EN 30 SEGUNDOS
- ¿A quién afecta? Vecinos y visitantes de Madrid que quieran disfrutar de ópera y ballet al aire libre de forma gratuita.
- ¿Cuándo ocurre? Desde esta noche, jueves 9 de julio, hasta el domingo 12 de julio, con proyecciones diarias y visitas al teatro. Las sillas se ocupan por orden de llegada.
- ¿Qué cambia hoy? La Plaza de Isabel II se convierte en un gran auditorio con 1.100 asientos disponibles y acceso gratuito a los espacios más emblemáticos del Teatro Real.
Madrid se viste de gala esta noche no para una alfombra roja, sino para una butaca al aire libre. La XI edición de la Semana de la Ópera del Teatro Real arranca con la proyección de ‘Romeo y Julieta’ en la Plaza de Isabel II, frente al Palacio Real. Y no será la única oportunidad: hasta el domingo, la plaza acogerá otras tres retransmisiones gratuitas, mientras el coliseo abre sus puertas sin coste para recorrer sus salones.
La apuesta por sacar la lírica a la calle no es nueva —esta iniciativa cumple once ediciones—, pero sí se consolida como el gran imán cultural del verano en el centro de la capital. Las 1.100 sillas se colocan mirando a una pantalla de grandes dimensiones y se asignan por riguroso orden de llegada, así que conviene madrugar o, al menos, no presentarse a última hora.
Ópera bajo las estrellas: así será la primera noche
La velada inaugural gira en torno a la ópera ‘Romeo y Julieta’ de Gounod, una de las últimas producciones que ha pasado por el escenario del Real. Se trata de una versión que actualiza la tragedia de Shakespeare sin perder su carga emocional y que, según la dirección artística, funciona especialmente bien en pantalla grande. La retransmisión comenzará al caer la noche, con el Palacio de Oriente como telón de fondo.
La plaza se transforma en un auditorio efímero donde se mezclan aficionados veteranos con vecinos del barrio y turistas que se topan con la escena de casualidad. Una fórmula que ya ha demostrado su eficacia: en ediciones anteriores, la ocupación rozó el lleno absoluto cada noche, con público incluso de pie en los laterales.
El resto de la semana: programa completo y visitas gratis
La Semana de la Ópera no se agota esta noche. El viernes se retransmitirá en directo ‘Il Trovatore’ de Verdi, un título de repertorio que clausura la temporada y que suele agotar taquilla. El sábado, el plato fuerte es ‘La novia vendida’, de Smetana, una ópera bufa que siempre gana cuando se comparte al aire libre. El domingo, la pantalla cede el turno a la danza con ‘El lago de los cisnes: la nueva generación’, una propuesta que tiende puentes entre el ballet clásico y las jóvenes compañías.
Pero la oferta gratuita va más allá de las proyecciones. Hasta el 12 de julio, el propio teatro —ese salón de espejos y terciopelo rojo que muchos madrileños solo conocen de pasada— se puede visitar sin pagar entrada. El acceso, por la plaza de Oriente, permite recorrer la caja escénica, la sala principal, los palcos y los salones. Una oportunidad para ver las tripas del coliseo y, de paso, entender que la ópera no es un museo.
El Real ha entendido que abrir las puertas —y la plaza— es la mejor manera de llenar el patio de butacas durante el resto del año.
Además, en en paralelo, la institución ha organizado sorteos a través de su web del Teatro Real: entradas para ‘Il trovatore’ y para ‘Manon Lescaut’ —que inaugurará la próxima temporada—, así como invitaciones para el concierto de Xabier Anduaga, espectáculos del ciclo Flamenco Real y hasta una suscripción anual a My Opera Player.
Cultura gratuita que no es solo para turistas
Observamos una tendencia que ya lleva más de una década: la cultura de primer nivel sale a la calle y Madrid responde. No es un capricho ni una operación de imagen. Cada butaca ocupada en la plaza es un potencial nuevo espectador para la temporada ordinaria. Y cada vecino que cruza por primera vez la puerta del Real es alguien que deja de ver el teatro como un espacio ajeno.
Sin embargo, la iniciativa también tiene sus sombras. Las 1.100 sillas son insuficientes si se mide la demanda de los últimos veranos; en 2025, en noches similares, se congregaron hasta 3.000 personas. Además, la asignación por orden de llegada penaliza a quienes trabajan hasta tarde o viven lejos del centro. Medidas complementarias, como una pequeña reserva previa por internet, todavía no se han explorado.
Con todo, el balance es favorable. La XI Semana de la Ópera refuerza la idea de que el Teatro Real pertenece a la ciudad entera, no solo a quienes pueden pagar un abono. Y lo hace con una programación que mezcla los grandes títulos con propuestas menos transitadas, justo cuando más falta hace llenar las noches de julio de algo que no sea solo calor.
La cita es esta noche. Las sillas, por orden de llegada. El resto, lo pone Verona en pleno Madrid de los Austrias.

