Incendio de Ejulve (Teruel) estabilizado: qué supone para la comarca la quema de 1.400 hectáreas

El incendio forestal declarado en el término de Ejulve (Teruel) ha sido estabilizado tras arrasar 1.400 hectáreas. Los vecinos evacuados ya han podido regresar a sus casas y la carretera A-1702 ha sido reabierta al tráfico.

El incendio forestal declarado en el término municipal de Ejulve (Teruel) ha quedado estabilizado a última hora de la tarde-noche de ayer miércoles 22 de julio, según ha confirmado el Gobierno de Aragón. Las llamas, que obligaron al desalojo de varios vecinos, han calcinado 1.400 hectáreas de monte bajo y pastos en plena ola de calor, y los equipos de extinción trabajan esta misma noche y durante todo el día de hoy para cerrar el perímetro y evitar reproducciones.

Cómo se ha estabilizado el incendio de Ejulve y cuánta superficie ha arrasado

El fuego, que se inició en la tarde del martes —las causas aún no han trascendido oficialmente—, se propagó con rapidez por la vegetación fina y el pinar de repoblación que rodea la localidad, alimentado por el viento y las temperaturas extremas. En apenas 36 horas, las llamas arrasaron 1.400 hectáreas, según los primeros cálculos provisionales de los servicios de emergencia. El Gobierno de Aragón declaró el Nivel Operativo 1 y desplegó a la Unidad Militar de Emergencias (UME) para apoyar en las tareas de control.

Ayer a las 21:30 horas, la situación dio un giro y los técnicos dieron por estabilizado el incendio, lo que permitió rebajar el nivel de alerta. «El entorno del fuego ya se encontraba frío», señalaron fuentes del Ejecutivo autonómico, y todos los vecinos desalojados —en su mayoría residentes en masías o casas aisladas— pudieron regresar a sus viviendas. La carretera A-1702, que había sido cortada al tráfico entre los kilómetros 10 y 27, también se reabrió ayer por la tarde.

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Durante la noche pasada, han permanecido en la zona cinco brigadas terrestres, cinco autobombas, una APN (red móvil de vigilancia) y una nodriza de la Diputación Provincial de Zaragoza, según el dispositivo coordinado por el Gobierno de Aragón. A primera hora de hoy se han incorporado dos brigadas helitransportadas de Alcorisa y Teruel con sus helicópteros para refrescar los puntos calientes y evitar que el fuego vuelva a cobrar fuerza.

El incendio de Ejulve, aunque lejos del alcance devastador de otros siniestros ocurridos este verano en la península —como el de Guadalajara, que superó las 32.000 hectáreas—, deja una marca profunda en la comarca de Andorra-Sierra de Arcos: aquí, cada hectárea quemada pone en riesgo un frágil ecosistema rural y una economía basada en la ganadería extensiva y el cereal.

Los datos de población del Instituto Nacional de Estadística (INE) dibujan el contexto: el municipio de Ejulve cuenta con menos de 200 habitantes —cifra que ha ido menguando año tras año— y la densidad media de la comarca no alcanza los 4 habitantes por kilómetro cuadrado. Con una población tan reducida y envejecida, la capacidad de mantener limpias las masas forestales es mínima.

El fuego de Ejulve no es solo una emergencia ambiental: es el síntoma de un territorio donde la falta de gestión del monte y la despoblación convierten cada verano en una ruleta rusa.

Por qué la comarca de Andorra-Sierra de Arcos es un polvorín: despoblación y abandono del monte

La comarca de Andorra-Sierra de Arcos es uno de los territorios más castigados por la despoblación en el interior de Teruel. La falta de relevo generacional ha llevado al abandono progresivo de las actividades tradicionales como la recogida de leña, la ganadería extensiva y la limpieza de montes. El resultado es un paisaje de monte bajo continuo, pinar de repoblación sin claros y una acumulación peligrosa de biomasa que, en condiciones de sequía y calor extremo como las de esta semana, actúa como combustible de primera.

Fuentes de los agentes forestales consultados en intervenciones anteriores coinciden en que la prevención es la gran asignatura pendiente. Sin embargo los presupuestos destinados a la gestión del monte y las quemas controladas se enfrentan a una dificultad añadida: la ausencia de población activa que pueda ejecutar esos trabajos. En muchos pueblos de la zona, la edad media supera los 65 años y no hay relevo que haga viables las tareas selvícolas.

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La prevención de incendios en la España vaciada no se resuelve solo con más medios aéreos: pasa por tener gente que viva y trabaje en el monte.

El impacto del incendio: pérdida de pastos, erosión y el desafío de la prevención

Las 1.400 hectáreas calcinadas corresponden en su mayoría a pastos de secano y matorral que aprovechaban los rebaños de ovino trashumante o estante que todavía pastan en la zona. Para los ganaderos locales, esta pérdida supone un golpe directo a sus ingresos, ya que ahora tendrán que adquirir forraje adicional o reducir la carga ganadera. La erosión del suelo, especialmente en pendientes, se acelera tras un incendio, lo que puede degradar el terreno durante años si no se acometen trabajos de restauración urgentes.

El Gobierno de Aragón ha anunciado que evaluará los daños en los próximos días y que activará ayudas para la reposición de pastos y la reparación de infraestructuras dañadas, aunque el importe y los plazos están por concretar. Mientras tanto, los equipos de extinción mantienen la guardia para evitar que el fuego resurgido en un punto crítico —sobre todo con el repunte de las temperaturas previsto para esta semana— convierta una estabilización en una nueva emergencia.

Claves del Mundo Rural

  • 📌 Lo que debes saber: Un incendio forestal en Ejulve (Teruel) ha quemado 1.400 hectáreas y ha sido estabilizado la noche del miércoles 22 de julio.
  • 👥 A quién afecta: A los ganaderos y vecinos de la comarca de Andorra-Sierra de Arcos, una de las zonas más despobladas de Aragón.
  • ⏭️ Qué consecuencias puede traer: Pérdida de pastos para la ganadería extensiva, aumento del riesgo de erosión y un mayor deterioro del monte si no se aplican medidas urgentes de restauración y prevención.