El PNV negocia con Sánchez las generales para no coincidir con las municipales de 2027

El líder jeltzale Aitor Esteban ha suavizado su discurso tras reunirse con Antonio Hernando, según fuentes nacionalistas. La formación vasca teme que la polarización en un 'superdomingo' castigue a sus candidatos municipales y forales.

El PNV busca pactar con el Gobierno de Pedro Sánchez la fecha de las próximas elecciones generales para evitar un ‘superdomingo’ en 2027, según ha podido confirmar Moncloa.com a partir de fuentes nacionalistas. La coincidencia con las municipales y forales previstas para mayo de ese año genera una preocupación interna que el partido jeltzale intenta desactivar mediante un calendario electoral que proteja sus intereses en ayuntamientos y diputaciones.

El temor del PNV a la polarización en urna

El líder del PNV en el Congreso, Aitor Esteban, ha suavizado en las últimas semanas su exigencia de un adelanto electoral inmediato, según recogió ayer El Mundo citando fuentes del partido. ‘Esteban tiene pánico a que se celebren a la vez’, afirman esas voces. La hipótesis de un superdomingo —descartada públicamente por Sánchez— sigue siendo un escenario que el PNV considera perjudicial porque la polarización podría castigar a sus candidatos municipales, especialmente en territorios donde la competencia con EH Bildu es cada vez más estrecha.

El pasado 4 de junio, Esteban declaró en el Parlamento Vasco que ‘esta legislatura no puede prolongarse en 2027’ y vinculó la posible convocatoria a la negociación de los Presupuestos Generales del Estado. Esa misma fuente indica que la estrategia fue perfilada tras un encuentro discreto entre el dirigente nacionalista y el secretario de Estado de Relaciones con las Cortes, Antonio Hernando, en la sede de Sabin Etxea en Bilbao.

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Las transferencias y la pugna con EH Bildu

En paralelo, el Gobierno Vasco impulsa la cesión de las competencias más sensibles. La consejera de Autogobierno, María Ubarretxena, negoció ayer con el Gobierno central la gestión del régimen económico de la Seguridad Social, un traspaso que supondría que Euskadi asumiera el pago de las pensiones a casi 540.000 jubilados vascos. Acto seguido, se abordó el traspaso del Fondo de Garantía Salarial (Fogasa). Ambas negociaciones, según fuentes del PNV, refuerzan el perfil pragmático que los jeltzales quieren exhibir frente a EH Bildu, cuyo respaldo a Sánchez se ha centrado en el rechazo al ‘fascismo’ representado por PP y Vox.

El equilibrio político es frágil. Los socialistas vascos —socios del PNV en casi todas las instituciones— consideran que la hipotética negociación presupuestaria permitirá a los nacionalistas marcar perfil negociador, mientras que EH Bildu mantiene una ventaja demoscópica preocupante para Sabin Etxea. Sondeos internos citados por el medio apuntan a que en Gipuzkoa la coalición abertzale supera al PNV en ocho puntos, y en Álava hay empate técnico en intención de voto.

La prioridad del PNV es fijar un calendario que separe las generales de las municipales de 2027 para minimizar el riesgo de polarización en las urnas.

Las mismas fuentes nacionalistas subrayan que el PNV ‘tiene un punto más de debilidad que Junts por esa relación de dependencia con los socialistas en el País Vasco y Navarra’. A diferencia de los posconvergentes, que apuestan por una vía de sustitución del presidente al estilo del laborista Keir Starmer, el PNV no respalda una moción de censura y prefiere utilizar el argumento de los Presupuestos para condicionar el avance de las generales sin forzar una ruptura.

La estrategia responde también a la necesidad de contrarrestar la mutación política de la izquierda abertzale, que ya compite en espacios socialdemócratas con propuestas como la de vivienda, mientras mantiene intacta su base electoral sin que se cuestione el liderazgo de Arnaldo Otegi. En este contexto, el PNV afronta una renovación de candidaturas para las elecciones de 2027 que, según los mismos estudios, será clave para frenar el ascenso de su rival directo.