Juanma Moreno apuesta por Sevilla como sede del Mundial 2030: la Junta defiende la candidatura andaluza

El presidente andaluz reclama que la selección dispute partidos en Sevilla en 2030 y sitúa Madrid como sede de la final. La Junta exhibe su acuerdo con la Federación y La Cartuja como avales de la candidatura.

El presidente de la Junta de Andalucía, Juanma Moreno, ha reclamado que Sevilla acoja partidos de la selección española en el Mundial de 2030. El dirigente autonómico ha defendido la candidatura andaluza ante la organización del torneo y ha reivindicado el «compromiso histórico» que une a la comunidad con el combinado nacional.

No fue un comentario improvisado. Juanma Moreno aprovechó su intervención en una entrevista concedida a Canal Sur Radio durante el descanso del partido de la UEFA Nations League entre España y Croacia, disputado en el Ramón Sánchez-Pizjuán, para reclamar un papel protagonista de la capital andaluza en la cita mundialista. El mandatario se mostró «contento» de volver a ver a la selección en suelo español y, sobre todo, en Sevilla.

Un «talismán» llamado Sánchez-Pizjuán

El dirigente autonómico definió el feudo de Nervión como un talismán para la selección española y aplaudió la entrega de la afición andaluza durante el encuentro. «Donde mejor se encuentra la selección y más apoyo tiene por parte de los aficionados es en Andalucía y en Sevilla», subrayó. También puso en valor «el toque de balón, el dominio, la técnica, la conjunción y el compromiso» del equipo, y destacó que «hay un equipazo, tanto los que están en el banquillo como los que están en el campo».

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Moreno enlazó ese respaldo con la política deportiva de su Gobierno. Recordó que en estos años se ha esforzado en recuperar el estadio de La Cartuja para el fútbol de máximo nivel y en firmar acuerdos con la Federación para que la selección dispute encuentros «oficiales y no oficiales» en Sevilla. «El compromiso es histórico», insistió, antes de describir el vínculo con Andalucía como «eterno; de muchos años, de entrega, de pasión y de ilusión».

Con la vista puesta en 2030, el presidente andaluz reconoció la «suerte» de que Sevilla figure entre las sedes del torneo. «Vamos a ver qué equipo nos toca, pero estaría bien que nos toque ahora España», apuntó sobre el reparto de grupos. Y marcó posición sobre el partido decisivo: la final debe jugarse en España, por «razones obvias», con Madrid como escenario natural por ser la ciudad de «la campeona del mundo, la que tiene más tradición futbolística y más títulos».

Andalucía ya fue escenario de un Mundial en 1982 y vuelve a reclamar su sitio en el torneo que España acogerá en 2030.

La candidatura que persigue el torneo es ibérica, como recordó el propio Moreno, y será la FIFA la que decida el reparto definitivo de partidos y estadios. La voluntad política expresada desde Sevilla y desde la Junta de Andalucía es una pieza más de una negociación larga, técnica y sin calendario público cerrado.

Qué falta por decidir para que Sevilla tenga partidos del Mundial

Juanma Moreno

El torneo se disputará en el verano de 2030 y Sevilla ya figura entre las ciudades designadas, pero queda por concretar cuántos partidos albergará y con qué aforo. El estadio de La Cartuja, con capacidad superior a las 55.000 localidades y sede habitual de la selección en los últimos años, es el principal aval de la capital andaluza, según el propio discurso del presidente, que ha hecho de la recuperación del recinto un argumento de gestión.

El impacto de un Mundial no se mide solo en goles. Cada partido de España en Sevilla se traduce en habitaciones de hotel ocupadas, bares llenos y transporte público a pleno rendimiento, una inyección directa para el empleo local en una ciudad donde el turismo sostiene buena parte de los puestos de trabajo. No hay cifras cerradas sobre lo que dejaría el torneo y ese es el dato que la hostelería sigue esperando.

La Lectura Andaluza

Andalucía lleva décadas peleando por un hueco fijo en la agenda de los grandes eventos deportivos, y el fútbol ha sido siempre su mejor palanca. En 1982, el Ramón Sánchez-Pizjuán acogió una de las semifinales más recordadas de la historia de los Mundiales, la que enfrentó a Francia con la entonces Alemania Federal, y desde entonces ninguna otra cita mundialista ha vuelto a pisar la comunidad.

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Cuatro décadas después, la región se presenta con infraestructuras que entonces no existían: La Cartuja recuperada como sede habitual de la selección y una planta hotelera capaz de absorber un verano entero de visitantes. La Junta defiende que ese trabajo continuado con la Federación es el mejor argumento de la candidatura, y lo cierto es que la selección ha jugado en Sevilla con una frecuencia que pocas ciudades pueden igualar.

Para el aficionado de a pie, la diferencia entre ver a España por televisión o verla a diez minutos de casa es toda la diferencia del mundo. Un Mundial reparte empleo temporal en hostelería, comercio y transporte, deja infraestructuras deportivas que se usan el resto del año y coloca a la ciudad en el escaparate internacional durante semanas. Quien regenta un bar en Nervión o trabaja en un hotel del centro de Sevilla lo sabe bien: un partido de la selección no es una tarde de fútbol, es una jornada de facturación. En una tierra donde el paro sigue siendo el gran problema, cualquier evento que mueva miles de visitantes cuenta.

El siguiente paso no depende de la Junta, sino de la FIFA, que reparte partidos, calendario y estadios. Moreno ha dejado claro que quiere a España jugando en Sevilla y ha situado la final en Madrid, una posición que no cierra ninguna puerta: la capital andaluza pelea por su cuota de partidos, no por el partido decisivo. Quedan meses de negociación técnica antes de que la ciudad conozca su cartel definitivo. Cuando llegue, Sevilla tendrá la oportunidad de repetir lo que hizo en 1982: ser escenario de un Mundial y demostrar por qué esta tierra sigue siendo uno de los mejores sitios del mundo para ver fútbol.