EN 30 SEGUNDOS
- ¿Qué ha pasado? El Departamento del Tesoro ha aprobado una regla final que elimina la obligación de declarar al propietario real para la mayoría de las empresas estadounidenses.
- ¿Quién está detrás? El secretario Scott Bessent, con el respaldo de la Federación Nacional de Empresas Independientes (NFIB) y el rechazo de senadores bipartidistas.
- ¿Qué impacto tiene? Las empresas extranjeras que operan en EE. UU., incluidas las españolas sin filial local, seguirán obligadas a reportar; las filiales estadounidenses de grupos españoles quedarán exentas.
El Tesoro de EE.UU. elimina el registro de propietarios finales de empresas, clave contra el dinero sucio. La regla final, firmada el martes por el secretario Scott Bessent, exime a las compañías creadas en Estados Unidos y a las personas estadounidenses de declarar quién las controla.
La decisión revierte una pieza central de la Corporate Transparency Act, la ley bipartidista aprobada a finales del primer mandato de Donald Trump. Bessent argumenta que el requisito imponía costes y papeleo innecesarios a millones de pequeños negocios.
El registro estaba gestionado por FinCEN, la agencia del Tesoro encargada de los delitos financieros. Acumulaba unos 16,4 millones de informes hasta marzo, según la Oficina de Rendición de Cuentas del Gobierno (GAO). La nueva regla devuelve al país casi una década de transparencia sobre quién mueve el dinero.
Bajo la nueva regla, las empresas creadas en Estados Unidos y las personas estadounidenses quedan generalmente exentas. FinCEN retirará la información ya presentada cuando considere razonablemente que pertenece a una persona estadounidense.
La NFIB celebró el cambio. Las reglas de reporte generaban costes de cumplimiento innecesarios a los negocios legítimos.
En la orilla opuesta, los senadores Chuck Grassley (republicano por Iowa) y Sheldon Whitehouse (demócrata por Rhode Island) afirmaron que la decisión ‘socava la intención clara de la ley’. Sostienen que la base de datos ayudaba a rastrear trata de personas, financiación del terrorismo, narcotráfico y evasión de sanciones.
Washington elige menos formularios para las empresas locales; a cambio, pierde visibilidad sobre el dinero que circula por las compañías pantalla.
Qué cambia para las empresas españolas
Las filiales constituidas en Estados Unidos por grupos españoles como Santander, Iberdrola o Inditex quedan en la práctica fuera del registro. La simplificación administrativa beneficia a los grupos con presencia directa en el mercado americano.
Para una empresa española que opere sin filial local, la obligación de reportar a FinCEN se mantiene. La medida reduce costes administrativos en los casos más habituales, pero no elimina todas las cargas.
El Gobierno español no se ha pronunciado. La Unión Europea mantiene su propio registro de titulares reales y aplica una normativa antiblanqueo más estricta que la la federal.
El choque entre desregulación y transparencia
Los defensores de la transparencia advierten de que la retirada del registro convierte a Estados Unidos en un lugar más atractivo para ocultar dinero mediante compañías anónimas. Julie Brinn Siegel, exfuncionaria del Tesoro, lo resumió así: ‘Uno de los lugares más lucrativos y seguros para hacerlo es Estados Unidos’.
El Tesoro responde que FinCEN mantiene otras herramientas para combatir las finanzas ilícitas y que la aplicación debe centrarse en amenazas criminales reales. Menos reporte, menos burocracia: la tesis central de la administración.
La Lógica de Washington
La lógica de la Casa Blanca es comprensible desde dentro: la promesa de reducir trámites y costes regulatorios ha sido uno de los ejes del mandato de Donald Trump. La NFIB, con arraigo entre los pequeños negocios, llevaba años quejándose del papeleo de la ley. Bessent ha convertido esa queja en política federal.
El precedente es la pulsión desreguladora de la era Reagan. También pesa la Bank Secrecy Act de 1970, que creó los primeros deberes de reporte financiero: durante medio siglo, la transparencia creció; ahora se recorta.
La proyección para España es mixta: menos papeleo para las filiales, pero una cooperación antilavado más asimétrica si las autoridades europeas pierden visibilidad sobre estructuras americanas. La supervisión europea seguirá exigiendo más transparencia.
Ficha del Caso
- El caso: El Tesoro de EE.UU. aprueba una regla final que elimina el registro federal de propietarios reales para la mayoría de las empresas estadounidenses, revirtiendo la Corporate Transparency Act.
- Datos clave: 16,4 millones de informes acumulados hasta marzo; exención general para empresas creadas en EE. UU.; obligación vigente para compañías extranjeras; la NFIB respalda la medida.
- Para España: Las filiales estadounidenses de grupos españoles quedan exentas de reportar, mientras que las empresas extranjeras sin filial local siguen obligadas. Menos costes administrativos, pero menos transparencia bilateral.

