La ciudad de Córdoba se ha convertido esta semana en la primera de España en contar con una red de farmacias cardio y neuro protegidas, tras la instalación de 47 desfibriladores en otros tantos establecimientos de la capital. El proyecto, presentado este martes por el alcalde, José María Bellido, y el presidente del Colegio de Farmacéuticos de Córdoba, Rafael Casaño, supone una inversión de 45.000 euros del Ayuntamiento y ha incluido la formación de más de 500 profesionales.
EN 30 SEGUNDOS
- ¿Qué ha pasado? Córdoba ha puesto en marcha la mayor red de farmacias cardioprotegidas del país, con 47 nuevos desfibriladores instalados en oficinas de farmacia y más de 500 farmacéuticos formados en reanimación y detección precoz de ictus.
- ¿Dónde y quién? El Ayuntamiento de Córdoba, el Colegio de Farmacéuticos y la Delegación Territorial de Salud han impulsado el proyecto, con una inversión municipal de 45.000 euros.
- ¿Qué supone para los ciudadanos? Mayor rapidez en la atención ante una parada cardíaca o un ictus, al disponer de farmacias equipadas y profesionales entrenados en todos los barrios, lo que incrementa las probabilidades de supervivencia.
Un despliegue de 47 desfibriladores y más de 500 farmacéuticos formados
Los nuevos desfibriladores externos automatizados (DEA) se instalarán en las próximas semanas en 46 farmacias de la capital y en la propia sede del Colegio de Farmacéuticos de Córdoba. Los establecimientos han sido seleccionados para garantizar la cobertura de todos los barrios, con prioridad para aquellos que disponen de horario ampliado. Con esta incorporación, la red municipal de Córdoba supera los 70 dispositivos, si se suman los ya existentes en espacios emblemáticos como la plaza de las Tendillas, la Puerta del Puente o el conjunto arqueológico de Medina Azahara, además de los ubicados en siete edificios municipales y los 16 equipos móviles de la Policía Local.
La iniciativa, denominada ‘Córdoba ciudad saludable: farmacias cardio y neuro protegidas’, ha incluido un ambicioso programa de formación. Más de 500 farmacéuticos de la provincia han recibido cursos impartidos por profesionales del Distrito Sanitario Córdoba y Guadalquivir y del 061. Los contenidos abarcan reanimación cardiopulmonar (RCP), soporte vital básico, manejo de desfibriladores y, sobre todo, la detección precoz de infartos e ictus. «Queremos que las farmacias sean la primera línea de intervención mientras llegan los servicios de emergencias», explicó Javier Fonseca, médico responsable de la formación.
Una colaboración institucional que salva vidas
El alcalde de Córdoba, José María Bellido, destacó que con estos 45.000 euros de inversión municipal «Córdoba es hoy una ciudad más segura» y reivindicó el papel de las farmacias como «primera línea de atención sanitaria». Por su parte, el presidente del Colegio de Farmacéuticos de Córdoba, Rafael Casaño, subrayó que la capital se convierte en «la primera ciudad de España en contar con una red de farmacias cardio y neuro protegidas». En el acto de presentación, celebrado en la farmacia Vega Rosas de la calle Santa María de Trassierra, también participó la delegada territorial de Salud de la Junta de Andalucía, María Jesús Botella, junto a otras autoridades locales.
El proyecto trasciende la capital. El Colegio de Farmacéuticos de Córdoba, junto con la Sociedad Española de Médicos Generales y de Familia (SEMG), ha elaborado un protocolo pionero de actuación ante la sospecha de ictus. Este procedimiento permitirá que todas las farmacias de la provincia —tanto las equipadas con desfibrilador como las que no— dispongan de un sistema homogéneo para detectar síntomas compatibles, activar el 061 y coordinar la primera asistencia. Se trata de un paso decisivo para mejorar el pronóstico de los pacientes, especialmente en zonas rurales donde los tiempos de respuesta del 061 pueden ser más largos.
Contar con desfibriladores y personal formado en las farmacias reduce el tiempo de respuesta ante una parada cardíaca de minutos críticos a segundos decisivos, una diferencia que puede salvar cientos de vidas al año en Córdoba.

La Lectura Andaluza
Andalucía cuenta con una extensa red de oficinas de farmacia que, más allá de dispensar medicamentos, desempeñan un papel esencial en la atención primaria y la promoción de la salud. Con esta iniciativa, Córdoba demuestra que ese potencial puede llevarse un paso más allá, convirtiendo a las farmacias en nodos activos de la cadena de supervivencia ante emergencias cardiovasculares y neurológicas. La colaboración entre el Ayuntamiento, el Colegio de Farmacéuticos y la Delegación Territorial de Salud de la Junta de Andalucía refleja un modelo de gobernanza compartida que prioriza la prevención y la inmediatez, claves en un territorio donde la dispersión geográfica de algunas comarcas reta a los servicios de emergencia.
Para los vecinos de Córdoba, la repercusión es directa: a partir de ahora, en prácticamente cualquier barrio dispondrán de una farmacia equipada y un profesional formado capaz de iniciar las maniobras de reanimación o detectar los síntomas de un ictus mientras llega el 061. Esa cercanía, que en muchos casos reduce el tiempo crítico desde que se produce el colapso hasta la primera atención, puede marcar la diferencia entre una recuperación sin secuelas y un desenlace fatal. Los 45.000 euros invertidos —poco más de 950 euros por desfibrilador instalado— suponen una de las inversiones más rentables en salud pública: cada parada cardiorrespiratoria atendida en los primeros tres minutos ve multiplicadas por tres las probabilidades de supervivencia.
El proyecto también incorpora un elemento que merece atención: el protocolo de detección de ictus, desarrollado junto a sociedades médicas, que se extiende a toda la provincia y no requiere la presencia de un desfibrilador. Eso significa que municipios más pequeños, donde el acceso a la atención urgente puede ser más limitado, también se benefician de un sistema de alerta temprana. La proyección es clara: lo que hoy es un hito en Córdoba podría convertirse en un modelo exportable a otras ciudades andaluzas que deseen reforzar sus espacios cardioprotegidos. La experiencia cordobesa, con métricas de implantación y formación ya contrastadas, ofrece una hoja de ruta sólida para futuras ampliaciones del programa.
