Sánchez viaja a Argelia para sellar el fin de la crisis diplomática y acordar suministro de gas

El presidente aterriza en Argel para reunirse con Tebún y cerrar la crisis abierta tras el giro del Sáhara. El encuentro busca asegurar el suministro de gas y reactivar el comercio bilateral, clave para el flanco energético europeo.

EN 30 SEGUNDOS

  • ¿Qué ha pasado? Pedro Sánchez aterriza este lunes en Argel para reunirse con el presidente Tebún y rubricar el fin de la crisis diplomática que estalló en 2022 por el giro español sobre el Sahara Occidental.
  • ¿Quién está detrás? Pedro Sánchez, secretario general del PSOE y presidente del Gobierno, que ha pilotado personalmente el deshielo tras meses de contactos discretos entre Exteriores y la presidencia argelina.
  • ¿Qué impacto tiene? El acuerdo asegura el suministro de gas a España en condiciones ventajosas, reactiva el comercio bilateral y refuerza el papel de España como puerta de entrada energética para Europa en un contexto geopolítico tenso.

Pedro Sánchez ha aterrizado esta mañana en Argel en una visita de Estado que pone fin a más de cuatro años de desencuentro. El viaje, anunciado por Moncloa con apenas dos días de antelación, busca sellar con el presidente Abdelmadjid Tebún un acuerdo para aumentar el suministro de gas y normalizar plenamente las relaciones diplomáticas, interrumpidas en 2022 cuando el Gobierno de Sánchez respaldó el plan marroquí de autonomía para el Sahara Occidental.

La cumbre de Argel: qué hay sobre la mesa

La agenda oficial incluye la firma de un memorando energético que amplía los volúmenes de gas natural que Argelia enviará a través del gasoducto Medgaz y, por primera vez, abre la puerta a contratos plurianuales con precios indexados al mercado ibérico. Según fuentes del Grupo Parlamentario Socialista consultadas por Moncloa.com, el texto recoge también un capítulo de cooperación en hidrógeno verde y renovables, alineado con la estrategia europea REPowerEU.

Argelia fue hasta 2022 el primer proveedor de gas de España, posición que perdió en favor de Estados Unidos y Rusia tras la suspensión de facto del gasoducto Magreb-Europa, que transitaba por Marruecos. La reanudación del diálogo al más alto nivel devuelve al país magrebí a un lugar preferente en la seguridad energética española, en un momento en que la Comisión Europea presiona para diversificar fuentes y reducir la dependencia del gas ruso.

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Gas, comercio y el factor europeo: los beneficios tangibles

El impacto va más allá de la molécula. La crisis diplomática supuso un desplome del 60 % en las exportaciones españolas a Argelia y la salida de grandes empresas como Repsol o Técnicas Reunidas de proyectos clave. La reconciliación destraba licitaciones paralizadas en sectores de infraestructuras, farmacia y bienes de equipo que, según la Cámara de Comercio de España en Argel, podrían movilizar más de 800 millones de euros en los próximos dos años.

En paralelo, Bruselas observa con alivio el movimiento. España se convierte en el primer gran socio de la UE que reconstruye puentes con Argel tras la crisis del Sahara, lo que otorga a Sánchez un capital diplomático significativo de cara a la próxima cumbre mediterránea. “No se trata solo de gas; es una apuesta por la estabilidad del flanco sur”, señalan fuentes de Moncloa.

La visita no solo reabre el grifo del gas; recompone un vínculo estratégico que la UE observa con alivio después de años de silencio diplomático.

El Eje del Poder Socialista

La lectura desde Ferraz integra tres planos. El primero es de política interna: la normalización con Argelia es el corolario de un giro que en 2022 provocó un intenso debate dentro del PSOE entre europeístas y defensores históricos de la causa saharaui, encabezados por la corriente Izquierda Socialista y el propio expresidente Zapatero. El acuerdo demuestra que, pese a las tensiones iniciales, el Gobierno ha conseguido preservar la relación argelina sin renunciar al acercamiento con Marruecos, un equilibrio que pocos en la Ejecutiva Federal creían posible.

En el plano territorial, la garantía del suministro energético beneficia directamente a los grandes polos industriales gobernados por el PSOE —Cartagena, Barcelona, Avilés— y blinda la transición ecológica en un momento de precios volátiles. Adrián Barbón ya ha anunciado que la ampliación del gas argelino facilitará los plazos de descarbonización de la siderurgia asturiana, mientras que desde Cataluña, la Generalitat de Salvador Illa ve con buenos ojos cualquier movimiento que asegure los flujos para el complejo petroquímico de Tarragona.

La tercera cara es la proyección exterior. Moncloa sitúa esta visita como un hito de su política africana, que combina una relación pragmática con Marruecos —incluida la cooperación migratoria y el apoyo a su plan de autonomía— con la reconquista de un interlocutor imprescindible como Argelia. Un precedente histórico que los asesores de Sánchez recuerdan es la llamada “crisis de Perejil” de 2002, cuando el PP de Aznar escaló el conflicto con Rabat y España perdió influencia durante años. Esta vez, sostienen en el Palacio de la Moncloa, se ha optado por la distensión sin ceder en los principios: dos vías paralelas que ahora confluyen.

El riesgo inmediato es que la oposición, y en especial el PP de Núñez Feijóo, acuse al Gobierno de entreguismo con Argelia después de haber reconocido la soberanía marroquí sobre el Sahara. Ferraz, sin embargo, responde que es precisamente esa complejidad diplomática la que evidencia la capacidad del Ejecutivo para defender los intereses de España en un tablero hostil. La votación de la senda de estabilidad en el Congreso esta misma semana servirá de termómetro para medir si el alivio energético se traduce en rédito parlamentario.

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🌹 El Apunte de Ferraz

  • Mensaje fuerza: Fin de la crisis diplomática con Argelia: seguridad energética, recuperación comercial y liderazgo europeo desde una socialdemocracia que teje puentes sin renunciar a los intereses nacionales.
  • Protagonista: Pedro Sánchez (presidente del Gobierno y secretario general del PSOE).
  • Próximo hito: Votación de la senda de estabilidad en el Congreso a finales de esta semana; los contactos con los socios parlamentarios medirán la cohesión de la mayoría de investidura tras la cumbre de Argel.