ASAJA Asturias ha reclamado al Consejero de Medio Rural y Política Agraria ayudas urgentes por la sequía, que ha destruido entre el 60% y el 80% del maíz forrajero en la región, según ha confirmado la organización agraria.
Las pérdidas en el maíz forrajero por la sequía
La organización agraria detalla que el cultivo de maíz forrajero, el maíz destinado a la alimentación del ganado, ha sufrido pérdidas de entre el 60% y el 80%, de la producción habitual. La sequía prolongada y las altas temperaturas registradas en los últimos meses explican el desplome.
La zona central de Asturias concentra los peores daños, según la organización. El maíz forrajero supone más del 70% de la ración de las explotaciones de leche.
En una región ganadera como Asturias, este cultivo no es un complemento: es la base del sistema. Sin maíz forrajero, la dieta del ganado se resiente y con ella, la producción de leche.
La organización agraria ha denunciado que el cultivo base de la alimentación del ganado de leche ha sufrido un golpe sin precedentes. La falta de agua y el calor extremo han dejado las parcelas sin rendimiento en amplias zonas.
El porcentaje de pérdidas varía según la zona, pero en las áreas centrales la afección es generalizada.
Por qué las granjas de leche están en alerta
La falta de cosecha no se limita al maíz. La escasez de pastos obliga a los ganaderos a salir al mercado a comprar forraje a precios elevados, lo que incrementa de forma importante los costes de producción.
El forraje se encarece.
El sobrecoste de alimentación dispara los costes de producción. Muchas explotaciones familiares no podrán asumir la compra de toda la alimentación fuera.
La compra de forraje exterior dispara los gastos variables de las granjas. En un sector con márgenes ajustados, cada euro cuenta.
ASAJA Asturias ha insistido en que sin maíz forrajero no se puede garantizar ni la viabilidad ni la competitividad de las granjas.
Desde ASAJA Asturias advierten de que, si no se actúa ya, muchas explotaciones se verán obligadas a reducir cabaña o incluso a cerrar.
El maíz forrajero supone más del 70% de la ración de las explotaciones: sin cosecha, la leche asturiana no sale a cuenta.
Qué pide ASAJA Asturias
La organización ha solicitado al Principado una línea de ayudas directas para los ganaderos afectados por la pérdida de cosecha de maíz y pastos. También reclama medidas fiscales y de financiación para las zonas más dañadas.
- Ayudas directas para compensar la pérdida de cosecha de maíz y pastos.
- Medidas fiscales y de financiación para las explotaciones más golpeadas.
- Agilización de los trámites para que las ayudas lleguen lo antes posible.
Dentro de esa batería de medidas, la organización reclama al Ministerio medidas fiscales y de financiación para las zonas más dañadas. El objetivo es aliviar la carga impositiva y facilitar liquidez a las explotaciones.
La petición se dirige al Consejero de Medio Rural y Política Agraria y busca una respuesta inmediata de la administración autonómica.
La organización agraria urge a que las ayudas lleguen con la máxima agilidad, porque el plazo de la alimentación del ganado no se puede posponer.
La ayuda no puede esperar. ASAJA Asturias insiste en que muchas granjas familiares no pueden esperar meses para recibir una ayuda.
El impacto para la ganadería de leche
La ganadería de leche en Asturias depende de este cultivo. Si las explotaciones reducen cabaña o cierran, el impacto se nota en la economía local, en el empleo y en el mantenimiento del territorio rural. La pérdida de producción de leche también afecta a la industria láctea de la región.
El cierre de explotaciones familiares no solo implica pérdida de empleo. También compromete el relevo generacional y la actividad económica de los pueblos, donde la ganadería es el principal motor.
El tiempo corre.
Claves del Mundo Rural
- 📌 Lo que debes saber: ASAJA Asturias pide ayudas urgentes por la sequía, que ha destruido entre el 60% y el 80% del maíz forrajero.
- 👥 A quién afecta: A los ganaderos de leche asturianos, especialmente en la zona central de la región.
- ⏭️ Qué consecuencias puede traer: Reducción de cabaña o cierre de explotaciones familiares por el sobrecoste del forraje.

