APAG Extremadura ASAJA ha alertado este 20 de julio del estrés hídrico que sufre el olivar tradicional extremeño tras dos olas de calor. La organización agraria pide prudencia a la hora de hacer previsiones sobre la próxima campaña del aceite de oliva, porque el verano apenas comienza y el cultivo aún tiene por delante su etapa más crítica.
Las elevadas temperaturas de las últimas semanas han dejado una huella visible en los olivos de secano (que dependen solo de la lluvia), que acusan ya el estrés hídrico, la falta de agua que sufre la planta. El calor ha resecado el suelo y ha comenzado a mermar la capacidad productiva de los árboles, advierte la organización agraria.
La producción y las ventas de aceite, en cifras oficiales
Según los datos publicados por el Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación (MAPA), la producción nacional de aceite de oliva asciende a 1.298.502 toneladas en lo que va de campaña. Las salidas al mercado durante el mes de junio alcanzaron las 120.720 toneladas, lo que eleva el volumen de ventas acumulado en los nueve primeros meses a más de 1.107.410 toneladas.
De mantenerse este ritmo de comercialización, el enlace entre campañas (las existencias de aceite que quedan al final de la campaña y se traspasan a la siguiente) podría registrar un mínimo histórico. Esta circunstancia tensaría el mercado y añadiría presión a la próxima cosecha, justo en un momento en el que el estrés hídrico empieza a condicionar las expectativas productivas.
Los técnicos de APAG Extremadura ASAJA señalan que las olas de calor no solo resecan el suelo, sino que aceleran la caída prematura del fruto y reducen la capacidad del olivo para formar aceitunas de calidad. Las variedades tradicionales de la región, como la Manzanilla Cacereña o la Carrasqueña, empiezan a mostrar hojas amarillentas y frutos arrugados, síntomas de un verano que se prevé largo.
El olivar de secano de Extremadura está completamente a merced del termómetro. Las dos olas de calor de este julio marcan el inicio de un estío que puede decidir la renta de miles de familias rurales.
El verano, la estación decisiva: «aún quedan muchas noches al sereno»
El presidente de APAG Extremadura ASAJA, Juan Metidieri, ha recordado que al olivo todavía le quedan muchas jornadas de incertidumbre climática. “Aún queda por delante todo el verano, el periodo más complicado para el cultivo. Por eso pedimos cautela y no ver la próxima campaña con excesivo optimismo, porque lo peor todavía puede estar por venir”, ha señalado.
El impacto territorial: por qué la cautela es clave para Extremadura
Extremadura cuenta con más de 270.000 hectáreas de olivar, en su mayor parte de secano y repartidas por comarcas como la Sierra de Gata, Vegas Altas o Tierra de Barros. La producción de aceite es el pilar económico de numerosos municipios y una caída de la cosecha repercutiría directamente en los ingresos de miles de agricultores, así como en la actividad de las cooperativas y almazaras locales, principales generadoras de empleo en el medio rural.
La falta de inversiones en sistemas de riego para el olivar tradicional deja a los productores sin herramientas de mitigación frente a episodios extremos como las olas de calor. Los planes de modernización de regadíos avanzan con lentitud, y muchos olivicultores de secano continúan sin acceso a agua, una vulnerabilidad estructural que el cambio climático agrava cada año.
El precedente de la campaña anterior, en la que las estimaciones iniciales se quedaron muy por encima de la producción finalmente obtenida —que no llegó a los 1,3 millones de toneladas—, demuestra la volatilidad del olivar y refuerza la prudencia que reclama APAG Extremadura ASAJA para no repetir errores de optimismo prematuro.
Claves del Mundo Rural
- 📌 Lo que debes saber: Las dos olas de calor de julio han provocado estrés hídrico en el olivar tradicional extremeño, según alerta APAG Extremadura ASAJA.
- 👥 A quién afecta: A los olivicultores de secano de la región, especialmente en zonas con menor pluviometría y sin acceso a riego.
- ⏭️ Qué consecuencias puede traer: Una reducción de la próxima cosecha y un enlace de campaña en mínimos históricos, lo que tensionaría los precios y la economía rural extremeña.

