EN 30 SEGUNDOS
- ¿A quién afecta? Usuarios de Rodalies R2, R2 Nord y R11, especialmente los que conectan el Vallès Oriental, la Selva y el Maresme con Barcelona.
- ¿Cuándo ocurre? Desde la tarde del miércoles 22 de julio y durante un plazo indeterminado. Hoy, jueves 23 de julio, los cortes y desvíos siguen vigentes.
- ¿Qué cambia hoy? Los trenes no circulan entre Montcada i Reixac y Sant Andreu Comtal. Se ofrecen transbordos a pie a la R4 y servicios alternativos por carretera para la R11. No hay previsión de reapertura.
Un derrumbe en las obras de soterramiento de las vías a su paso por Montcada i Reixac ha engullido una grúa de grandes dimensiones y ha obligado a cortar sine die las líneas R2, R2 Nord y R11 de Rodalies. El incidente, que no ha causado heridos, se produjo durante la tarde del miércoles y ha reventado la movilidad de miles de usuarios del norte del área metropolitana barcelonesa.
Un socavón en las obras del soterramiento de Montcada
El colapso se produjo en uno de los pozos de la obra del soterramiento, un proyecto largamente demandado para eliminar el paso a nivel de Montcada i Reixac. El terreno cedió y se tragó la grúa que trabajaba en la zona, sin que los operarios sufrieran daños. Hasta el lugar se desplazaron efectivos de los Bombers de Barcelona y de la Guàrdia Urbana, que acordonaron la zona y colaboraron en la evacuación preventiva de las viviendas más próximas.
El alcalde de Barcelona, Jaume Collboni, la teniente de alcaldía Laia Bonet y el concejal de Nou Barris, Xavier Marcé, se desplazaron a la zona para conocer la situación de primera mano y tranquilizar a los vecinos. Collboni ha asegurado que no se han detectado daños estructurales en las viviendas cercanas, aunque se mantiene la vigilancia.
Por su parte, Adif, el administrador de la infraestructura, ha desplegado a sus técnicos para evaluar el alcance del socavón y la estabilidad del terreno. El subdirector de Construcción de la empresa pública, Arturo Pastor ha confirmado que se monitorizará la zona cada 24 horas para detectar posibles movimientos y que, de momento, se está inyectando hormigón para asegurar el perímetro. «Estamos dando los primeros pasos para establecer un poco de control», ha declarado.
El derrumbe se ha producido en el ámbito de las obras, no en el de las vías, pero el servicio ferroviario estará interrumpido hasta que los técnicos de Adif garanticen que no hay movimientos del terreno.
Los desvíos y alternativas para los viajeros
A partir de este jueves 23 de julio, Renfe ha reorganizado el servicio de las tres líneas afectadas. La R2 Nord y la R2 circularán entre Maçanet-Massanes y Montcada i Reixac, donde los viajeros podrán hacer un transbordo a pie (unos cinco minutos) hacia la R4, que conecta con Martorell, Vilafranca y Sant Vicenç de Calders. La propia R4 reforzará su trayecto entre Montcada i Reixac, Manresa y Barcelona Sants. Por su parte, los servicios de R2 Nord y R2 con destino al aeropuerto o a Castelldefels iniciaran el servicio en la estación de Sant Andreu Comtal.
La R11, la línea de largo recorrido que une Barcelona con Cerbère y Portbou, mantiene su circulación habitual entre Portbou y Granollers Centre. Desde allí, un servicio alternativo por carretera directo conecta con Sant Andreu Comtal, con horarios coordinados con la llegada de los trenes. Como opción adicional, los usuarios de la R11 también pueden utilizar los trenes de la R2 Nord entre Sant Andreu Comtal y Montcada i Reixac.
Renfe recomienda consultar sus canales oficiales y la aplicación de Rodalies antes de viajar, ya que el operativo se ajusta en tiempo real en función de la evolución del incidente.
Sin plazo de reapertura y con la sombra de los eternos problemas de Rodalies
Adif no se ha atrevido a fijar un horizonte para la normalización del servicio. «No hay hipótesis sobre la causa ni podemos aventurar cuándo se restablecerá la circulación», ha insistido Pastor desde el lugar del suceso. La inyección de hormigón y las auscultaciones diarias son, por el momento, las únicas certezas. La situación es de normalidad dentro de las circunstancias, en palabras del subdirector, pero la incertidumbre pesa sobre los miles de viajeros que dependen de estos corredores para sus desplazamientos diarios.
El soterramiento de Montcada es una de las obras más emblemáticas —y más demoradas— del plan para modernizar la red de cercanías catalana. Con un presupuesto que supera los 100 millones de euros, su objetivo es eliminar el paso a nivel que estrangula el tráfico ferroviario y viario en la localidad. Este derrumbe, aunque circunscrito a la zona de excavación, reabre las heridas de una infraestructura que acumula décadas de promesas, cortes y quejas vecinales.
Mientras los técnicos trabajan, los usuarios vuelven a preguntarse cuándo se acabará la pesadilla de unos trenes que, una vez más, han dejado de ser un medio de transporte fiable.

