Sumar aplaza a septiembre el relevo de Yolanda Díaz y la nueva marca: qué busca cada confluente

Izquierda Unida, Más Madrid, los Comuns y Movimiento Sumar postergan la decisión hasta el próximo curso político, mientras Antonio Maíllo presiona y la ausencia de un candidato claro agrava la crisis de liderazgo en el espacio.

Sumar ha decidido posponer hasta septiembre la definición de su nueva marca y el relevo de Yolanda Díaz. Un retraso que va mucho más allá del calendario estival. Lo que se posterga no es solo un anuncio: es la respuesta a la crisis de identidad que arrastra la izquierda alternativa desde la renuncia de Díaz y la falta de un liderazgo consensuado entre las confluentes.

Las cuatro patas de la coalición —Izquierda Unida, Movimiento Sumar, Más Madrid y Catalunya en Comú— llevan meses negociando bajo el lema Un paso al frente. Pero las fuentes al tanto de esas conversaciones aseguran que, aunque avanzan, no es el momento idóneo para un despliegue que quedaría diluido por el verano. Esperar a septiembre, dicen, permitiría “empezar con fuerza” el nuevo curso político, justo cuando la posibilidad de un adelanto electoral a finales de 2026 o principios de 2027 ya es una realidad tangible.

Sin embargo, el argumento del calor estival esconde otras razones más profundas. La ausencia de candidatos que quieran asumir la cabeza de cartel y la crisis interna que dinamita a Movimiento Sumar —el partido de Yolanda Díaz— han bloqueado cualquier acelerón. La asamblea del 11 de julio en Madrid, en la que se espera reordenar el partido tras la renuncia de su co-coordinadora Lara Hernández, es vista como un paso previo inevitable. “En política no caben los espacios vacíos”, advirtió Antonio Maíllo, coordinador federal de IU, que presiona para que el relevo se anuncie antes de que termine septiembre y así llegar con candidato, programa y prioridades políticas a unas eventuales elecciones en marzo de 2027.

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Lo que parece un problema de calendario es, en realidad, un síntoma de una izquierda que no logra articular un proyecto atractivo más allá de la urgencia electoral.

La carrera invisible: Bustinduy se descarta, Urtasun emerge y la sombra de Rufián

El ideal que las confluentes manejaban —una mujer como relevo de Díaz— se ha ido desdibujando. El ministro de Derechos Sociales, Pablo Bustinduy, ha reiterado que no tiene intención de presentarse. Mónica García, líder de Más Madrid, volverá a disputar la presidencia de la Comunidad de Madrid a Isabel Díaz Ayuso. Ni Ada Colau ni Unai Sordo se han dejado atraer, y Maíllo, aunque presión, nunca ha priorizado ese puesto para sí mismo.

En este páramo, Ernest Urtasun, ministro de Cultura, emerge como la opción más previsible. Ha incrementado su visibilidad en las últimas semanas, ocupando espacios mediáticos que Díaz ha ido dejando vacíos. Pero la preferencia seguía siendo un rostro femenino, y Urtasun ya se ha desmarcado antes. Su perfil técnico y europeísta, sin tirón popular, lo convierte más en un candidato de consenso que en un movilizador del voto.

Y ahí entra Gabriel Rufián. El diputado de ERC sigue siendo la única figura que, a juicio de amplios sectores progresistas, puede generar la emoción suficiente en unas generales. “Haré lo que esté en mi mano” para frenar a la derecha, dijo en el último monográfico sobre corrupción en el Congreso. Desde la confluencia saben que su candidatura sería la más potente, pero Rufián no parece dispuesto a desligarse de ERC para liderar una plataforma de unidad, y la coalición insiste en huir de hiperliderazgos que resultaron efímeros con Pablo Iglesias y con la propia Díaz.

La nueva marca: del Frente Amplio al Nuevo Frente Popular

Mientras se discuten nombres, la obsesión compartida es cambiar drásticamente las siglas para eliminar la confusión entre Movimiento Sumar (el partido) y la coalición Sumar. Se apuesta por un giro simbólico que refuerce la idea de bloque unitario. En IU se ha mencionado Frente Amplio —siguiendo el modelo uruguayo— y Nuevo Frente Popular, que conecta con la experiencia francesa y con la memoria de la unión de fuerzas durante la Segunda República. No es casualidad que Gabriel Ortega, secretario de Organización de Más Madrid, registrara en mayo tanto Frente Amplio como Nuevo Frente Popular y Frente Popular en la Oficina Española de Patentes y Marcas.

Detrás de las etiquetas late una decisión estratégica: asentar un proyecto en torno a una base ideológica y programática sólida, en lugar de hacerlo alrededor de liderazgos carismáticos. Es una reclamación histórica del sector crítico de IU desde 2024, tras los sucesivos fracasos electorales de Sumar en las gallegas, vascas, catalanas y europeas y el paso a un segundo plano de Díaz apenas tres meses después de ser nombrada coordinadora general.

La Dinámica de Coalición

El equilibrio interno es delicado. Izquierda Unida mete presión para cerrar el relevo cuanto antes, consciente de que un espacio sin cabeza visible dilapida las posibilidades electorales. Más Madrid insiste en la refundación programática y la nueva marca como prioridad, mientras Movimiento Sumar atraviesa una crisis orgánica que le resta peso en la mesa de negociación. Catalunya en Comú, con menor exposición mediática, mantiene un perfil discreto pero reivindica su espacio propio. Todos necesitan al resto, pero nadie quiere ceder más de lo necesario.

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En la dimensión de la coalición con el PSOE, el retraso debilita la capacidad de Sumar para condicionar la agenda legislativa y preparar el terreno para una eventual repetición del gobierno de coalición. El PSOE observa con preocupación los movimientos de sus socios, sabiendo que una izquierda desdibujada le resta opciones de retener La Moncloa. Mientras, la posibilidad de que el adelanto electoral llegue al primer trimestre de 2027 convierte cada mes sin candidato en un mes perdido. Las encuestas, que sitúan al espacio por debajo del 7% —la mitad que en 2023—, no ayudan. Y la sombra de Podemos, con sus 5 escaños, sigue recordando que la unidad de la izquierda alternativa sigue siendo una asignatura pendiente.

Próximos hitos: la asamblea de Movimiento Sumar el 11 de julio, el comienzo del curso político en septiembre y, sobre todo, la decisión de Pedro Sánchez sobre la fecha electoral. Si las cosas pintan mal, algunos en el entorno de Díaz ya auguran que Movimiento Sumar podría quedar reducido a una formación menor o desaparecer tras las generales, dando paso a una dinámica anterior, con IU y Podemos como polos estatales y un mayor peso de las organizaciones territoriales como Chunta Aragonesista o Adelante Andalucía. La cuenta atrás hacia septiembre es, en realidad, la cuenta atrás hacia una refundación que ya no admite más prórrogas.

Ficha del Caso

  • El caso: Las negociaciones entre Izquierda Unida, Movimiento Sumar, Más Madrid y Catalunya en Comú para elegir nueva marca y candidato que reemplace a Yolanda Díaz se posponen hasta septiembre de 2026, sin avances sustanciales antes del verano.
  • Datos importantes: La coalición Sumar cuenta con 31 escaños en el Congreso. Las encuestas actuales la sitúan por debajo del 7% del voto, la mitad de su resultado en 2023. La asamblea de Movimiento Sumar está convocada para el 11 de julio en Madrid. Los nombres de Frente Amplio y Nuevo Frente Popular han sido registrados en la OEPM por Más Madrid.
  • Resumen: El aplazamiento refleja la falta de un liderazgo claro y las tensiones internas entre las confluentes, en un contexto de posible adelanto electoral a principios de 2027 que acentúa la urgencia pero no logra desbloquear la situación.