Alberto Núñez Feijóo ha elegido este sábado la vía de la cooperación institucional frente a los incendios que azotan España y ha eludido deliberadamente el cuerpo a cuerpo con el Gobierno. El presidente nacional del PP, desde Santiago de Compostela, pidió “refrescar el ambiente político” y evitó calificar de “pelea” las tensiones con el ministro de Transportes, Óscar Puente, que en las últimas horas había cuestionado la gestión de las comunidades populares. “Hay declaraciones que se comentan por sí solas”, zanjó.
Unidad frente a las llamas: “Todos somos uno”
El líder popular mantuvo conversaciones telefónicas con los presidentes de Madrid, Isabel Díaz Ayuso; Castilla y León, Alfonso Fernández Mañueco; y Castilla – La Mancha, Emiliano García‑Page. También contactó con alcaldesas y alcaldes de la Comunidad de Madrid. “Estamos trabajando todos y espero que cada uno esté en su puesto y a la altura de sus responsabilidades”, afirmó. La premisa es clara: “Todos somos uno”. No puede haber fisuras mientras las llamas amenazan decenas de municipios. Galicia, comunidad gobernada por el PP, ha enviado medios aéreos a Castilla y León en un gesto de solidaridad que Feijóo conoce bien.
Feijóo, que gobernó Galicia durante catorce años y enfrentó innumerables crisis forestales, habla con conocimiento de causa. Destacó que la combinación de viento fuerte, temperaturas altas y baja humedad crea una “bomba explosiva” que dificulta controlar las llamas. La prioridad absoluta, insistió, es preservar vidas humanas. “De momento tenemos todas las personas a salvo, y esa es la prioridad”, remachó. Pidió a los ciudadanos que sigan las instrucciones de las autoridades y que extremen la precaución, porque aún quedan por delante la última semana de julio, agosto y, si no llueve, septiembre y la primera quincena de octubre.
Un gesto a la izquierda y un aviso a los suyos: el ‘ambiente político’ se refresca sin ruido

El rifirrafe entre el ministro Óscar Puente y Ayuso amenazaba con enredar la respuesta política a la emergencia. Puente acusó a las comunidades del PP de “no estar a la altura” y puso en duda la coordinación con la Unidad Militar de Emergencias (UME). Frente a ese choque, Feijóo optó por no escalar. No calificó la situación de “pelea” y evitó mencionar directamente a Puente. En lugar de eso, subrayó que “lo importante es trabajar juntos, atender a la gente y preservar los bienes materiales”.
La respuesta del líder popular es una lección de gestión emocional para su propio partido. En un momento en que los militantes más duros podrían reclamar un contraataque inmediato, Feijóo marca distancias con el ruido y sitúa al PP como el partido de la responsabilidad. “Lo mínimo que puede hacer un político es no crear más problemas”, sentenció. De hecho, recordó que aún queda mucha campaña de incendios por delante: la última semana de julio y agosto, con el agravante de una vegetación cada vez más seca. Cosas que pasan en política.
Fuentes de la cúpula popular consultadas por este medio confirman que la decisión de enfriar el tono fue deliberada. “No vamos a regalarle al Gobierno la imagen de que el PP politiza una tragedia mientras se queman los montes”, explican. La estrategia pasa por capitalizar la solvencia y la coordinación territorial.
No hay mayor argumento de autoridad que evitar el barro cuando el país arde. Feijóo ha decidido que la política no añada más combustible a una España ya en llamas.
El Eje del Poder Popular
La contención verbal de Feijóo no es un movimiento inocente. Refuerza la cohesión interna en un momento en que ciertos sectores podían pedir a Ayuso que abanderase la respuesta política. El presidente nacional ha hablado directamente con la presidenta madrileña y con Mañueco, blindando el flanco territorial. Las once comunidades autónomas gobernadas por el PP observan con atención: una cumbre de barones se antoja próxima para coordinar la estrategia de reconstrucción tras los fuegos.
El aterrizaje en los territorios populares es inmediato. Madrid y Castilla y León, ambas con gobierno del PP, reciben medios aéreos y terrestres a través de los sistemas de cooperación interterritorial que Génova respalda. La ministra de Transición Ecológica ha eludido cuestionar la gestión autonómica, un gesto que las fuentes populares interpretan como una victoria narrativa conseguida sin disparar un solo tuit. De hecho, el Ejecutivo central ha evitado abrir un frente nuevo mientras los incendios siguen activos.
Históricamente, los grandes incendios en España han servido de campo de batalla político. Recordemos las crisis de 2006 y 2009 en Galicia, que erosionaron la imagen del bipartito. La diferencia ahora es que Feijóo no compite con un Ejecutivo autonómico distinto —en Madrid y Castilla y León mandan los suyos— y por eso puede permitirse tender puentes sin debilitar el discurso de partido. La lectura a medio plazo es clara: si los incendios se controlan sin víctimas mortales, el PP saldrá del verano con la credibilidad intacta y un capital político fresco. Si por el contrario la situación se agrava, el líder popular ya ha dejado claro que su prioridad es salvar vidas, no réditos partidistas.
En definitiva, el movimiento de este sábado va a servir como espejo de la estrategia de oposición para los próximos meses: responder con serenidad ante la crispación gubernamental y capitalizar la gestión territorial. La próxima cita la marcará el Comité de Dirección del partido, previsto para la primera semana de agosto, donde se evaluarán los daños y se perfilarán las medidas que el PP llevará al Parlamento.
🏛️ El Apunte de Génova
- Mensaje fuerza: La unidad frente a la emergencia sitúa al PP como partido de Estado y desmonta el intento del Gobierno de trasladar la responsabilidad de los incendios a las comunidades populares.
- Protagonista: Alberto Núñez Feijóo (presidente nacional del PP).
- Próximo hito: Reunión del Comité de Dirección del PP, que previsiblemente se celebrará en la primera semana de agosto para hacer balance de los incendios y preparar el nuevo curso político.
