Moreno condiciona la investidura en Andalucía: elecciones el 25 de octubre si no pacta con Vox

El portavoz de Vox, Manuel Gavira, rebaja la tensión y confía en un pacto inminente. El PP necesita su apoyo para lograr la mayoría absoluta el jueves.

La investidura en Andalucía queda condicionada: si el PP no pacta con Vox, los andaluces volverán a las urnas el 25 de octubre. Juanma Moreno ha lanzado esa advertencia este martes en el Parlamento de Andalucía durante la segunda sesión del debate. La repetición electoral amenaza con dejar a la comunidad medio año sin Gobierno.

La respuesta de Vox no se hizo esperar. Manuel Gavira, portavoz de la formación en la Cámara andaluza, rebajó la tensión y se mostró convencido de que el acuerdo llegará «más pronto que tarde». «Podríamos tener ya un pacto si el PP hubiera empezado a negociar antes», lamentó Gavira, quien confía en que el entendimiento sea iminente. Esta tarde los catorce diputados de Vox votarán «no» a la investidura, pero el propio Gavira aclaró que es un aplazamiento táctico: sin esos escaños, Moreno no alcanza la mayoría absoluta. La advertencia del presidente en funciones es la constatación de que el PP asume ya que no gobernará en solitario.

Las exigencias de Vox y su confianza en el acuerdo

Vox plantea un decálogo concreto. La inclusión de la prioridad nacional en el reparto de ayudas sociales y el acceso a la vivienda encabeza la lista, seguida de la ruptura con el fanatismo climático. La formación de Santiago Abascal exige además una «desregulación» ambiciosa que elimine «el lastre de la burocracia» y que Andalucía abandone las «políticas de efecto llamada y puertas abiertas a la inmigración masiva». Según Gavira, estos puntos no son negociables y deben fijarse con «plazos y garantías estrictas».

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Con todo, la dirección autonómica respira optimismo. Tras los pactos sellados en Extremadura, Aragón y Castilla y León, en Vox consideran que el PP cede cuando la aritmética lo exige y que la repetición electoral es un escenario que los populares quieren evitar. Gavira recordó que los doce días de espera de Moreno tras el 17 de mayo retrasaron el inicio de la negociación, pero insistió en que el entendimiento es posible «antes del jueves».

Impacto parlamentario y reacciones

La investidura se someterá a una segunda votación el próximo jueves 2 de julio. Sin el voto favorable de Vox, Moreno quedaría a nueve escaños de la mayoría absoluta. El candidato popular ya no habla de gobernar en minoría y ha aceptado por primera vez la entrada de Vox en el Consejo de Gobierno. «Aquí cumplimos las normas y sacamos los presupuestos en tiempo y en forma», subrayó Moreno, en una velada crítica al Gobierno central. Ese giro, inédito en un Moreno que hasta ahora defendía la soledad del PP, confirma que la presión de Vox ha surtido efecto.

El pulso parlamentario ha fijado un horizonte claro: o hay Gobierno de PP y Vox en julio o los andaluces volverán a las urnas en otoño.

La izquierda no ha tardado en condenar el posible pacto. Antonio Maíllo, portavoz de Por Andalucía, tachó la prioridad nacional de «fascista, racista y clasista» y acusó a Moreno de ser un «peón» de Feijóo. Por su parte, José Ignacio García, de Adelante Andalucía, retó al presidente en funciones a aclarar si aceptará un vicepresidente que considere la bandera andaluza «un trapo». Moreno replicó que la izquierda forma un «bloque del bloqueo» que impide cualquier diálogo y defendió una inmigración legal y ordenada, en un guiño a las tesis de Vox.

Qué busca Vox con este movimiento

El proceder de Vox en Andalucía replica una estrategia nacional: tensar al PP con la amenaza de urnas para obtener cuotas de poder y blindar su discurso duro. La aritmética andaluza convierte a la formación en el socio indispensable y, al rebajar el tono, Gavira quiere proyectar estabilidad ante los mercados y el electorado conservador. La fecha del 25 de octubre no es un farol; sin embargo, tanto el PP como Vox comparten el incentivo de sellar el pacto antes del jueves.

De conseguirlo, Andalucía se sumaría a la larga lista de comunidades donde Vox ha colocado consejeros en el Gobierno regional, consolidando una presencia institucional que, desde la periferia, aspira a condicionar la política nacional. La lectura para el partido de Abascal es clara: sin Vox no hay mayoría conservadora y, mientras el PP no pueda gobernar en solitario, la agenda de la prioridad nacional seguirá ganando espacio.