EN 30 SEGUNDOS
- ¿Qué ha pasado? El Parlamento de Canarias dio luz verde ayer a la Ley Canaria de la Ciencia, una norma pionera que moderniza el sistema de I+D+i del archipiélago.
- ¿Quién está detrás? La consejera de Universidades, Ciencia e Innovación y Cultura, Migdalia Machín, del Gobierno de Canarias, ha liderado un proceso de diálogo con universidades, centros de investigación y empresas.
- ¿Qué impacto tiene? Simplifica la burocracia, impulsa la carrera de los investigadores, favorece la transferencia de conocimiento y sienta las bases para una financiación más estable.
La ciencia canaria acaba de ganar una batalla largamente esperada. El Parlamento de Canarias aprobó ayer, 8 de julio, la Ley Canaria de la Ciencia, una norma que dota al archipiélago de un marco jurídico estable para la investigación, la innovación y la transferencia de conocimiento. La votación culmina un proceso de meses de diálogo y recoge el consenso logrado con universidades, organismos públicos de investigación y el sector empresarial.
Un consenso parlamentario que refuerza la I+D+i
El texto, impulsado por la Consejería de Universidades, Ciencia e Innovación y Cultura que dirige Migdalia Machín, obtuvo el respaldo mayoritario del Parlamento de Canarias (el legislativo autonómico, con 70 diputados). La ley nace del anteproyecto elaborado por el Ejecutivo canario, que fue sometido a información pública, recibió aportaciones y obtuvo los informes favorables preceptivos, incluido el del Consejo Consultivo de Canarias. Su tramitación parlamentaria incluyó comparecencias, enmiendas y un debate intenso en comisión antes de la aprobación definitiva.
La nueva Ley Canaria de la Ciencia sustituye un marco normativo que se remontaba a finales de los años noventa y que había quedado claramente obsoleto. Con ella, Canarias contará por fin con un instrumento propio para planificar políticas públicas de I+D+i, coordinar a los distintos agentes y avanzar hacia una financiación más previsible, alejada de la incertidumbre presupuestaria que lastraba al sector.
Menos papeleo y más oportunidades para los científicos
Uno de los grandes avances de la norma es la simplificación administrativa. La gestión de proyectos de investigación será menos farragosa, una demanda recurrente de la comunidad científica canaria. Reducir cargas burocráticas no es un capricho: es la condición indispensable para que los investigadores puedan dedicar su tiempo a lo que saben hacer. La ley también refuerza la carrera investigadora, establece medidas para atraer y retener talento y reconoce el papel estratégico de universidades, centros tecnológicos y empresas innovadoras.
«No solo reconoce el valor de quienes investigan, sino que crea mejores condiciones para que puedan desarrollar su trabajo», afirmó la consejera Machín. En su opinión, esta ley permitirá afrontar con mayores garantías desafíos estratégicos como la diversificación económica, la transformación digital, la sostenibilidad o la transición energética en las ocho islas.
Con esta ley, Canarias deja de ver la ciencia como un gasto para convertirla en el motor de su futuro económico.
El Pulso Territorial
La aprobación de esta ley no es un hecho aislado. Se produce en un archipiélago gobernado por una compleja coalición: Fernando Clavijo (Coalición Canaria) preside el Ejecutivo con el apoyo del Partido Popular, la Agrupación Socialista Gomera (ASG) y la Agrupación Herreña Independiente (AHI). La ley ha salido adelante con el consenso de todas las fuerzas, lo que demuestra la madurez del sistema de I+D+i canario y su capacidad para generar acuerdos por encima de las siglas.
Pese al optimismo, los datos de partida son muy modestos. Según los últimos informes del Instituto Nacional de Estadística (INE), Canarias invierte apenas el 0,5% de su PIB en I+D, menos de la mitad de la media nacional (que se sitúa en el 1,4%). La nueva ley aspira a cerrar esa brecha, pero el reto exigirá no solo voluntad política, sino un compromiso presupuestario firme durante años.
El Ejecutivo autonómico deberá desarrollar ahora los instrumentos de gobernanza previstos en la norma y fijar una senda de financiación estable. Las elecciones autonómicas de 2027 pueden condicionar esa hoja de ruta, pero el respaldo parlamentario unánime envía una señal clara: la ciencia ha dejado de ser un asunto menor en el Parlamento canario.
Ficha Autonómica
- El caso: Canarias aprueba una ley de ciencia propia, la primera desde hace más de dos décadas, para modernizar su ecosistema de investigación e innovación.
- Datos importantes: Inversión en I+D canaria: 0,5% del PIB (media nacional: 1,4%). Ley aprobada por mayoría, con respaldo de todos los grupos. Incluye medidas para simplificar la gestión, estabilizar la financiación y fomentar la carrera investigadora.
- Resumen: La normativa entra en vigor y pone fin a la precariedad legislativa anterior. Ahora el Gobierno canario debe desarrollar los reglamentos y asegurar un calendario presupuestario que convierta las buenas intenciones en realidades para universidades, centros tecnológicos y empresas innovadoras.

