla en un segundo decreto. Es una concesión mutua: Sumar salva el contenido y el PSOE se cubre las espaldas ante el pleno. La proyección inmediata es el voto del viernes. Si Junts, el PNV o ambos se descuelgan, el segundo decreto puede caer y devolver al Gobierno al punto de partida. El calendario parlamentario no perdona.

Ficha del Caso

  • El caso: Sumar y el PSOE salvaron ayer el decreto de vivienda en el Consejo de Ministros tras una negociación que retrasó una hora el cónclave, y dividieron el paquete en dos normas para ampliar apoyos.
  • Datos importantes: Convalidación prevista en pleno extraordinario del viernes 2 de octubre. Prórroga de contratos hasta 2029, protección frente a desahucios hasta 2030, IVA del 10% a pisos turísticos y límite del 2% a la actualización de rentas. ERC a favor; Junts y el PNV sin decidir.
  • Resumen: Si Junts o el PNV se descuelgan del segundo decreto, la medida estrella de Sumar, la renovación automática de contratos, puede caer en el pleno y reabrir la fricción con el PSOE.