La llamada a la unidad de la izquierda resurge desde los territorios , que mejor han resistido el desgaste electoral. Unidas por Extremadura y Adelante Andalucía, dos de las confluentes con mayor proyección dentro de Sumar, han coincidido en exigir un frente común que compita con garantías en unas generales que se vislumbran cada vez más cercanas.
El grito desde los territorios
El penúltimo capítulo del podcast Asalto, emitido por El Salto, ha servido de altavoz a dos voces que —sin alharacas— representan la columna vertebral de la izquierda que sí suma en las urnas. Irene de Miguel, portavoz de Unidas por Extremadura en la Asamblea autonómica, y José Ignacio García, cabeza visible de Adelante Andalucía en las elecciones del 17 de mayo, dejaron claro que la fragmentación actual es el principal lastre para ser tercera fuerza en las circunscripciones decisivas. Sin un bloque cohesionado, la izquierda se arriesga a perder la batalla por la tercera plaza frente a Vox, condenando al PSOE a la irrelevancia y abriendo la puerta a Feijóo.
Los resultados autonómicos avalan la urgencia. Unidas por Extremadura ganó tres escaños el 21 de diciembre, mientras que Adelante Andalucía rozó el 10% de los votos y fue tercera fuerza en Sevilla y Cádiz. Ambas confluentes, con identidades territoriales muy marcadas, comparten un diagnóstico: la suma de esfuerzos es posible y necesaria, pero choca con una estructura de partidos que aún no ha encontrado ni nombre ni liderazgo claros.
La fractura que lastra cualquier acuerdo
La conversación del podcast puso el dedo en la llaga de un espacio político en crisis permanente. No existe ni siquiera una denominación consensuada para la coalición de izquierdas: “izquierda federalista”, “a la izquierda del PSOE” o simplemente “lo que no es un frente de izquierdas”. Esa ausencia de identidad es, en sí misma, un dato sobre el enorme desaguisado organizativo. En la práctica, la dispersión castiga especialmente en las provincias donde la tercera posición es la única vía para frenar un gobierno del PP con el apoyo de la extrema derecha.
El ciclo autonómico ha demostrado que la izquierda puede superar a Vox en Galicia, Euskadi, Barcelona, Valencia, Cádiz y Sevilla. Pero en el resto del territorio, la tercera plaza parece una quimera. Irene de Miguel y José Ignacio García coincidieron en que el tiempo apremia: septiembre puede traer una ventana electoral y, con ella, la necesidad de articular una candidatura unitaria que no se diluya en siglas fragmentadas.
Las cuentas no cuadran sin un frente común que convierta los buenos resultados autonómicos en una plataforma competitiva para las generales.
La Dinámica de Coalición
El equilibrio interno de Sumar se tambalea cuando las confluentes más exitosas alzan la voz. Adelante Andalucía ya ha anunciado que concurrirá a las generales con marca propia, lo que obliga a Sumar a negociar una integración que respete su arraigo territorial sin fracturar la imagen de unidad. Por su parte, Unidas por Extremadura —superviviente de las mareas municipalistas de 2016— mantiene su autonomía dentro del espacio, pero su portavoz dejó claro que la reconstrucción de un proyecto común pasa por reconocer el peso de los territorios.
En la dimensión de coalición, el mensaje de las confluentes interpela directamente al PSOE. Una izquierda más vertebrada sería un socio más exigente para Pedro Sánchez, pero también un aliado más sólido para sostener la legislatura. Las tensiones son patentes: mientras Sumar intenta coser las costuras con Podemos —que sigue con sus cinco diputadas—, los confluentes periféricos reclaman un protagonismo que refleje su pujanza electoral. El precedente de Más País o Compromís en citas anteriores muestra que los acuerdos son viables cuando hay voluntad política; la incógnita es si esa voluntad estará presente en el momento de la verdad.
La proyección apunta a un otoño caliente. Sin un congreso interno a la vista y con el riesgo cierto de un adelanto electoral, la presión para cerrar un frente común se intensificará a partir de septiembre. El tiempo juega en contra de quienes aún discuten nombres cuando lo urgente es sumar siglas en las papeletas.
Ficha del Caso
- El caso: Las confluentes de Sumar —Unidas por Extremadura y Adelante Andalucía— han utilizado un podcast de El Salto para reclamar un frente común de la izquierda ante un horizonte electoral incierto y la fragmentación del espacio político. La ausencia de un nombre y un liderazgo definidos complica la articulación de una candidatura unitaria.
- Datos importantes: Adelante Andalucía alcanzó cerca del 10% de los votos en las autonómicas del 17 de mayo y fue tercera fuerza en Sevilla y Cádiz. Unidas por Extremadura sumó tres escaños en la Asamblea en diciembre. Ambas forman parte del ecosistema de Sumar, pero mantienen una fuerte identidad territorial. La posibilidad de un adelanto electoral sitúa septiembre como fecha clave para cualquier acuerdo.
- Resumen: La capacidad de la izquierda para superar a Vox en las circunscripciones estratégicas depende de que el frente común sea una realidad, no un eslogan. La dinámica de coalición se tensa entre la urgencia de las confluentes y la lentitud de la reestructuración orgánica de Sumar.
