El Bloque Nacionalista Galego (BNG) ha elevado este martes la presión sobre el presidente de la Xunta, Alfonso Rueda, al que acusa de “esconderse” en el debate sobre la política lingüística de Galicia. La formación nacionalista reclama una reunión urgente para explicarle su propuesta sobre el idioma y critica que el mandatario autonómico ni siquiera asistiera al acto de presentación del nuevo Plan Xeral de Normalización Lingüística, un documento con 700 medidas que el Gobierno gallego define como “hito histórico” pero que el BNG tilda de “catálogo de rebajas”.
EN 30 SEGUNDOS
- ¿Qué ha pasado? La Xunta presentó la semana pasada la actualización del Plan Xeral de Normalización Lingüística sin la presencia del presidente Rueda, y el BNG denunció su ausencia y la rebaja de la presencia del gallego en las aulas.
- ¿Quién está detrás? El PPdeG, a través del conselleiro José López Campos, defiende un “principio de equilibrio” entre gallego y castellano, mientras el BNG exige una reunión de Ana Pontón con Rueda y critica la reducción del mínimo de materias en gallego.
- ¿Qué impacto tiene? El plan se remitirá al Parlamento para su negociación política, pero la polémica coincide con el dato de que los niños que no saben hablar gallego se han duplicado en los últimos quince años, según el IGE.
La ausencia de Rueda en el Gaiás y la respuesta del PPdeG
El pasado jueves, la Cidade da Cultura de Santiago de Compostela acogió un acto multitudinario —más de 800 invitados, según la organización— en el que la Xunta desgranó las líneas maestras de la nueva hoja de ruta para el gallego. Sin embargo, Alfonso Rueda no estuvo presente y delegó todo el protagonismo en el conselleiro de Cultura e Lingua, José López Campos. La viceportavoz del BNG, Olalla Rodil, le afeó este martes que “ni siquiera estuvo en el acto propagandístico del PP en el Gaiás” y que el presidente autonómico “se esconde” del debate lingüístico.
La líder del BNG, Ana Pontón, ha solicitado por carta una reunión con Rueda para exponerle la propuesta nacionalista sobre la lengua, pero el PPdeG la ha remitido a las discusiones parlamentarias. Fuentes de la Xunta insisten en que el plan es una base para el consenso y que Rueda se ha limitado a repetir los argumentos de López Campos: la derecha está abierta a “ajustes” en el controvertido decreto del plurilingüismo impulsado por Feijóo en 2007, y acusa a la oposición de criticar el texto sin haberlo leído.
Las cifras del declive: de un mínimo del 50% al “equilibrio” difuso
El plan anterior, aprobado en 2004 por unanimidad de PP, socialistas y BNG, recomendaba un mínimo del 50% de las asignaturas en gallego. El nuevo documento, pactado ahora solo por los populares, reduce esa exigencia y apuesta por un “principio de equilibrio” sin porcentajes concretos. Para el Bloque, esta fórmula esconde una rebaja efectiva de la presencia del idioma en las aulas y consolida la deriva iniciada cuando Feijóo rompió los consensos lingüísticos.
Los informes oficiales no acompañan la tesis del Ejecutivo gallego, que sostiene que no existe un problema de competencia sino de “prestigio social”. La encuesta del Instituto Galego de Estatística (IGE) que encendió todas las alarmas en 2024 mostró que, tras quince años de políticas del PP, el porcentaje de niños de entre 5 y 14 años que no sabe hablar gallego se había duplicado, alcanzando el 32,44%. El conselleiro López Campos reiteró este lunes que la clave está en el prestigio, no en las horas lectivas, mientras las manifestaciones multitudinarias contra el decreto del plurilingüismo y el rechazo de instituciones científicas y culturales siguen en la memoria colectiva.
Galicia se ha convertido en los últimos tres lustros en el laboratorio donde el PP ensayó un modelo de bilingüismo que hoy divide a la sociedad y debilita la lengua propia.
El Laboratorio Gallego
El debate lingüístico gallego no se entiende sin su condición de ensayo político de largo recorrido. Cuando Alberto Núñez Feijóo decidió romper en 2007 el pacto que él mismo había firmado dos años antes, estaba sentando las bases de una estrategia que luego trasladaría al discurso nacional del PP: la defensa de un “bilingüismo armónico” que, en la práctica, privilegia al castellano y evita cualquier connotación de imposición. Rueda ha heredado esa línea y la mantiene intacta, incluso en un contexto de pérdida de hablantes más acusada que nunca.
La conexión con la política nacional es evidente. Feijóo, desde la presidencia del PP nacional, ha elogiado en varias ocasiones el modelo gallego de convivencia lingüística como alternativa a lo que la derecha critica en Cataluña o el País Vasco. Este plan, con su rebaja de los mínimos de gallego en las aulas, proporciona munición a quienes dentro del partido defienden una menor intervención pública en favor de las lenguas cooficiales. Además, la petición de reunión de Pontón y la respuesta del PPdeG de llevarla al Parlamento recuerdan a los movimientos tácticos del PP en otras comunidades: nunca una negociación directa con la oposición si puede ser canalizada por la vía institucional controlada.
La proyección inmediata apunta al próximo periodo de sesiones en la Cámara gallega, donde el BNG intentará forzar comparecencias y enmiendas a un texto que el PPdeG defenderá con su mayoría absoluta como un “traje a medida” para el consenso, aunque los datos del IGE indiquen que el consenso social se aleja con cada generación que no habla gallego.
Ficha del Caso
- El caso: La actualización del Plan Xeral de Normalización Lingüística presentada por la Xunta sin el presidente Rueda ha desatado las críticas del BNG, que exige una reunión directa y denuncia la reducción del gallego en la enseñanza.
- Datos importantes: El nuevo plan sustituye la recomendación de un 50% de materias en gallego por un vago “principio de equilibrio”. Según el IGE, el 32,44% de los niños gallegos de 5 a 14 años no sabe hablar la lengua autonómica, el doble que hace quince años.
- Resumen: El PPdeG defiende un modelo lingüístico que la oposición considera una rebaja y que, con Feijóo al frente del PP nacional, ha adquirido una dimensión que trasciende Galicia y alimenta el debate sobre el futuro de las lenguas cooficiales en toda España.
