Hacienda ofrece a las autonomías un déficit del 0,1% para 2027, el mismo que ya tumbó Junts

El nuevo ministro Arcadi España repite la oferta que su antecesora ya planteó sin éxito. La senda vuelve a depender del voto de Junts, que exige un margen del 0,2% y avances en el sistema de financiación para Cataluña.

El nuevo titular de Hacienda, Arcadi España, ha resucitado este lunes la misma oferta de déficit autonómico que ya dinamitó el apoyo de Junts al Gobierno: un margen del 0,1% para 2027. La cifra, idéntica a la que en dos ocasiones fue rechazada en el Congreso, vuelve a poner a prueba el entendimiento entre el Ejecutivo de Pedro Sánchez y la formació independentista catalana. Y, de paso, tensa al Govern de Salvador Illa, que necesita certidumbre fiscal para sus propias cuentas.

Una oferta calcada que reabre la grieta

Durante la primera reunión del Consejo de Política Fiscal y Financiera (CPFF) que preside como ministro, Arcadi España ha trasladado a las comunidades autónomas una senda de déficit del 0,1%, equivalente a 5.849 millones de euros. Según las fuentes del Ministerio, este margen permitirá a las autonomías no realizar «ningún esfuerzo fiscal» durante el trienio 2027-2029, a diferencia del Gobierno central. La financiación total, incluyendo los anticipos y la liquidación del sistema correspondiente a 2025, se situará por encima del 8%, lo que el ministerio califica como los recursos más elevados de su historia.

Sin embargo, el porcentaje reproduce calcado el que la antecesora de España, María Jesús Montero, ya presentó sin éxito en las Cortes. El factor que repite el desenlace es claro: Junts ya lo tumbó entonces y no hay señales de que esta vez vaya a apoyarlo. La formación de Carles Puigdemont exige desde hace dos años un margen mínimo del 0,2%, el doble del ofrecido, y vincula cualquier concesión fiscal a avances concretos en el sistema de financiación para Cataluña.

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El 0,2% de Junts: la llave catalana de la legislatura

El rechazo de Junts al 0,1% en 2024 y 2025 fue explícito: la diputada Míriam Nogueras lo justificó por los incumplimientos presupuestarios del Gobierno con Cataluña. Ahora, con las cuentas de 2027 sobre la mesa y un Govern socialista en la Generalitat, el independentismo conservador mantiene la exigencia y añade un matiz nuevo: el Govern de Illa también necesita que esa senda se apruebe para poder desplegar su política fiscal sin ahogarse en el déficit.

Para la dirección de Junts, de antemano, el 0,1% es insuficiente sencillamente porque no cubre las necesidades estructurales de la administración catalana, que arrastra un déficit superior, y porque mantener la misma cifra supone, en su lectura, perpetuar un modelo de financiación que penaliza a las autonomías más endeudadas. Además, el debate coincide con la negociación del nuevo sistema de financiación autonómica, una reivindicación histórica de los partidos catalanes que ERC ha convertido en línea roja durante la actual legislatura.

El margen del 0,1% no es una cifra técnica: es un marcador político que mide la fuerza de Junts en el Congreso.

Lo que se juega la Generalitat de Salvador Illa

El president Illa, que ha basado su discurso en la vuelta a la estabilidad, se enfrenta a una paradoja: si la senda de déficit vuelve a fracasar en la Cámara baja, Cataluña quedaría sujeta a las reglas fiscales prorrogadas y vería limitada su capacidad de margen. Eso encarecería la confección de unos presupuestos que el PSC quiere consensuar precisamente con ERC y los Comuns.

En el Parlament, la tensión se ha trasladado al debate sobre la financiación singular que ERC reclama como condición para la gobernabilidad. Junts, desde fuera del Consell Executiu, juega sus cartas en Madrid mientras observa cómo Illa necesita desesperadamente el sí a la senda para dar confianza a las agencias de calificación y a los acreedores de la Generalitat. Es un doble pulso que deja al Govern en una posición especialmente incómoda: alinearse al 100% con Moncloa supone aceptar un déficit que su socio preferente en Madrid, ERC, también ve insuficiente, mientras que defender el 0,2% lo alejaría de la disciplina del Gobierno central.

Arcadi España

La Generalitat necesita que la senda se apruebe tanto como el propio Gobierno. Sin ella, el margen fiscal catalán se asfixia.

Moncloa insiste: cálculo político o gesto a la desesperada

El gabinete de Pedro Sánchez vuelve a ofrecer el mismo déficit porque entiende que, con la alternativa de unas cuentas prorrogadas, la presión sobre los grupos que bloquearon la senda será mayor ahora. Fuentes del Ministerio de Hacienda consultadas por Moncloa.com trasladan la idea de que las autonomías saben que el 0,1% es mejor que un agujero sin cubrir, y esperan que los contactos informales con Junts permitan reconducir la situación.

Sin embargo, la estrategia tiene riesgos evidentes. Una nueva derrota parlamentaria de la senda de déficit a pocos meses de las negociaciones presupuestarias para 2028 abriría una herida difícil de cerrar y reforzaría la imagen de que el independentismo tiene capacidad de veto absoluta sobre las cuentas públicas. Además, Junts podría aprovechar el rechazo para elevar el precio de su colaboración futura, exigiendo avances más rápidos en el traspaso de Rodalies o en el proyecto de financiación singular que Moncloa ya ha dejado entrever en los diálogos con ERC.

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El próximo movimiento lo tiene que hacer el Congreso, y con él, Junts volverá a ocupar el centro del tablero. Illa, mientras tanto, intenta mantener el equilibrio entre la ortodoxia que le pide Moncloa y las ambiciones que le exigen sus socios catalanes.