Unións Agrarias ha cifrado en 164,1 millones de euros las pérdidas forrajeras por la sequía en Galicia hasta la primera semana de agosto. La falta de lluvia y el calor dejan a la ganadería gallega con menos alimento para el ganado, y el sector sigue a la espera de medidas de la Xunta.
El cálculo, difundido por la propia organización agraria, da dimensión económica a un verano especialmente duro para las explotaciones gallegas. No se trata de una previsión: recoge el valor que se ha dejado de producir en los forrajes, el recurso con el que se alimenta la cabaña ganadera de la comunidad.
Qué mide exactamente la estimación de Unións Agrarias
La cifra de 164,1 millones de euros corresponde a las pérdidas acumuladas en la producción de forrajes, es decir, de los cultivos y pastos destinados a la alimentación del ganado. El balance abarca hasta la primera semana de agosto, según los datos que ha hecho públicos la organización.
La sequía y las temperaturas extremas registradas durante este verano están golpeando con enorme severidad al sector ganadero de Galicia, tal y como recoge el comunicado de Unións Agrarias. La falta de agua recorta la hierba disponible en las praderas y limita el rendimiento del maíz forrajero, dos pilares de la ración animal.
El déficit de forraje tiene consecuencias muy concretas para las explotaciones: reduce la hierba que se puede aprovechar en la propia finca y obliga a depender más del forraje comprado. En un verano de precios al alza, esa dependencia encarece la alimentación y reduce el margen de las granjas.
- Menor cantidad de pasto que se puede aprovechar en la propia finca.
- Mayor dependencia del forraje comprado, con el consiguiente aumento del gasto.
- Dificultad para reservar alimento de cara a los meses en los que no hay producción de hierba.
Por qué la pérdida de forraje castiga sobre todo a las ganaderías
En la mayor parte de las explotaciones gallegas el forraje no es un complemento del pienso: es la base de la ración diaria del vacuno de leche y de carne. La hierba y el maíz forrajero permiten mantener controlados los costes de alimentación, una de las partidas más relevantes de cualquier granja y, por tanto, su falta se nota de inmediato en la cuenta de resultados.
La sequía no solo resta hierba al ganado: obliga a gastar más para conseguir el alimento que la finca no produce.
Cuando la producción propia se reduce, las granjas tienen que salir al mercado a buscar forraje. Esa compra adicional encarece la factura y castiga especialmente a las explotaciones más pequeñas, las que menos margen tienen para absorber el incremento de costes.
A la espera de medidas de la Xunta: el impacto en el territorio
Unións Agrarias ha cuantificado el daño y el sector está a la espera de medidas de la Xunta. El momento del año no es menor: el final del verano es clave para preparar los ensilados (el forraje fermentado y almacenado para alimentar al ganado) y asegurar la alimentación del ganado de cara al otoño.
El impacto territorial de esta pérdida es directo. La ganadería es una de las principales actividades económicas del rural gallego y sostiene empleo y población en comarcas del interior. Cada recorte de forraje supone más costes para las explotaciones y, en muchas ocasiones, menos renta disponible en las aldeas.
Las próximas semanas determinarán si la sequía se traduce en un recorte mayor de producción. Mientras tanto, la reivindicación del sector se centra en que la Administración autonómica reconozca el daño y trate al forraje como un factor estratégico para la viabilidad de las granjas.
Claves del Mundo Rural
- 📌 Lo que debes saber: Unións Agrarias cifra en 164,1 millones las pérdidas forrajeras por la sequía en Galicia.
- 👥 A quién afecta: A la ganadería gallega, que depende del forraje para alimentar al ganado.
- ⏭️ Qué consecuencias puede traer: Más gasto en alimentación animal y mayor presión sobre la viabilidad de las granjas.

