Moreno se juega su perfil moderado en la investidura de Andalucía condicionada por Vox

Juanma Moreno afronta el debate de investidura en Andalucía sin los votos de Vox, mientras su perfil moderado se convierte en la principal moneda de cambio. Génova observa de cerca una negociación que marcará la estrategia territorial del partido.

Juanma Moreno arranca este lunes su tercer debate de investidura en el Parlamento andaluz sin haber cerrado aún el respaldo de Vox, la llave imprescindible para alcanzar la mayoría. El candidato popular, que en las elecciones del 17 de mayo se quedó a solo dos escaños de la mayoría absoluta, opta por no dilatar más los plazos pese a que el presidente de la Cámara, Jesús Aguirre —también del PP—, carece de límite reglamentario para convocar el pleno.

Las conversaciones entre el equipo negociador de Moreno y la dirección andaluza de Vox, con Javier Ortega Smith como enviado nacional, se han intensificado en en los últimos encuentros sin que el desenlace esté claro. La formación de Santiago Abascal mantiene su exigencia de entrar en el Consejo de Gobierno con competencias clave, replicando el modelo que ya funciona en Castilla y León, mientras Moreno apuesta por un pacto programático que evite ceder sillones en el Ejecutivo.

Una negociación sin margen para el desgaste

La aritmética parlamentaria es implacable: el Partido Popular tiene 56 escaños, a dos de la mayoría absoluta en un hemiciclo de 109 diputados. Vox, con 13, se convierte en el socio imprescindible. Sin embargo, la dirección popular andaluza sabe que un acuerdo que implique a la ultraderecha en el gobierno puede erosionar el perfil moderado que ha aupado a Moreno como el presidente autonómico mejor valorado del PP.

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En los últimos días, fuentes cercanas a la negociación consultadas por esta redacción apuntan a que Vox ha puesto sobre la mesa demandas en materia de política lingüística —eliminación de las subvenciones a la emisión de TV3 en Andalucía— y una rebaja fiscal acelerada que reduciría los ingresos autonómicos en un 1,2 % del PIB regional. Son condiciones que, de aceptarse, colocarían al Gobierno andaluz en una senda más escorada a la derecha de lo que el presidente en funciones ha defendido hasta ahora.

Moreno, mientras tanto, trata de separar la figura del candidato de la del negociador: insiste en que su proyecto es “un gobierno de amplia base” y que las conversaciones se centran en el programa, no en sillones. Pero la realidad es que el reloj corre y el presidente del Parlamento, pese a no tener límite, no desea alargar una situación de interinidad que ya se ha prolongado más de lo aconsejable.

El perfil moderado, un activo en el laboratorio nacional del PP

Andalucía no es una comunidad cualquiera para los populares: es la más poblada bajo administración del PP, el laboratorio de políticas que Feijóo quiere exportar al conjunto de España. La gestión de Moreno, basada en bajadas selectivas de impuestos, apoyo a la inversión extranjera y un discurso de concordia territorial, ha sido exhibida por Génova como el modelo a seguir. Por eso, el desenlace de esta investidura tiene una lectura nacional inmediata.

Si Moreno se ve forzado a ceder a Vox una vicepresidencia o consejerías sensibles, como la de Educación o la de Cultura, el mensaje que viajaría hacia otras plazas autonómicas sería que el PP moderado no puede gobernar sin entregar cuotas de poder a la derecha más radical. Algo que, en comunidades como Madrid o Galicia, donde el electorado centrista es determinante, sería un lastre electoral.

Juanma Moreno

No obstante, la dirección nacional del partido ha transmitido calma. “Confiamos en el criterio de Juanma”, señaló ayer un portavoz de Génova, dejando claro que la estrategia se pilota desde San Telmo. Eso sí, el margen de error es escaso: un fracaso en la investidura forzaría una repetición electoral que, según los sondeos internos, podría castigar al PP con una pérdida de entre 2 y 4 escaños.

El Eje del Poder Popular

En el tablero interno del PP, la investidura andaluza destapa las tensiones entre quienes abogan por una alianza firme con Vox sin complejos y quienes prefieren mantener distancias para no alienar al votante de centro. Isabel Díaz Ayuso, presidenta de la Comunidad de Madrid, siempre ha defendido un discurso de confrontación cultural que conecta con el electorado de Abascal, pero que en Andalucía podría resultar contraproducente dado el peso del voto socialista moderado.

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El precedente más citado en la negociación es el de la Región de Murcia en 2023, donde Fernando López Miras logró ser investido con los votos de Vox a cambio de un acuerdo programático, sin que la formación de Abascal entrara en el Ejecutivo. Aquel pacto, aunque tenso, permitió al PP mantener el control total de las consejerías y preservó los equilibrios internos del partido. Moreno aspira a reeditar ese modelo, pero los 13 diputados de Vox en Andalucía están mucho más cohesionados que los de Murcia hace tres años y su portavoz, Manuel Gavira, exige un peso institucional equivalente al respaldo que otorga.

Génova observa el pulso con la convicción de que el resultado en el Parlamento andaluz influirá en la relación con todos los partidos nacionalistas y regionalistas. Si el PP necesita a Vox para gobernar en Andalucía, el argumento de que puede formar mayorías transversales en otros territorios queda debilitado. Esta redacción entiende que el propio Feijóo ha trasladado a Moreno que “no hay líneas rojas inamovibles, pero sí límites programáticos que no conviene traspasar”.

Más allá de la aritmética de voto, lo que está en juego es la identidad del PP como partido de gobierno. La estrategia de Feijóo pasa por construir una alternativa de centro que absorba el descontento con el sanchismo sin asumir los postulados más identitarios de la derecha. Si Andalucía se tiñe de un tono más radical, los barones del norte —Alfonso Rueda en Galicia, Marga Prohens en Baleares— verán cómo se estrecha su espacio de moderación. Todo ello en plena precampaña de las generales que, salvo sorpresa, se celebrarán en 2027.

La investidura andaluza es mucho más que un acuerdo de gobierno: es la definición del tipo de PP que Feijóo quiere proyectar en toda España.

El próximo paso es inminente. El Pleno del Parlamento andaluz vivirá la primera votación el martes, y si no hay acuerdo, se activará un periodo de reflexión que podría alargarse hasta dos meses. La presión es máxima, pero en el equipo de Moreno insisten en que “no se puede hipotecar un proyecto de seis años por una foto de gobierno precipitada”. Mensaje que, sin embargo, choca con la urgencia de Vox, que quiere rentabilizar su posición de llave lo antes posible.

🏛️ El Apunte de Génova

  • Mensaje fuerza: Andalucía debe seguir siendo un referente de estabilidad y centralidad política bajo el liderazgo de Moreno.
  • Protagonista: Juanma Moreno, presidente de la Junta de Andalucía en funciones.
  • Próximo hito: Votación de investidura prevista para el martes 30 de junio, aunque podría aplazarse si no se alcanza una mayoría suficiente.