La subasta AlmaSADI de Argentina para almacenamiento con baterías ha destapado un apetito inversor que supera once veces la potencia buscada. El Gobierno recibió 232 ofertas de 37 empresas, con precios un 15,5% inferiores al máximo previsto.
Una avalancha de 8.230 MW para una meta de 700
Las ofertas suman 8.230 MW de capacidad propuesta, muy por encima de los 700 MW que adjudicará el operador CAMMESA. La sobredemanda refleja el interés global por el almacenamiento estacionario, una tecnología clave para integrar renovables en redes con alta penetración eólica y solar, como la argentina.
El precio medio ponderado de las ofertas se situó en 10.568 dólares por MW al mes, un 15,5% por debajo del precio tope de 12.500 $/MW-mes fijado en el pliego. La oferta más baja alcanzó los 7.397 $/MW-mes, una referencia agresiva que podría marcar el nuevo estándar si resulta adjudicada.
Los precios mostraron dispersión regional: la media más baja, 9.916,7 $/MW-mes, se registró en la zona de San Luis Central, mientras que en la región noreste (Chaco y Formosa) subió hasta 11.194,3 $/MW-mes, diferencias que CAMMESA tendrá en cuenta para repartir capacidad donde la red más lo necesita.
Qué persigue la subasta AlmaSADI
El concurso lanzado en marzo pasado busca desplegar sistemas de baterías capaces de entregar al menos cuatro horas de descarga continua en nodos críticos de la red de transporte, abarcando el noroeste, noreste, centro, litoral, Cuyo, Pampas y Buenos Aires —excluyendo el área metropolitana de la capital—. El objetivo es dotar al sistema eléctrico mayorista de servicios de capacidad y reserva operativa.
CAMMESA evaluará cada propuesta combinando el precio ofertado, los límites de capacidad por nodo y por región, y la metodología de de asignación definida en las bases. Esta combinación busca evitar concentraciones excesivas y garantizar que el almacenamiento llegue donde más valor aporta a la red.
La Secretaría de Energía estima que la licitación movilizará alrededor de 700 millones de dólares en inversión, una cifra que da una idea del volumen de infraestructura que el país está dispuesto a atraer con este instrumento.
📊 Impacto ecológico en cifras
- Inversión movilizada: 700 millones de dólares estimados para instalar 700 MW de baterías.
- Competencia: 8.230 MW ofertados (once veces la meta), lo que demuestra la viabilidad económica del almacenamiento.
- Precios: media de 10.568 $/MW-mes, con un mínimo de 7.397 $/MW-mes, ambos por debajo del techo de 12.500.
- Integración renovable: Las baterías permitirán almacenar excedentes renovables y reducir el uso de centrales fósiles de punta.

Esta subasta coloca a Argentina en el mapa del almacenamiento estacionario y envía una señal de precios que pocos esperaban tan pronto. A nivel global, los costes de las baterías han caído más de un 80% en la última década, lo que permite que licitaciones como AlmaSADI resulten competitivas sin necesidad de subsidios explícitos.
La fotografía de la subasta es contundente: once veces más capacidad ofertada que la requerida y precios que ya compiten en términos absolutos con los de mercados más maduros.
Lectura para la transición: almacenamiento que abarata la descarbonización
Argentina tiene un mix eléctrico con una elevada participación de energía renovable, superior al 15% de origen eólico y solar. Sin embargo, la intermitencia de estas fuentes obliga a contar con respaldo firme. Las baterías de cuatro horas encajan como alternativa a las centrales de gas de ciclo abierto que hoy cubren los picos de demanda, ofreciendo una respuesta más rápida y cero emisiones.
El éxito de AlmaSADI se une a otras experiencias latinoamericanas, como la subasta de almacenamiento del Sistema Eléctrico Nacional de Chile, que también atrajo precios competitivos. La región está demostrando que el almacenamiento no es una tecnología exclusiva de mercados maduros: cuando el diseño de la licitación es claro y la necesidad de red es real, el capital responde.
Con 700 MW adjudicados, Argentina dará un paso relevante para estabilizar su red y, sobre todo, para reducir el coste de la transición. Cada megavatio de batería que desplaza una punta de generación fósil evita emisiones y, a largo plazo, abarata el precio de la electricidad para el consumidor final. La subasta no es solo una señal de precio: es la prueba de que el almacenamiento empieza a ser un negocio rentable en sí mismo, sin necesidad de subsidios masivos.
🌍 El Impacto Real para el Futuro
- Beneficio medible: 700 MW de baterías que podrán desplazar generación fósil en horas punta, reduciendo emisiones y costes operativos del sistema eléctrico argentino.
- Modelo que cambia: La subasta competitiva sustituye el viejo esquema de contratación directa de centrales térmicas por un mecanismo de mercado que atrae inversión privada y reduce el precio de la energía de respaldo.
- Para las próximas generaciones: Un sistema eléctrico más flexible y renovable disminuye la exposición a la volatilidad de los combustibles fósiles y construye una infraestructura más limpia para las décadas venideras.

