Alemania retira el cazaminas Fulda y el Mosel del estrecho de Ormuz ante la ausencia de paz con Irán

Berlín ordena el repliegue del 'Fulda' y el 'Mosel' desde Yibuti al Mediterráneo oriental ante la imposibilidad de garantizar un entorno seguro. La misión internacional de escolta en Ormuz, condicionada a un alto el fuego que no llega, queda en el aire.

EN 30 SEGUNDOS

  • ¿Qué ha pasado? Alemania ha ordenado el repliegue del cazaminas ‘Fulda’ y el buque de apoyo ‘Mosel’ desde Yibuti al Mediterráneo oriental, aparcando su participación en la futura misión del estrecho de Ormuz.
  • ¿Quién está detrás? El Ministerio de Defensa alemán, ante la imposibilidad de garantizar un entorno seguro para los buques europeos mientras persista la guerra entre Estados Unidos e Israel contra Irán.
  • ¿Qué impacto tiene? La misión internacional de escolta en Ormuz se queda sin dos activos especializados, y Alemania evidencia su falta de fe en un pronto alto el fuego en Irán.

El Ministerio de Defensa alemán ha ordenado el redespliegue del cazaminas Fulda y del buque de apoyo Mosel desde el golfo de Adén hasta el Mediterráneo oriental, confirmando oficialmente que la hipotética misión de seguridad en el estrecho de Ormuz se aleja. Las dos unidades, enviadas a Yibuti hace semanas como avanzadilla para una operación internacional posconflicto, regresan ahora a aguas más templadas. Y no solo por el clima político: sus sistemas de refrigeración no estaban diseñados para las altas temperaturas del Índico.

La decisión se tomó tras coordinar con los socios internacionales, y los buques quedarán estacionados a la espera de instrucciones. La fragata británica Dragon, un destructor de defensa aérea, escoltó a ambos barcos durante el tramo del mar Rojo en su viaje de ida en junio, y se espera una escolta similar para la travesía de vuelta.

Dos buques en compás de espera, ahora rumbo al Mediterráneo

El cazaminas Fulda y el buque de apoyo Mosel son unidades especializadas, veteranas de las aguas septentrionales pero poco adaptadas al calor extremo de la región. Los sistemas de refrigeración, que dependen del agua de mar, simplemente no funcionan de forma fiable cuando la temperatura del Índico supera los 30 grados. El Mediterráneo oriental ofrece un entorno más amable, técnicamente hablando, mientras Berlín analiza si la misión de Ormuz llegará a ver la luz.

Publicidad

El gobierno alemán había condicionado su participación a la existencia de un “entorno permisivo”, esto es, un cese de las hostilidades lo suficientemente sólido como para que sus buques no quedaran bajo fuego en una guerra que muchos en Europa consideran innecesaria. La reanudación de los combates entre Estados Unidos e Irán, tras un breve periodo de calma, ha dinamitado esa esperanza.

La misión en Ormuz se desvanece porque nadie puede garantizar la seguridad de los barcos europeos en un conflicto que Europa considera inútil.

Berlín descarta un escenario favorable bajo las bombas

El comunicado del Ministerio de Defensa alemán señala que la perspectiva de un “entorno permisivo” es ahora remota. La nota añade que la operación de redespliegue está coordinada con los aliados, pero evita fijar plazos para una hipotética misión futura. Los buques quedarán desplegables, aunque los funcionarios del ministerio admiten que se necesitarían “indicios duraderos de un inicio a corto plazo” para reactivar la operación.

Sebastian Bruns, investigador de la Real Sociedad Sueca de Ciencias Navales (KÖMS), vaticina que el presidente estadounidense Donald Trump criticará la decisión como una muestra de falta de aguante en la región. Sin embargo, cree que los socios europeos entenderán el movimiento, pues todos están desconcertados por el ritmo vertiginoso de los anuncios de Washington, que alternan ataques militares con supuestos acercamientos de paz, a veces simultáneamente.

Bruns también censuró al gobierno alemán por embarcarse en lo que califica de “Symbolpolitik” —política de gestos— desde el principio: enviar barcos solo por la señal de apoyo a los estadounidenses, sin que el contexto de seguridad estuviera claro. “Para unidades tan especializadas como los cazaminas, ese papel debe resultar frustrante para la tripulación”, añadió.

Equilibrio de Poder

La retirada alemana expone las costuras de la alianza transatlántica en un momento delicado. Washington, inmerso en una guerra cuyos objetivos estratégicos no termina de definirse, necesita gestos de respaldo europeo que ahora se evaporan. Moscú, por su parte, observa con satisfacción cómo la OTAN muestra fisuras en un escenario clave para el suministro energético mundial. El Kremlin no ha ocultado su interés en que Occidente se atasque en Oriente Próximo para aliviar la presión sobre Ucrania.

Para España, la señal es inquietante. El estrecho de Ormuz canaliza cerca del 20% del crudo que se consume en el mundo, y cualquier interrupción prolongada se traduce de inmediato en una factura energética más cara para los hogares y las empresas españolas. La Armada española mantiene una fragata desplegada en la Operación Atalanta, en aguas del Índico, y aunque no participa en la misión de Ormuz, la inestabilidad en el golfo Pérsico afecta directamente a las rutas que alimentan la refinería de Cartagena y los puertos de Algeciras y Barcelona. Moncloa sigue de cerca los acontecimientos, consciente de que un repunte del crudo complicaría aún más la ya tensa negociación de los Presupuestos Generales del Estado.

Publicidad

El repliegue del Fulda y el Mosel sienta un precedente: otros países europeos que habían ofrecido buques para la misión —Francia, Italia o Países Bajos— podrían seguir el mismo camino si la paz no llega pronto. La historia reciente ofrece ejemplos parecidos: en 2016, España retiró su fragata de la Operación Active Endeavour en el Mediterráneo oriental por considerarla desfasada y sin un mandato claro. Hoy, Alemania hace lo propio en Ormuz, con la diferencia de que aquí la amenaza de un cierre iraní del estrecho sigue siendo real. El próximo Consejo de Asuntos Exteriores de la UE, previsto para octubre, podría decidir si la misión de Ormuz sigue viva o se archiva definitivamente.