Brasil vota el domingo con un empate técnico entre Lula y Flávio Bolsonaro que pone en juego a Santander y BBVA. La cita es el 4 de octubre y la última medición de Datafolha concede al presidente el 40% de las intenciones de voto y al senador el 36%, una distancia dentro del margen de error de dos puntos.
Cuatro días antes de las urnas, la contienda no se decide solo en Brasilia. Un grupo de compañías españolas concentra en Brasil una parte relevante de su negocio, y el desenlace puede reordenar su posición en la mayor economía de América Latina.
Qué dicen las encuestas y por qué el resultado sigue abierto
Con los números sobre la mesa, el escenario es de máxima igualdad. En un hipotético segundo turno, el sondeo otorga el 47% a Lula y el 45% a Bolsonaro, otra vez dentro del margen estadístico. La encuesta se elaboró con 2.002 entrevistas realizadas entre el 22 y el 23 de septiembre, de modo que retrata el ánimo del electorado apenas unos días antes de votar.
Conviene recordar qué significa un empate técnico: la distancia entre dos candidatos es igual o menor que el margen de error, así que ninguna ventaja puede darse por segura. Traducido: cualquiera de los dos puede ganar y Brasil puede encarar una segunda vuelta sin favorito claro.
La campaña se ha movido, además, en un terreno poco habitual. La religión, el fútbol y la música se han colado en el cuerpo a cuerpo, en una elección donde los gestos culturales pesan tanto como los programas económicos.
Qué se juega España con el resultado
Brasil es, desde hace décadas, uno de los destinos naturales del capital español. Santander mantiene allí una de sus filiales internacionales más grandes, cotizada en Bolsa; BBVA figura también entre los bancos con intereses en el país. A su lado convive una nómina industrial difícil de igualar: Telefónica controla el operador Vivo, Iberdrola opera a través de Neoenergia y Repsol tiene presencia en el negocio energético.
Santander, BBVA, Telefónica, Iberdrola y Repsol tienen en Brasil una porción de negocio que ningún cambio de ciclo político borra de un día para otro.
El resultado importa porque los dos candidatos dibujan políticas distintas. Lula defiende el multilateralismo y el equilibrio entre Washington y Pekín; Flavio Bolsonaro ha cuestionado el papel de Brasil en los BRICS y ha planteado revisar su permanencia en el bloque. Esa diferencia no es menor cuando China es uno de los principales socios comerciales del país.
A esto se suma el ruido con Estados Unidos. En julio, Washington impuso nuevas tarifas de hasta el 25% sobre determinados productos brasileños tras una investigación comercial, lo que tensó la relación con el Gobierno de Lula. Para las empresas españolas, cualquier giro proteccionista se traduce en costes.
La exposición española no es menor. Santander y BBVA figuran entre los grandes bancos europeos con más peso en América Latina, y Brasil concentra buena parte de esa apuesta. Telefónica tiene en el país uno de sus mercados más rentables, mientras Iberdrola ha convertido la red eléctrica brasileña en una pieza central de su expansión internacional.

Y aquí está la clave: Brasil aporta a la banca y a las energéticas españolas un volumen de negocio que no se improvisa. Un cambio brusco de reglas, de moneda o de política exterior obliga a revisar estrategias construidas durante años. Retrocedamos un momento.
El precedente que conviene recordar
No es la primera vez que una cita electoral brasileña sacude los balances españoles. Cuando Lula volvió al poder, en enero de 2023, tras derrotar a Jair Bolsonaro, las compañías españolas ya tuvieron que recalibrar sus planes ante un giro de política económica y social. Y antes, en la recesión brasileña de 2015 y 2016, la banca y las energéticas con presencia en el país notaron el golpe.
La lección es clara: Brasil premia la paciencia y castiga la improvisación. Las empresas que llevan décadas en el mercado saben que esas posiciones se construyen con inversión y tiempo, no con golpes de timón. Pero también saben que un cambio de tono en Brasilia —hacia Washington, hacia Pekín o dentro de los BRICS— puede alterar el marco en el que operan.
Con las encuestas en un puño, conviene seguir tres frentes en las próximas semanas: el resultado del primer turno el 4 de octubre, la eventual segunda vuelta y el primer mensaje que el nuevo Ejecutivo envíe a sus socios comerciales. Lo que se decida en Brasilia se notará en Madrid, en las cuentas de sus bancos y en la percepción de riesgo de toda una región.
📌 Ficha del Caso
- Ficha sobre el caso: Brasil celebra la primera vuelta de sus elecciones presidenciales el 4 de octubre de 2026, con Lula y Flávio Bolsonaro empatados en las encuestas.
- Datos importantes: Datafolha da un 40% a Lula y un 36% a Bolsonaro, con un 47%-45% en un eventual segundo turno y aranceles de EE. UU. de hasta el 25% en julio.
- Resumen: El resultado puede reordenar la posición de Santander, BBVA, Telefónica, Iberdrola y Repsol en el mayor mercado de América Latina.

