El chofer de la exconsellera de Interior, Salomé Pradas, ha declarado este lunes ante la jueza instructora de la DANA que «pillamos un tornado o algo» durante el trayecto de regreso desde Carlet al Centro de Coordinación Operativa Integrado (Cecopi) en l’Eliana aquel 29 de octubre de 2024. Un relato que, sin ahondar en las polémicas políticas, añade un nuevo trazo humano al puzle de aquella tarde trágica que se cobró 231 vidas.
La declaración de Javier Cervera, vecino de Paiporta y conductor del vehículo oficial, se centró en los desplazamientos de la entonces consellera de Justicia e Interior. El testigo, en su primer día de trabajo como chófer de Pradas, detalló el itinerario: recogida en un hotel, pleno del Consell, visita al centro de emergencias de l’Eliana y, a las 14:00 horas, rumbo a Carlet. Allí, junto a la jefa de gabinete Silvia Soria, estuvieron en el Ayuntamiento, hablaron con policías y bomberos y visitaron el barranco local que, según Cervera, «llevaba caudal» pese a que «suele ir vacío».
El regreso al Cecopi fue, en sus palabras, mucho más complicado. «Ahí fue más complicado, pillamos un tornado o algo…», ha relatado ante la magistrada. Unas palabras que, sin constituir un parte meteorológico, sí reflejan la percepción de caos que muchos ciudadanos vivieron aquella jornada. Para entonces, las lluvias ya habían provocado un desastre de proporciones históricas en la cuenca mediterránea.
El conductor también reconoció que no recuerda ninguna de las conversaciones telefónicas que Salomé Pradas mantuvo durante los trayectos. «Las horas me bailan —explicó—. Sé que comí tarde». Ni siquiera pudo precisar si su jefa habló por teléfono dentro del coche. Esa falta de memoria no es intrascendente: la instrucción judicial trata de reconstruir qué alertas recibieron los responsables políticos y cuándo se transmitieron a la población.
Una vez en el Centro de Emergencias de l’Eliana, Cervera se quedó esperando a la consellera hasta aproximadamente la una de la madrugada. Anotó en el parte la 1:53 como hora de llegada al parque móvil, después de dejar a Pradas en su destino —no recordaba si en un hotel o en la casa que compartían dos de sus asesores, donde pernoctó aquella noche—.
El chófer no pudo regresar a Paiporta, su municipio, del que ya había empezado a recibir vídeos del desastre. Tampoco comentó la situación con Pradas: «Es que ella estaba dentro», dijo en referencia a la reunión del Cecopi. La jueza, por su parte, ha incorporado al sumario el aluvión de avisos de Emergencias sobre la cabecera del barranco del Poyo que se tramitaron desde el mismo inicio del Cecopi. Un dato que sitúa la toma de decisiones bajo una presión informativa mucho mayor de lo que algunos testimonios anteriores habían sugerido.
La reconstrucción de aquella tarde no depende solo de una frase ni de un olvido: es la suma de cada minuto de silencio oficial, de cada aviso no atendido, de cada coche oficial que pasa cerca de un barranco a punto de estallar.
Un trayecto de una hora con el barranco de Carlet desbordado
La visita a Carlet ha sido uno de los puntos más escrutados por la instrucción. Miembros del Consell se desplazaron hasta una localidad de la Ribera Alta mientras los avisos de la Agencia Estatal de Meteorología (AEMET) ya advertían de lluvias torrenciales en la zona. La imagen del barranco con caudal, que Cervera describió como inusual, coincide con los informes que horas después confirmarían el desbordamiento del Poyo y otros cauces. El viaje de ida y vuelta duró, según sus palabras, aproximadamente una hora, en la que no consta que se tomaran medidas preventivas de carácter urgente.
La declaración del chófer, un empleado público sin participación en la cadena de mando, ofrece un relato ingenuo y fragmentario de una jornada que en los tribunales se examina con lupa. En su relato no hay malicia; solo el recuerdo de un día que empezó como cualquier otro y acabó con Valencia sumida en su peor catástrofe natural del último siglo.
Sin memoria de las llamadas: «Las horas me bailan»
El lapsus de Cervera respecto a las conversaciones de Salomé Pradas deja un vacío llamativo. Durante el trayecto desde el centro de emergencias a Carlet y el regreso al Cecopi, la entonces consellera pudo haber recibido información crucial sobre la evolución de la emergencia. Sin embargo, el conductor no recuerda nada. El testimonio, unido a los avisos de Emergencias que la jueza ha incorporado ahora, apunta a que la sala del Cecopi disponía de datos alarmantes desde el principio, mientras los responsables políticos se movían entre municipios sin aparente percepción del riesgo.
La instrucción, que investiga a varios altos cargos del gobierno autonómico de aquel momento, entre ellos al expresident Carlos Mazón, sigue recabando piezas de un mosaico complejo en el que cada testigo aporta una pincelada. La declaración del chófer, sin ser explosiva, sí confirma que el barranco de Carlet llevaba agua y que el regreso al Cecopi fue accidentado. El «tornado» que describió bien pudo ser una manga de agua o vientos huracanados: la ciencia ya ha documentado que la DANA provocó fenómenos extremos en distintos puntos de la provincia.
El Escenario Valenciano
El testimonio de este lunes se suma a una docena de declaraciones que han ido perfilando las responsabilidades en la gestión de la DANA. Con el actual president de la Generalitat, Juanfran Pérez Llorca, centrado en la reconstrucción y la ejecución de los fondos del Plan RERD, el proceso judicial sigue su curso sin que hasta ahora haya habido una imputación definitiva que alcance a la cúpula del anterior ejecutivo. No obstante, la presión sobre el PP valenciano se mantiene, mientras la oposición —PSPV y Compromís— exige la comparecencia de Carlos Mazón en las Corts.
En el plano nacional, la causa de la DANA mantiene abierto un debate sobre el sistema de protección civil y los protocolos de coordinación entre administraciones. El Gobierno de Pedro Sánchez ha defendido la respuesta de los medios estatales, desde la UME hasta el Consorcio de Compensación de Seguros, y ha trasladado que la responsabilidad de activar las alertas correspondía a la Generalitat. Mientras tanto, las asociaciones de afectados siguen esperando una reconstrucción que consideran lenta y una verdad judicial que aún no llega. La próxima cita en los juzgados será la declaración de los técnicos que diseñaron el sistema de avisos; sus palabras podrían aclarar si la cadena de mando funcionó o si, por el contrario, se rompió en el momento más crítico.
EN 30 SEGUNDOS
- ¿Qué ha pasado? El chófer de la exconsellera Salomé Pradas ha declarado ante la jueza de la DANA que, en el trayecto de Carlet al Cecopi el 29 de octubre de 2024, «pillamos un tornado» y que el barranco de Carlet llevaba caudal.
- ¿Quién está detrás? El testigo, Javier Cervera, conductor del vehículo oficial y vecino de Paiporta, ha comparecido este lunes en el marco de la instrucción judicial sobre la gestión de la catástrofe.
- ¿Qué impacto tiene? El testimonio confirma la percepción de riesgo extremo en aquel desplazamiento y la falta de memoria sobre conversaciones clave. La jueza ha incorporado los avisos tempranos de Emergencias sobre el barranco del Poyo.
Ficha del Caso
- El caso: Declaración del chofer de Salomé Pradas durante la DANA del 29 de octubre de 2024, que se saldó con 231 fallecidos y daños materiales sin precedentes. La instrucción judicial busca esclarecer la cadena de decisiones políticas y técnicas.
- Datos importantes: El testigo describió un tornado en el camino al Cecopi y confirmó que el barranco llevaba agua. No recordó llamadas telefónicas. La jueza ha incluido los avisos de Emergencias desde el inicio del Cecopi.
- Resumen: El relato del conductor añade un testimonio directo sobre las condiciones extremas y la gestión de la alerta, mientras el proceso judicial avanza sin que hasta la fecha haya imputaciones definitivas a los máximos responsables políticos.

