El incendio forestal de Leciñena, declarado el martes 1 de julio en la provincia de Zaragoza, ha arrasado 3.300 hectáreas y afronta este domingo una fase decisiva. La noche del miércoles al jueves, las condiciones meteorológicas dieron un respiro a los equipos de extinción, que lograron mantener estable el perímetro. Ahora, la amenaza de un episodio de calor extremo con rachas de viento que pueden superar los 40 kilómetros por hora concentra todos los esfuerzos en consolidar las líneas de control antes de que suban las temperaturas.
La tregua nocturna y el avance en las labores de perimetración
El consejero de Hacienda e Interior del Gobierno de Aragón, Roberto Bermúdez de Castro, calificó la noche del miércoles como “muy favorable”. Por primera vez desde el inicio del incendio, las brigadas de bomberos, la Unidad Militar de Emergencias (UME, el cuerpo del Ejército de Tierra especializado en catástrofes) y los agricultores colaboradores pudieron centrarse en refrescar las zonas con mayor riesgo de reactivación y en avanzar en el cierre del perímetro. El servicio de emergencias 112 Aragón mantiene activos todos los recursos y la carretera A-1211 permanece cortada al tráfico por motivos de seguridad.
La previsión meteorológica: un fin de semana de alto riesgo
La Agencia Estatal de Meteorología (AEMET) prevé para este domingo temperaturas superiores a los 40 grados en la zona, rachas de viento de hasta 40 km/h y una humedad relativa muy baja. Es la combinación perfecta para reactivar focos secundarios. El Gobierno de Aragón mantiene en prealerta a todos los medios estatales y autonómicos, preparados para intervenir si la dirección técnica del incendio lo requiere.
El segundo incendio registrado esta semana en Aragón, el de La Fueva (Huesca), evoluciona favorablemente y permanece estabilizado. Casi todos los vecinos evacuados han podido regresar a sus casas y solo dos cuadrillas del servicio de vigilancia Infoar repasan las zonas afectadas. La situación allí está prácticamente controlada, según fuentes oficiales.
La noche favorable ha sido la primera tregua real para los equipos de extinción, que ahora luchan contrarreloj para asegurar el perímetro antes del calor extremo.
El impacto en la comarca rural de Leciñena
Las 3.300 hectáreas quemadas pertenecen mayoritariamente a monte bajo, pastos y zonas agrícolas del secano aragonés. Para una comarca que depende del cereal y la ganadería extensiva, la pérdida de pastos y la degradación del suelo suponen un golpe directo a su economía doméstica. Las explotaciones afectadas ven cómo el fuego se lleva el alimento del ganado y deja un territorio más vulnerable a la erosión y a futuras tormentas torrenciales.
Claves del Mundo Rural
- 📌 Lo que debes saber: El incendio de Leciñena ha calcinado 3.300 hectáreas de monte y pastos, y se enfrenta a un fin de semana crítico por la ola de calor.
- 👥 A quién afecta: A agricultores y ganaderos del secano zaragozano que pierden pastos y ven amenazada su economía familiar.
- ⏭️ Qué consecuencias puede traer: Pérdida de suelo fértil, aumento del riesgo de erosión y un golpe a la ya delicada economía rural de la comarca.
